El penúltimo tren

blogeditor · 7 de noviembre de 2011

El penúltimo tren

No podemos evitar reflexionar la increíble fragilidad que tenemos los seres humanos dentro de nuestra sensación de eternidad… es un pensamiento que suele pasarles a las personas que se dedican a la creación de la música, de la poesía.

El sábado tuve oportunidad de asistir al concierto de Joaquín Sabina, el Maestro Sabina. Sí; Me declaro fan de sus letras, de su música, de su energía para entregarse a un público.

La historia sobre mi gusto por Sabina es personal pero puedo decir que muchas de sus canciones sobre amor y desamor refuerzan la reflexión sobre todo aquello que fui y lo que ahora soy, en todo aquello que quería y lo que ahora tengo, recordar las cosas en las que creía, a las personas que formaron parte de mi vida, recordar lo que soñaba, y tener la oportunidad de mirar el presente y disfrutar también de lo que aun estoy tratando de hacer realidad, mirar los obstáculos del camino, quitar peso innecesario de la espalda y vivir sin miedo.

Podemos equivocarnos al escoger el camino por una y mil veces, pero es mejor arriesgar y aprender de los errores, que ver pasar el tiempo en vano… el limite lo ponemos nosotros…y quizá este tiempo sea nuestro penúltimo tren.

En fin, ver a Sabina fue como siempre una gran experiencia, todos en el Auditorio Nacional estábamos emocionados, chiflando fiufius, pidiendo canciones, vitoreándole.

Del concierto hay canciones que son mis grandes favoritas. Y bueno también poemas de Sabina que me encantan uno de mis favoritos es “Cuando Tengas Frío”.

“Usa mi llave cuando tengas frío,
cuando te deje el cierzo en la estacada,
hazle un corte de mangas al hastío,
ven a verme si estás desencontrada.

No tengo para darte más que huesos
por un tubo y un salmo estilo Apeles
y páginas anémicas de besos
y un cubo de basura con papeles.

Ni me siento culpable de tu lejos,
ni dejo de fruncir los entrecejos
que usurpan de tus ojos la alegría,

Si quieres enemigos ya los tienes,
pero si socios buscas ¿cuándo vienes
a repartir conmigo la poesía?”.

Podría hablar todo el día de canciones y poesías de Sabina. Y que gusto me dio enterarme que entre el público a tan solo unas butacas de la mía estaba sentado uno de mis poetas favoritos; Juan Gelman.

Dijo Sabina: Que mal me la estoy pasando pues está Juan Gelman entre el público, y vaya que si debe de ser un nerviosismo mayor saberte escuchado en tus poesías y en tus letras que también son poesía por uno de los que pertenece a las grandes ligas.

Juan Gelman, poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1930. Hijo de inmigrantes rusos, se inició en la poesía desde muy pequeño, orientado por su hermano Boris quien fue un lector compulsivo. Abandonó su carrera de Química para dedicarse por completo al destino de las letras. De ahí su alquimia que se traduce en poesía. Salió de Argentina en 1976 durante la dictadura militar y vivió en el exilio en México, donde decidió fijar la residencia en forma definitiva.

Le he leído cientos de poemas y la respuesta a de dónde saca su inspiración, con la sencilla respuesta: “Escribo poesía porque estoy enamorado de mi mujer, eso es todo”.

Hay una cita que es una de mis muchas leyendas de fé: “La Muerte me enseñó que no se muere de amor, se vive de amor”. Juan Gelman.

Al final del concierto ellos dos se dieron la mano, Gelman en primera fila, Sabina en el escenario y yo en la sexta fila con una gran sonrisa en mi corazón.

 

Feliz Semana, hasta la próxima.