El peso de la cercanía: designaciones e influyentismo

blogeditor · 20 de octubre de 2022

El peso de la cercanía: designaciones e influyentismo

Hace poco releí un tuit del presidente Andrés Manuel López Obrador –cuando era candidato presidencial– que a la letra dice: “Que nunca se permita el amiguismo, el influyentismo y nepotismo”, y no deja de retumbar en la cabeza lo lejano que suena, pues los nombramientos y designaciones de alguna alta responsabilidad pública –ya sea por parte del Poder Ejecutivo o por el Congreso de la Unión– generan profundas sospechas sobre las razones que las justifican. Vemos que en muchos casos hay nebulosos elementos curriculares que no permiten rastrear la experiencia de determinada persona en el área propuesta o que van de un campo de acción a otro sin pudor en desconocerlo.

Desafortunadamente no son casos aislados, sino más bien un patrón recurrente de cómo se designa, nombra y/o decide a quién o quiénes asumen importantes responsabilidades gubernamentales, es decir, la designación de personas con dudosas –o insuficientes– credenciales en altas encomiendas públicas donde lo que más pesa –y mucho– es la cercanía, las relaciones personales y/o la lealtad.  Cuántas veces hemos escuchado: “viene recomendada/recomendado”, “es amiga/amigo de”, “tiene palancas” y seguramente otras más que parecieran estar tatuadas como una práctica aceptada, pero no es normal y no debería seguir sucediendo.

Traslademos esta lógica a nuestra realidad inmediata e imaginemos que necesitamos una operación del riñón o corazón, seguramente acudiríamos –de estar en nuestras posibilidades o privilegios– con una persona especialista con la experiencia, conocimientos y referencias en el campo que nos brinde total confianza en que la operación resultará “bien”; no iríamos con nuestra o nuestro compa abogado –sin experiencia en medicina– solo porque es “carnal o cuate” y le confiamos todos nuestros secretos.

¿Por qué esta lógica cuando se trata de chambas en el ámbito público se disparata por completo? ¿Por qué algo que suena bastante razonable en lo privado no se aplica en lo que es –o debiera serlo– de todas, todos y todes? Las respuestas a estas interrogantes pueden ser múltiples, pero los efectos de dichas prácticas son generalizados, pues quienes asumen altas responsabilidades públicas toman decisiones, día con día, que repercuten en nuestros derechos, en nuestras condiciones de vida, en la resolución –o profundización– de las problemáticas que atraviesa nuestro país y en el fortalecimiento –o no– de nuestra democracia.

Seguir reproduciendo estas prácticas no contribuye a la transformación del sistema, por el contrario, acrecienta la corrupción, la negligencia, la impunidad y el incumplimiento con las obligaciones de toda autoridad de gobierno de garantizarnos nuestro derecho a una buena administración, a un buen gobierno.

Desde el Observatorio de Designaciones Públicas (ODP) hemos insistido –y lo seguiremos haciendo– en que estas decisiones de gran trascendencia pública deben realizarse bajo procesos de evaluación rigurosos y objetivos, donde a partir de los requerimientos específicos para cada perfil público se establezcan criterios de valoración sobre las capacidades de las personas y sean los méritos, y no el peso del influyentismo, los que determinen que los perfiles más idóneos sean los designados. ¡Es nuestro derecho!

#SinCuotasNiCuates

#PerfilesIdóneosYa

* Marcia Itzel Checa Gutiérrez es coordinadora general del Observatorio de Designaciones Públicas (@designaciones), proyecto impulsado por Article 19 México y Centroamérica y Fundar, Centro de Análisis e Investigación, con el objetivo de promover estándares de transparencia, participación ciudadana, rendición de cuentas e igualdad de oportunidades en los procesos de designación de altas responsabilidades públicas, y con ello, generar una deliberación pública sobre la idoneidad de los perfiles para contribuir al fortalecimiento de las instituciones de México.