betotavira · 27 de septiembre de 2013
Es una verdad absoluta: para muchas mujeres guardar un secreto simplemente consiste en no revelar quién se los contó. La mayoría de las integrantes del ejército de mis Comadres que Investigan Sobre la Élite Nacional (CISEN) se encuentran en esa categoría. Así que, apelando al anonimato de las protagonistas, el día de ayer una de mis espías relajó los músculos de la lengua con los nuevos @Heladobscuro (paletas heladas y helados con alcohol) y sin más me contó uno de los secretos mejor guardados en materia de estética y cosmetología que se están aplicando varias de nuestras amigas: el blanqueamiento de ano.
No les voy a negar que de la impresión casi se me atora en la garganta el palito de mi paleta con chupe #ProhibidoElAlbur. No sabía si reírme, desmayarme o fingir un orgasmo. Me quedé atónito. Con la mente como Gabriel Retes en la película de “El Bulto”. Tardé algunos minutos en asimilar que la tendencia de blanquear los dientes y las manchas de la piel se había extendido al lado más obscuro del cuerpo. “¡Qué buen pinche negocio!”, me dijo para mis adentros el judío que llevo dentro.
Como siempre he andado por la vida con la bandera de “Súper Cool” no me podía escandalizar. Ni siquiera levantar las cejas a manera de asombro. Dije lo que siempre digo cuando no sé nada de lo que están hablando: “Sí, ya sabía. Está cañón ¿no?”. Mi amiga me narraba con verdaderos detalles sobre el procedimiento, lo hacía con esa convicción de evangelizador que toca a la puerta cada domingo. Sin embargo, todo el tiempo me dejaba claro que sabía lo que sabía porque se lo había contado la amiga de una amiga. Así, como las hemorroides.
“No te voy a decir quién me lo dijo –volvemos a la frase del inicio–, pero alguien que tú conoces ya se está haciendo este blanqueamiento de ano en Miami al igual que el colágeno en los labios, el tratamiento plaquetario y el levantamiento de las bubbies con la marca de implantes que usa Victoria Beckham”. #BienaventuradasSeanLasQueTienenPresupuesto. Se necesita ser Andrea Bocelli para no darse cuenta a quién está balconeando mi comadre pero, como siempre, en estos casos es mejor hacerse víctima del Alzheimer.
Llegando a mi casa –que ni es pobre ni es su casa– me metí a YouTube a documentarme sobre el tema del blanqueamiento de ano. El video que les mostraré a continuación fue lo primero que encontré y, conocedor de los tiempos tan difíciles que estamos pasando los mexicanos, sentí la necesidad de compartilo con todos mis lectores con el objetivo de reírnos un rato. Eso también es la vida.
Háganse un favor y tómense un respiro. Disfrute de estos nueve minutos a carcajada tendida con el gran Paco León y luego vuelvan a ser los mexicanos que el país espera que seamos. #HastaLaVistaBeibis.
http://www.youtube.com/watch?v=O078ThunswA&feature=share&list=RD02vbXp47NDYmY
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