El océano se escribe con s de sustentable

blogeditor · 11 de junio de 2021

El océano se escribe con s de sustentable

Pensamos en el mar como ese espacio de esparcimiento, de relajación; también pensamos en el mar como una gran caja negra misteriosa, que oculta tesoros antiguos, frutos y monstruos marinos, y que está muy lejos de nuestras casas y calles, es hogar de ballenas y crustáceos, de animales con nombres mitológicos. Quizá lo visitamos un par de veces al año o solo una vez en la vida, pero es imposible que la experiencia misma de ver, oler y tocar el mar no te cambie la vida. Sí, la tuya, la mía, la de todos. ¡Y pensar que toda la vida viene de ahí, todos venimos del mar!

Es curioso como cada vez que tocamos el tema en la radio, en un artículo, en una reunión con funcionarios o representantes encargados de temas ambientales, pesqueros, de seguridad, energía, economía, siempre nos da la impresión de que estamos hablando de un tema trivial, banal, por no decir frívolo. Sí, el mar, la costa, las especies, la biodiversidad, los refugios y áreas de conservación, el fondo marino, la contaminación de los océanos, el cambio climático, todos estos temas son superfluos en la agenda de un país que sufre pobreza, desigualdad, polarización, inseguridad y falta de educación. Quizá, de entrada, parece frívolo. No lo es.

Pero si entendiéramos que México es un país primordialmente costero, con más de la mitad de sus estados sobre el litoral, y con una mayor superficie de agua que tierra –hasta 1.5 veces más kilómetros cuadrados de mar–, si entendiéramos que el mar y sus recursos nos podrían garantizar la seguridad alimentaria y que son tan valiosos como para dar de comer a la niñez del país, para que aprendan mejor y sigan en la escuela; que podrían incrementarse los empleos, reducir la pobreza y abrir nuevos horizontes de desarrollo de un país con una geografía privilegiada con acceso a los dos océanos más importantes del mundo y siendo el puente de conexión entre el norte y el sur del continente. Pero somos adictos al chapopote y al humo.

Si entendiéramos que el mar es el gran productor de oxígeno del mundo, y que sus pastos y bosques marinos, manglares y zonas lacustres nos permiten almacenar más carbono que muchos bosques; si comprendiéramos el delicado equilibrio ecológico que le debemos al mar y las costas y sus especies no lo trataríamos como un tema trivial o accesorio. Nuestro futuro como humanidad depende de ello. El mar es nuestro salvavidas y lo tratamos como un gran basurero. Gran parte de lo que tiramos termina en el mar. La próxima vez que compres algo piensa cómo se va a ver flotando en el mar.

Sin embargo, el océano y la costa son nuestra primera barrera de protección ante amenazas naturales y son también epicentro de actividades económicas fundamentales: desde la extracción de hidrocarburos –tan de moda con este gobierno y tan fuera de moda en tiempos de energías renovables–, pasando por entradas de mercancías y bienes desde puertos lejanos necesarios para la producción local. El mar es fuente de empleo, es motor de desarrollo, es salud, alimento y santuario de especies.

La FAO y el Alto Panel para una Economía Oceánica Sostenible consideran que con un mejor aprovechamiento pesquero se podría producir seis veces más alimento que lo que se produce hoy, tomando en consideración que al menos 15% de la proteína de origen animal consumida en el mundo proviene de los océanos.

Además, se estima que 30% de las emisiones de CO2 humanas son capturadas y absorbidas por la superficie del mar (véase NOAA), en tanto que los bosques de manglares, praderas de pastos marinos y marismas pueden capturar hasta 50 veces más carbono que los bosques tropicales. Sin embargo, los ecosistemas de humedales costeros son los más amenazados ante el avance de la actividad humana y el desarrollo turístico y de vivienda en zonas que no tienen drenaje, ni recolección de basura, ni manejo sustentable de los recursos.

Por ello, el Día Mundial de los Océanos es un recordatorio de que, sin el mar, la humanidad pierde su centro, su equilibrio, su sustento. Es un recordatorio de que el crecimiento de muchas naciones hoy poderosas se dio gracias a los océanos. Es también un campanazo de que, si no protegemos mejor nuestros mares y costas perderemos nuestra mejor oportunidad de desarrollo sostenible. Y es una alerta de que el futuro del mundo está muy ligado al mar. Tenemos que voltear a ver qué sucede ahí, ponerle atención, cuidarlo mejor y rescatarlo por nosotros y las generaciones futuras.

También es importante celebrar que México se ha unido ya a una agenda oceánica sostenible que busca impulsar un aprovechamiento más sensato de nuestros mares y costas, adoptando nuevas formas de gestión, en la que se comprenda que actividad humana y protección de los mares deben ir mano a mano.

Ahora es tiempo de convertir esa agenda en políticas públicas sólidas, orientadas a un aprovechamiento integral y sostenible, que puedan alinear objetivos de la federación, los estados, los municipios, de la mano de las comunidades costeras para la protección de ecosistemas marinos, y la implementación de servicios ecosistémicos y las actividades humanas y productivas de una forma más armónica.

Es momento de que aterricemos en lo local y que cada gobierno ponga manos a la obra para salvaguardar su propio espacio, se garanticen la protección de sus ciudadanos ante las amenazas del cambio climático y la degradación ambiental.

Hoy Yucatán y Quintana Roo son ejemplo nacional de tomar acciones concretas para consolidar políticas de manejo costero integrales, con la consideración de los temas que coexisten en la costa y el mar. Ojalá muy pronto el resto de los 15 estados costeros se unan a este esfuerzo nacional, y en conjunto con la federación, en colaboración con la academia, organizaciones de la sociedad civil, artistas que se han unido a esta causa y la ciudadanía en general, logremos consolidar a la costa mexicana como un cinturón de seguridad ambiental, prosperidad y bienestar económico.

El reto no es menor, pero la ganancia es inconmensurable y se puede lograr en poco tiempo si unimos esfuerzos; queremos ser un ejemplo para el mundo. Si de algo estamos muy seguros es que en el mar la vida es más sabrosa, pero debería ser también más sustentable. Nos toca a todos.

#DíaMundialDeLosOceanos

#CuidemosElMar

#ElMarEsNuestro

@rodaxiando