El papa y la televisión

Rubén Aguilar · 27 de marzo de 2012

El papa y la televisión

 

La cobertura que dio Televisa de la visita de Benedicto XVI tiene diversos ángulos de análisis. Lo primero que llama la atención es el impresionante aparato técnico y logístico, para dar seguimiento a todos los eventos en vivo y durante todo el tiempo.

Lo segundo es el diseño de la cobertura, que pareció ser producto de un guión previo elaborado con mucho cuidado, al que se sujetaron con absoluta disciplina las y los comentaristas que tuvieron a cargo el informar y comentar la visita.

El libreto contemplaba la forma y el contenido que se debería seguir. El estilo de comunicar, la forma, que siguieron las y los comentaristas, ninguno experto en temas religiosos, fue la propia de Televisa caracterizada por su ligereza y trivialidad.

La forma implicaba también una buena dosis de emoción y sentimentalismo. Las y los comentaristas utilizaban un tono meloso o entusiasta, dependiendo del caso, y una serie de adjetivos calificativos que pretendían provocar una reacción emocional de parte de los televidentes.

El contenido se desdobló en dos grandes temas que encerraba, a su vez, dos propósitos: generar simpatía hacia la figura del papa y asegurar que al contacto con las muestras de afecto del “pueblo” de México, el papa había cambiado; que llegó uno y se fue otro.

Los comentarios se “armaron” a partir de un hilo conductor que planteaba la “conversión” del papa intelectual y sin carisma comunicacional, a uno afectivo y emocional que se dejaba “abrazar” por las y los mexicanos. Si Juan Pablo II había conquistado al pueblo de México, ahora también lo hacía Benedicto XVI.

La estructura del guión revela un claro propósito, pero no queda claro si éste fue acordado con la Iglesia Católica o fue sólo idea de Televisa, para dar unidad e interés a la narrativa de todo el evento y así obtener altas audiencias.

El trabajo de Televisa, a no ser el despliegue técnico, lo juzgo pobre, reiterativo e intrascendente, pero lo interesante sería ver con datos duros, si esta cobertura tuvo algún efecto en los grandes públicos y la televisora alcanzó los niveles de audiencia propuestos.