El Papa millennial

blogeditor · 7 de octubre de 2015

El Papa millennial

Por: Raúl Méndez (@rulwolf)

Cuando Benedicto XVI renunció a su cargo en el año 2013, en LEXIA comentamos respecto a su última enseñanza: la necesidad del catolicismo de generar engagement mediante estrategias no verticalizadas ni fundamentadas en el rigor protocolario institucional.[1]

Si algo ha puesto en evidencia el papa Francisco en su reciente emergencia como un maestro de las relaciones públicas y artista de rock[2] es que esta lección ha sido aprendida. Bergoglio ha sabido ganar el favor de la opinión pública exhibiéndose como un Papa desafiante capaz de flexibilizar los dogmas del catolicismo, a fin de encontrar nuevas interlocuciones y poder estar en sintonía con la agenda de las preocupaciones globales. El mundo está conociendo un Papa millennial.

[contextly_sidebar id=”yD9wYI1TeN6vwxFbK2i3VF2KG4Kz3R6s”]En LEXIA sabemos que los millennials no son una clase social, sino una generación,[3] esto provoca que existan millennials no solo en consumidores de los niveles socioeconómicos altos, sino también en Base de la Pirámide.[4] Para José Ortega y Gasset las generaciones se distinguen por compartir una misma “sensibilidad vital”. Desde luego la edad es lo que marca las fronteras generacionales (los millennials son los nacidos entre 1980 y el año 2000), pero las generaciones se influyen mutuamente.

Más allá de ser la “generación del momento”, los millennials aparecen en una coyuntura global que los vincula con procesos políticos, económicos, tecnológicos y de comunicación. Parecen haber sido profetizados por Ortega hace casi un siglo:

“Hay generaciones cuyo destino consiste en romper el aislamiento de un pueblo y llevarlo a convivir espiritualmente con otros, integrándolo así en una unidad mucho más amplía, metiéndolo, por decirlo así, de su historia retraída, particular y casera, en el ámbito gigantesco de la historia universal.”[5]

Los millennials nos están conectando y provocando que sus valores, orientaciones y perspectivas comiencen a posicionarse como referentes globales. Bergoglio –que con sus 78 años es un papa joven– está integrando la vitalidad millennial en su performance mediático y en su enseñanza como tutor espiritual de una iglesia que tiene actualmente 1,254 millones de feligreses,[6] pero la mayoría de los cuales ya no acoge con agrado las visiones religiosas conservadoras.

En México solo el 15% de los católicos se siente “altamente comprometido con su religión”,[7] y en regiones tradicionalmente católicas, como el Bajío, el catolicismo ha perdido su hegemonía coexistiendo con diferentes ofertas religiosas según se puede ver en el segundo volumen del “Atlas de la Diversidad Religiosa en México”.[8]

A nivel global el catolicismo atraviesa una severa crisis de legitimidad y de imagen corporativa. El papa Francisco intenta mostrar un rostro más amable de la iglesia católica mediante una adecuada administración de su branding personal, posicionamientos públicos bien cuidados y permaneciendo inamovible en las posturas institucionales de la iglesia católica. Al hacerlo exhibe valores y estrategias compartidas con la generación millennial.

Diálogo. Los millennials rechazan las mentes cerradas, buscan ambientes colaborativos de trabajo y de socialización. El papa Francisco abrió el diálogo con Cuba,[9] otrora país de ateísmo y comunismo. También ha logrado llamar la atención de teólogos de otras confesiones y convertirse en un tema de conversación en la esfera académica y en las relaciones ecuménicas.[10]

Ecología. Los millennials tienen una fuerte consciencia ecológica, pues entienden que el mundo se encuentra en riesgo debido a la contaminación y a la carencia de recursos energéticos. La encíclica Laudato Si, que toca el tema ambiental y realiza una crítica a las políticas económicas capitalistas, ha sido un hito en las relaciones entre la iglesia católica y el medio ambiente,[11] haciendo, incluso, un guiño a la teología de la liberación que ya había desarrollado el tema desde los 90’s.

Tolerancia. Los millennials desarrollan mayor aceptación en cuanto a la diversidad cultural, étnica y sexual. Si bien las declaraciones del papa sobre la homosexualidad son leídas como intolerantes y manejo de un doble discurso, ha creado un ambiente al interior de la iglesia tal, que Krzysztof Charamsa un oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe (vinculada con Ratzinger y la censura) ha podido declarar abiertamente que es homosexual.[12] Si bien no se espera una respuesta favorable por parte del Vaticano, el papa no ha mostrado (aún) un carácter intransigente, y se recuerda su declaración sobre los gays, “quién soy yo para juzgar”.

Respeto a las normas. Si para la generación X las normas eran para romperse, para los millennials las normas son para mejorarse. Los millennials buscan estructuración, valoran que haya normas y pautas pero ellos quieren participar en su mejora y adecuación. El “perdón” a mujeres que han abortado y sus declaraciones sobre la nulidad matrimonial no son un rompimiento con las normas institucionales del catolicismo sobre estos temas, solo una ligera adecuación. El aborto sigue siendo pecado y el divorcio aún no se acepta, solo se reconoce que, ante Dios, nunca existieron tales alianzas matrimoniales.[13]

Carácter lúdico. Los millennials buscan espacios creativos y divertidos, valoran el sentido del humor comprendiendo que representa una forma de caminar por los márgenes de lo permitido. Entre sus diversos gestos lúdicos, el pasado 14 de febrero de 2014, ante 20 mil novios, el papa Francisco recordaba el milagro de Jesús en las Bodas de Caná donde convirtió el agua en vino, respecto de lo cual dijo: “Imagínense terminar la fiesta tomando té… No, ¡no va! ¡Sin vino no hay fiesta!”[14] Esta declaración le ha valido entrar recientemente al hashtag #ThugLife.

El papa Francisco ha asumido diversos valores generacionales de los millennials para reposicionar a la iglesia católica y a la figura papal en un mundo al que cada vez es más difícil convencer. ¿Tendrá éxito? Si solo se queda a nivel de performance y no se complementa con verdaderos cambios en la ideología, estructura y procesos, como sí lo intento Juan XXIII en el Concilio Vaticano II, Bergoglio se quedará en el nivel de la imagen, no de la sustancia. Mismo riesgo que hoy corren los Millennials en los entornos laborales.

 

@LexiaGlobal

 

 

 

[1] Raúl Méndez, La última lección del Papa, Animal Político, 1 de marzo de 2013.

[2] El Papa edita un disco de rock progresivo (y no es broma). Aquí, la crítica, El País, 01 de octubre de 2015.

[3] Aline Ross y Karina Vega, “Generación Y, Millennials y Globalists en la Base de la Pirámide”, AMAI,24 de agosto de 2015.

[4] Lina Salazar Ortegón, Latin America: Low-Income Millennials Present Big Market Opportunities, Forbes.

[5] José Ortega y Gasset, Entorno a Galielo, Biblioteca Nueva, 2005.

[6] Alvaro de Juana, Estas son las cifras oficiales de los católicos en el mundo, ACI Prensa, 17 de abril de 2015.

[7] Encuesta Creer en México, IMDOSOC, 2013.

[8] Alberto Hernández y Carolina Rivera (coord.) Regiones y religiones en México. Estudios de la transformación sociorreligiosa, COLEF, CIESAS, COLMICH, 2009.

[9] Alfredo Toro, El Papa, Cuba y Estados Unidos, El Universal, 5 de octubre, 2015.

[10] Nicolás Panotto, Pope Francis in Postcolonial Reality, Borderless Press, 2015.

[11] Bernardo Barranco, La encíclica ecologista del papa Francisco, La Jornada, 18 de junio de 2015.

[12] Krzysztof Charamsa, el teólogo que el Vaticano castigó por declararse homosexual, BBC Mundo, 4 de octubre de 2015.

[13] Medios manipulan aborto y nulidad matrimonial para inventar “un Papa que no existe”, ACI Prensa, 15 de septiembre de 2015.

[14] Los consejos del papa Francisco para celebrar bien el Matrimonio, ACI Prensa, 14 de febrero de 2014.