Sensibilización ante el dolor y sufrimiento de animales en situación de calle

blogeditor · 2 de febrero de 2022

Sensibilización ante el dolor y sufrimiento de animales en situación de calle

El problema de los perros y gatos de la calle, sin hogar o abandonados no es sólo de salud pública, sino de conciencia colectiva hacia el sufrimiento de los animales no humanos o humano-dependientes. La idea de que los animales son seres que no sienten ni piensan ha llevado a que algunas personas sean insensibles ante el dolor que pueden experimentar. Por esto es importante la actuación de la Bioética en el ámbito de la educación de las nuevas generaciones.

México es el país de América Latina con el mayor número de perros, con aproximadamente 19.5 millones en total según datos del censo 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y recientemente se ha estimado que cerca de 500 mil perros y gatos son abandonados al año en nuestro país. Francia es uno de los países con mayor abandono de animales de compañía en el mundo, por lo que en días recientes emitió una propuesta de ley contra el maltrato animal, señalando que los animales de compañía no son juguetes, ni bienes, ni productos de consumo.

En esta línea, se debe reflexionar que muchas veces se elige a los animales de compañía por su valor estético, porque están de moda o salen en alguna película taquillera. En vez de reconocer su valor intrínseco, se les considera simples artículos ostentosos que proporcionan cierto estatus social (como señala Veblen Thorstein); son tratados como objetos o cosas para el entretenimiento, tanto de la niñez como de la adultez que gusta de tenerlos y lucirlos. Pero resulta muy sencillo abandonarlos una vez que crecen y comienzan a requerir más atención; cuando surgen comportamientos indeseados (como la eliminación de excretas dentro del hogar, morder o arañar muebles y otros objetos, o maullar/ladrar en exceso) debido a no haber sido educados adecuadamente, lo que revela falta de responsabilidad; o se dan situaciones que implican gastos no planeados (como enfermedades propias de la especie o la raza).

De esta forma, se los ve como bienes que pueden ser adquiridos, usados y desechados cuando y como se desee. Muchas personas los consideran seres sin derechos, inferiores y sujetos a la voluntad de los humanos. De ahí la importancia de sensibilizar a la población sobre su condición de seres sintientes.

Otro problema que surge al cosificar a los animales en nuestros hogares es el elevado índice de maltrato y violencia al que son sujetos. En julio de 2021 se difundió un video en el que una familia mata a un perro a patadas, palos y pedradas porque había mordido a una mujer: semejante violencia muestra el lado más perverso del ser humano, donde la indolencia y el dolo prevalecen en la forma de actuar hacia la naturaleza y hacia una criatura sintiente, igual a cualquier otro ser vivo.

Este tipo de hechos se puede explicar por la visión antropocéntrica o la pretendida superioridad humana, basada en la creencia de que tenemos mayor capacidad para pensar, sentir y decidir. Sin embargo, tales actos sólo demuestran carencia de racionalidad, de empatía y de capacidad para decidir responsablemente sobre el bienestar de un individuo sintiente.

Los animales son seres conscientes de su entorno y capaces de sentir, al igual que los humanos. Diversos estudios realizados en múltiples especies domésticas y silvestres, han dejado patente que la gran mayoría son sintientes y poseen capacidades cognitivas y un grado de conciencia bastante desarrollados 1 (es decir, tienen memoria, deseos, preferencias, emociones y sentimientos de placer y dolor).

El papel de la Bioética en la sensibilización del valor inherente a perros y gatos (y, obviamente, al resto del reino animal) por el mero hecho de ser sintientes es fundamental para el bienestar de los mismos. Peter Singer 2, filósofo del zoocentrismo, indica que para evitar su discriminación (o especismo) se tienen que considerar por igual los intereses de humanos y animales. Los animales tienen intereses en tanto viven tratando de evitar el dolor y conseguir bienestar y placer, como lo hace el ser humano; no considerar este principio conlleva discriminación, equivalente a la que se basa en el color de piel o en el sexo. Cuando se habla de igualdad respecto a los animales no se apela a que éstos reciban un trato idéntico al de los humanos, sino a una igual consideración de sus intereses, que sean defendidos por la ley y que se deben respetar. De esta forma, si causar dolor intencionadamente a un ser humano es éticamente reprobable, también lo es causarlo a un animal no humano con la misma capacidad de sentir.

Aunque se han gestado avances en la reflexión sobre si los animales pueden ser sujetos de derecho, todavía no se les han otorgado derechos legales. Afortunadamente, sí existen leyes que los protegen, pero también deben realizarse acciones que consideren su bienestar, además de conocer la legislación y cumplirla,  por ejemplo, incentivar la adopción de perros y gatos en situación de calle, regular el comercio de animales, llevar a cabo campañas de esterilización, fomentar la cultura ciudadana e implementar políticas públicas centradas en la protección y el bienestar animal.

El papel de la Bioética en la atención de esta problemática es importante e indispensable, ya que una educación desde temprana edad sobre el respeto a la naturaleza y a la vida en general puede ayudar a contrarrestar la falta de cultura de respeto y sensibilización hacia los animales, así como promover el bienestar animal y rechazar cualquier acto de maltrato hacia la naturaleza.

* Norma Alicia Ordóñez Vázquez es doctora y maestra en Ciencias de la Salud en Salud Mental Pública por el posgrado de la Facultad de Medicina y Licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología, ambas de la UNAM. Su desempeño e interés está en la investigación social y de la salud. Ha incursionado en la docencia en el nivel medio básico, medio superior y superior. Actualmente se encuentra realizando una estancia posdoctoral en el Programa Universitario de Bioética.

 

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1 Dawkins, M.R. (1993). Through our eyes only? The search for animal consciousness, Freeman & Co, New York, pp.169.

2 Singer, P. (1999). Liberación Animal. Madrid: Trotta, pp. 45.