El Niño: cuando la falta de agua se convierte en una crisis de alimentos

Joel Aguirre · 7 de octubre de 2026

El Niño: cuando la falta de agua se convierte en una crisis de alimentos

Estamos a un paso de alcanzar la mayor intensidad del fenómeno de El Niño. De acuerdo con los pronósticos del Centro de Predicción Climática (CPC-NOAA), se prevé que la fase cálida de El Niño continúe fortaleciéndose hasta finales de este año y se convierta en un evento climático histórico, superando en intensidad a los eventos previos que datan desde 1950.

Pero, ¿qué es el fenómeno de El Niño? También conocido como Oscilación del Sur (ENOS), es un evento natural asociado con el calentamiento inusual de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial. Suele ocurrir de manera irregular cada dos a siete años y se produce cuando los vientos tropicales soplan de manera irregular de este a oeste del planeta.

Pero este año es particularmente preocupante porque se produce en un contexto dónde el mar es más cálido debido al calentamiento global. Por lo que los expertos han advertido que traerá posibles cambios en la temporada de huracanes y sequías que se espera impacten sobre todo en 2027. 

Hay que tener en cuenta que, aunque es un fenómeno climático global, eso no significa que sus efectos sean igualmente intensos en todo el planeta.

Poca agua, precios altos

El Niño provoca que la estación seca sea más húmeda en algunos lugares y la estación lluviosa, más seca en otros. Uno de esos lugares es el Canal de Panamá, un punto estratégico por donde transita aproximadamente el 5 % del transporte marítimo mundial.

El Canal es una vía fluvial artificial de 80 kilómetros, atraviesa todo Panamá y conecta los océanos Atlántico y Pacífico. Estados Unidos es uno de sus mayores usuarios con aproximadamente el 70 % de sus mercancías atravesándolo.

Funciona mediante un sistema de esclusas que se abastecen de agua dulce del lago Gatún, pero durante las sequías extremas que sufrió Panamá durante el fenómeno de El Niño en 2023 y 2024, los niveles del lago descendieron a mínimos históricos, lo que redujo el número de barcos que podían pasar por el Canal de 36 por día a 24.

Por ello, las autoridades ya se vieron obligadas a adaptar las operaciones a bajos niveles de agua, ajustando el calado de los buques que transitan por las esclusas. Con El Niño en puerta se espera una nueva reducción del calado, lo que implica que los buques deben reducir el peso de su carga.

Así, a menor capacidad de carga, los precios son más altos para los consumidores. Como ya ocurrió durante las interrupciones en la cadena de suministro provocadas por anteriores fenómenos de El Niño, el covid-19 y los conflictos regionales.

A esto hay que sumarle la demanda de tránsito por el Canal tras las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, que se encuentra cerrado desde febrero del 2026.

¿Estamos listos en Centroamérica para El Niño?

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que durante los próximos meses existirá un aumento del riesgo de inundaciones, sequías y calor extremos en distintas partes del planeta, pero que tendrá un impacto significativo en el Corredor Seco centroamericano afectando a Guatemala, Honduras y El Salvador.

Según OXFAM, en el informe La sequía, los cultivos y el Corredor Seco Centroamericano: evidencias de una crisis en evolución en Guatemala, Honduras y El Salvador por el impacto de El Niño, esta situación podría generar una crisis en las comunidades rurales por las pérdidas agrícolas, lo que aumentará la vulnerabilidad alimentaria y las limitaciones de acceso al agua y, por lo tanto, la reducción de sus ingresos.

El deterioro de las condiciones de vida por la inseguridad alimentaria en amplias zonas de la región podría generar grandes impactos, sobre todo, a las mujeres y la niñez.

OXFAM denuncia que existe una vulnerabilidad estructural persistente sobre todo en el Corredor Seco, que es donde se concentran poblaciones rurales e indígenas con los índices de desarrollo humano más bajos en la región, es decir, altos niveles de pobreza, desnutrición infantil crónica y despreocupación institucional por estas comunidades.

Asimismo, el informe de OXFAM resalta que es el maíz el cultivo más afectado por El Niño, que es el principal alimento para aproximadamente 73,000 hogares del Corredor Seco que está compuesto por los municipios de El Paraíso, Choluteca y Lempira, en Honduras; San Miguel, Usulután y Morazán, en El Salvador; Chiquimula, Jalapa y Baja Verapaz, en Guatemala. Por supuesto, el resto de los municipios de estos países también se verán afectados.

El fenómeno de la remigración

El informe de OXFAM registró movimientos migratorios de carácter interno hacia diferentes comunidades o municipios dentro de sus países, así como a otro país de Centroamérica.

Pero la crisis agrícola seguirá siendo un factor adicional de expulsión migratoria hacia el exterior.

Uno de los hallazgos es que la dinámica migratoria dominante no es la salida, sino el retorno. Muchas personas que habían migrado en años anteriores están regresando a sus comunidades de origen, ya sea de manera voluntaria (por pérdida de empleo o ingresos insuficientes) o por deportación, “y su regreso no trae consigo remesas, sino una boca más que alimentar en un hogar que ya enfrenta pérdida de cosecha y escasez de agua”.

A esto se suma el agravante de una agricultura de subsistencia sin sistemas de riego, que permitan amortiguar el déficit de lluvia; la insuficiencia en la reservas de granos básicos para cubrir el periodo de escasez; el estrés hídrico generalizado que afecta el consumo humano y las condiciones de higiene en el hogar.

Además, también está la potencial interrupción de las remesas debido a la alta incidencia de retorno, lo que vuelve a colocar a este grupo poblacional en el círculo de pobreza extrema.

Otro de los factores de riesgo es la reducción de la disponibilidad de tierras cultivables, hogares sin tierra o con parcelas insuficientes. Además, los tres países registran incrementos generalizados de precios de alimentos básicos y de origen animal entre 2025 y 2026.

Cobertura humanitaria insuficiente 

Por ejemplo, el salario mínimo salvadoreño aumentó el 12 % entre 2025-2026, pero la canasta básica alimentaria entre 2021-2026 aumentó el 30 %. Lo que significa que la inflación alimentaria duplicó el crecimiento salarial.

Este es el caso de la cebolla, que ha sufrido un incremento del 100 % en un año, lo que redujo a la mitad la cantidad que una familia puede incorporar en su cocina. Asimismo, el huevo ha aumentado un 25 % y el pollo, el 40.6 %.

Por ello, la cobertura humanitaria actual resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis que se puede desarrollar debido a que, de los 418 municipios que conforman el Corredor Seco en Guatemala, Honduras y El Salvador, solo 100 (es decir el 23.9 %) cuentan con cobertura de fondos tanto de ONG como del Estado; sin atención directa queda el 76.1% del territorio priorizado, y en abandono, el resto de la población que no habita en este corredor.

Sin una respuesta oportuna y de escala suficiente en los próximos meses, podremos ser testigos de una crisis de inseguridad alimentaria en los departamentos de mayor riesgo. Esto quiere decir que las familias se verán obligadas a vender lo poco que poseen, tener mayor exposición de la niñez a la desnutrición, el debilitamiento de la organización comunitaria, más migración y aumento de la violencia.♦ 

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