blogeditor · 29 de julio de 2014
Soy panista desde 1988. Más de la mitad de mi vida he defendido sus ideales y sus colores. Llegué a un partido político en el que pocos, muy pocos se acercaban con la intención de alcanzar un cargo o “una chamba”. Quienes llegábamos en esos tiempos, lo hacíamos con el ánimo lleno de intenciones motivadas por la visión de valiosos mexicanos que puede sintetizarse en frases como:
Y así podrían continuar los ejemplos.
Eran los 90´s, yo estaba en mis veinte; creía que quienes podríamos cambiar a México, darle esperanza presente, y hacer de la construcción de una patria democrática, ordenada y generosa, subsidiaria y solidaria una forma de vida, seríamos quienes militábamos en Acción Nacional.
Hoy, 20 años después, y desde hace tiempo, he comenzado a cuestionarme si el PAN continúa siendo la opción de buen gobierno que México necesita, y este cuestionamiento no surge porque yo haya cambiado de parecer respecto de lo que me motivó a pertenecer al PAN, sino porque cada vez son menos los motivos que me mantienen cercana a lo que hoy es, en los hechos, este instituto político. Al final, las instituciones las hacen las personas que lo integran…
Hace unos días leí a Luis Felipe Bravo Mena, y leerlo defendiendo lo que a mi punto de vista parece indefendible, me partió la voluntad… Defender bajo la justificación de que los escándalos, que no son nuevos, del único jefe delegacional de su partido son “estrategias” o “complots” de los contrarios rumbo a las elecciones de 2015, sólo puede responder a dos razones: o ignora lo que ha venido sucediendo en el PAN DF y especialmente en la delegación Benito Juárez desde hace años, o bien es cómplice de los hechos. Lo segundo indiscutiblemente me cuesta más trabajo creerlo.
[contextly_sidebar id=”GRb6MULplLGDLPZzg1OMghOOPXPRME9M”]Que el actual dirigente nacional, Gustavo Madero, salga en la defensa de lo indefendible con su “no te dejes Jorge”, puedo entenderlo, puesto que desde hace tiempo se ha rodeado de gente de cuestionable calidad moral y conocidas prácticas para obtener el control del partido y presupuestos públicos (“los moches”, por ejemplo), pero ¿Luis Felipe Bravo Mena? Un luchador que viene de la sociedad civil, que caminó las calles y los barrios del Estado de México peleando contra viento y marea, desafiando el autoritarismo de quienes querían imponer una sola visión. ¿Él defendiendo lo indefendible? ¿Él defendiendo a quien ha sido señalado por muchos como quien alteró los padrones del PAN DF, con el único fin de hacerse del control del partido y no precisamente para hacer el bien común, sino para “hacerse el bien personal y de su grupo”?
Cuando no hay autocrítica el futuro está comprometido. Cuando ni los líderes morales pueden públicamente llamar a la reflexión, al reconocimiento del error como ejercicio ético, a la introspección para encontrar fallas y buscar superarlas, es que ya no hay mucho más que hacer. La soberbia y la autocomplacencia para perpetuarse en los cargos, triunfa otra vez. Como panista y sobre todo como ciudadana, me entristece y avergüenza profundamente esta situación.
El encarcelamiento de dos exfuncionarios de la delegación Benito Juárez es un tema del que ya se ha escrito mucho. No voy a abonar al linchamiento. Sin embargo, lo que este hecho representa es algo más profundo que una riña tras un partido de futbol o la posible agresión sexual a una mujer; lo que representa es la costumbre al abuso de poder, a la impunidad, al “todo se vale”, a la descomposición del sistema y de quienes hicieron equipo bajo esas premisas. Ojalá y no todo esté perdido de esa generación.
Ejemplos simples de la descomposición del PAN DF por uno de sus grupos, el de “los romeristas”, es la incorporación de quien siendo presidenta delegacional del PAN en Xochimilco, golpeó a la representante de un precandidato, no afín a ella y a sus intereses, a la estructura delegacional y por si fuera poco, al Consejo Nacional. Una persona, que después de sus actos se puede constatar, nada tiene que ver con los valores originales de Acción Nacional, hoy es Consejera Nacional, miembro del órgano más importante del partido, solamente por ser “la cuota” de Romero y por serle útil en su estrategia de controlar al PAN DF.
“Respeto a la Dignidad de la Persona Humana”, eso promulga el PAN.
Otro ejemplo del funcionariado delegacional en Benito Juárez es quien llamó a personas varias en Facebook, por ser críticas a la administración encabezada por Romero: “prietos, rojillos, jodidos sin varo”. Ése es el nuevo PAN, esta es la generación compuesta por personajes frívolos, de doble moral,con costumbre de abuso del poder.
El encontronazo en Brasil sería lo de menos si esta acusación no estuviera originada por la sospecha de que el viaje estuvo patrocinado por una empresa que le está dando servicio a la delegación. Todavía recuerdo cuando Miguel Ángel Toscano, siendo diputado federal, denunció a diputados propios y extraños por haber aceptado una invitación a un viaje por parte de una empresa cigarrera muy importante justo en el momento del debate para gravar el consumo de cigarro. Sí los hay, ciertamente, sí hay panistas que valen la pena…
Pero este grupo de quienes creen que la política no es para servir sino para servirse, parece llegó para quedarse en el PAN.
“Gestos” que los desarrolladores inmobiliarios tienen con el delegado de Benito Juárez como el “precio especial” en el Pepsi Center para su “Informe de Gestión”, quejas ciudadanas que son minimizadas y tomadas como “grilla” o ataque personal, elecciones internas donde todo es posible menos un ejercicio democrático pleno y transparente, misoginia y sexismo en el trato y referencia hacia las mujeres (documentado y publicado por varios medios), denuncias de afiliación masiva no atendidas, puestos públicos como botín son sólo algunos ejemplos de lo que hoy pasa en el PAN DF y en su único gobierno delegacional.
Cuando don Manuel Gómez Morín hablaba de que nuestras mejores armas eran los valores del alma, estoy segura que a lo que aspiraba no era a ejemplos como los manifestados. Hoy, se muestra que el PAN se ha convertido en eso a lo que don Efraín González Luna nos invitaba a cambiar porque justamente quienes hoy están en la estructura partidista están cómodamente instalados en las estructuras creadas para ellos y para beneficio de los menos… Hoy, yo no encuentro acción responsable en el presente que nos ayude a preservar el futuro, al contrario, hoy hay inmediatez, abuso e irresponsabilidad presente que estoy segura limita la posibilidad de un futuro promisorio no para el PAN sino para quienes el PAN existía como una opción, no sólo de buen gobierno sino de posibilidad de creer que sí se podía ser mejor.
Del Maquío tengo enormes y maravillosos recuerdos, pero hoy me quedo con el estruendo de su voz cuando nos decía que solo está derrotado aquel que ha dejado de luchar.
* Paula Soto Maldonado (@paulasoto) es feminista, mamá. Fue diputada local por el Partido Acción Nacional en 2006, en la IV Legislatura. Actualmente es funcionaria pública en el INMUJERES.