El poder de la información

Redacción Animal Político · 5 de octubre de 2022

El poder de la información

La filtración de 6TB de correos electrónicos de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) por el grupo hacktivista “Guacamaya” ha proporcionado más fuego a la hoguera en la discusión sobre la capacidad de esta súper secretaría para cumplir sus tareas de seguridad, ahora robustecidas por el gobierno actual que les ha dado potestad sobre todos los asuntos estratégicos en el país.

Es decir, las implicaciones de esta filtración pasan por varias lecturas. La primera de ellas es la vulnerabilidad de la Sedena a un ciberataque, toda vez que el grupo referido divulgó que detectó un acceso previo a los servidores de la secretaría, lo que verdaderamente refleja un problema de seguridad nacional que no debe tomarse a la ligera. Además, está la perspectiva de las declaraciones del presidente, quien señaló su incredulidad de que existan especialistas en México con la capacidad de realizar un acto de tal naturaleza, además de su aseveración de “no es algo que no supiera”, como si la relevancia de la filtración estuviera relacionada con que fuera información desconocida por él. Otra de las lecturas está en la naturaleza de la información filtrada, su contenido y sus implicaciones.

El primer reportaje publicado como resultado de la filtración fue el asociado a la salud del presidente, quien ya confirmó los padecimientos que se señalaron; posteriormente se habló de la situación que viven los hombres y mujeres adscritos a la Sedena y la Guardia Nacional, entre ellos, el acoso sexual, del cual se mostró que los mandos tienen conocimiento y que no hace mucho fue negado por la señora Elizabeth García Vilchis, durante una conferencia matutina en el mes de junio pasado, en la sección “quién es quién en las mentiras”, que -dicho sea de paso- ha servido como una plataforma para denostar a quienes publican información incómoda para el gobierno en turno.

También se dio a conocer el tratamiento de grupos feministas por parte del Centro Coordinador de Fusión Militar, ya que se les da seguimiento como si fueran grupos subversivos, a través de radiografías de 15 colectivos y fichas de objetivos prioritarios. En ese mismo sentido, durante la conferencia matutina del 4 de octubre de 2022, el presidente fue cuestionado por la periodista Nayeli Roldán de Animal Político sobre la adquisición y uso de software especializado en la intercepción de comunicaciones contra periodistas, a lo que el presidente de inmediato respondió que no existe espionaje en su gobierno.

Ahora bien, ¿hacia dónde apunta toda esta información? El tamaño de la filtración es descomunal y el hecho de que sean correos electrónicos diversifica las posibilidades de lo que puede hallarse en ese mar de datos. Priorizar lo que se conoce y transformarlo en algo útil es lo que da la relevancia a esta intromisión. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) define la distinción entre información en inteligencia como “El concepto información debe entenderse (…) como el elemento de partida para la elaboración de inteligencia, considerada ésta como el resultado de valorar, analizar, integrar e interpretar la información”.

Una frase célebre del autor Daniel Burrus es, “la información es poder solo si puede tomar medidas con ella. Entonces, y solo entonces, representa el conocimiento y, en consecuencia, el poder”, y esto ejemplifica muy bien lo que implica que 6TB de información de la SEDENA se encuentre relativamente disponible para el público, sobre la mesa se encuentran todos esos insumos para hacer inteligencia –y contrainteligencia-.

Está claro que la Sedena debe actuar en consecuencia, realizar un análisis de sus vulnerabilidades en el campo cibernético, y de ser necesario, establecer una ruta crítica para la capacitación de personal que se especialice en el tema; es decir, tomarse en serio este problema y robustecer el área encargada de su protección, además de actualizar los mecanismos de inteligencia al respecto.

Los periodistas con acceso a estos datos, tienen la tarea de priorizar la información filtrada para poner el foco público sobre aquella de interés nacional para responder diversas incógnitas que permitan ejercer presión sobre las autoridades para mejorar su trabajo, como es el caso de la narrativa del “Culiacanazo” y probablemente la información que exista sobre la operación de la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas contra los grupos de la delincuencia organizada, para aclarar temas opacos y que requieren de rendición de cuentas, o bien, para destapar actos de corrupción e ineptitud que nos pongan sobre la línea del reconocimiento de errores y la búsqueda de soluciones, ante un gobierno cerrado a la crítica y que está más ocupado por tapar el sol con un dedo que por generar estrategias.

Los colectivos, líderes de opinión y miembros de la sociedad civil, señalados –o no– como objetivos prioritarios tendrían en sus manos un manual de contrainteligencia para protegerse de la represión y persecución, que vale la pena señalar no proviene únicamente de la Sedena, sino que es replicada por el CNI y por los gobiernos estatales y locales, a través de sus oficinas de gobernación.

La población en general, para tomar una posición ideológica y política con base en el conocimiento y no solo en las pasiones. Es decir, si no se toman medidas sobre la información filtrada, son solo un montón de correos, una tarea titánica de búsqueda de una aguja en un pajar.

¿Qué medidas van a tomarse ahora que se conoce esta información? Esta pregunta debe hacerse y responderse con cada uno de los actores de relevancia en nuestro país, cada uno desde su ámbito de competencia y con las herramientas que esta filtración le representan.

* Nancy A. Canjura Luna (@canjural) es licenciada en Ciencias Políticas y maestra en Gobierno y Asuntos Públicos por la UNAM. Se ha desempeñado como profesora en la Universidad Iberoamericana y como investigadora y servidora pública. Se ha especializado en temas de seguridad y violencia, así como género.