ernestoramos · 18 de abril de 2011
El Zócalo es el ombligo de México.
Técnicamente sería “El Ombligo del Ombligo de la Luna”.
Una plancha enorme: un lugar de viento que vincula al ayer, al hoy, al mañana. Un termómetro de palpitaciones.
Esta Semana Santa, nuestro Zócalo será visitado por cientos de miles de personas. Verán, en sus losetas de piedra pintadas de rojo sangre, inscripciones que son gritos desesperados.
Manos, intranquilamente borrosas, que sólo buscan la Paz.