blogeditor · 12 de junio de 2015
El mundo de la antigüedad tardía
De marco Aurelio a Mahoma
Peter Brown
Editorial Taurus
Madrid, España, 1989
Pp. 267
El texto ofrece un acercamiento a la vida cotidiana del imperio romano en su fase final, ya en el Oriente, pero también es una aproximación al mundo que lo rodea. A lo largo del libro se habla de los cambios y la continuidad del imperio romano. El período que analiza Brown va del 200 al 700 d.C. y da cuenta de las profundas transformaciones que a lo largo del tiempo se viven en el imperio. Se va de los años del apogeo a los propios de la crisis. El imperio romano de Oriente cae al empuje del surgimiento del Islam, pero el problema comienza tiempo atrás.
[contextly_sidebar id=”uG5wsefu5ck9gkrT0xYzQu3TQGBjKAFZ”]La obra se divide en dos grandes partes: La revolución romana tardía y Legados divergentes. El final del siglo III y principios del siglo IV d.C. es el momento que separa estas dos etapas. La sociedad y la religión del mundo posterior a los Antoninos se transforman, pero también permanece. Al mismo tiempo ocurre la revolución silenciosa de las mentalidades que convierte al cristianismo en la punta de lanza.
A mediados del siglo III resurgen la filosofía neoplatónica y el paganismo (Juliano, el Apóstata). El cristianismo, religión reservada a la esfera privada, se vuelve la religión del Estado romano. Surge la vida monacal que se erige como una atalaya a la crisis espiritual del siglo III. El hombre santo se convierte en un referente. El mundo clásico se desmorona, pero todavía no surge uno que lo sustituya.
Siglo y medio después, al romperse la unidad del imperio, entre Oriente y Occidente, continúan los lazos ideológicos, pero al paso de los años surgen nuevos actores y centros de poder. A la caída del imperio romano de Occidente el poder se fragmenta en muchos centros distintos y pasa largo tiempo antes de convertirse en reinos estables. Constantinopla, la nueva Roma, sustituye a la antigua. Oriente sigue su propio camino y da origen al imperio bizantino. Surge el Islam que se hace del Mediterráneo, se adentra en África y la antigua Hispania.
Brown sostiene que “al dirigir nuestra mirada al mundo de la Antigüedad tardía nos sentimos aprisionados entre la triste contemplación de vetustas ruinas y la calurosa aclamación de un nuevo nacimiento”. El esfuerzo del autor se centra en dar cuenta del cambio en las mentalidades, más que documentar la caída del poder político y las implicaciones económicas de la misma, que no son menores.
El libro trasciende la manera convencional de contar la historia, para introducirnos al territorio de la vida cotidiana. Nos introduce a la crisis espiritual del sistema de creencias del mundo clásico y el surgimiento de la nueva religión, el cristianismo. El espacio del Mediterráneo, el mare nostrum, de los romanos es un lugar reducido en comparación con el mundo que surge. La obra se acompaña de decenas de ilustraciones que de manera visual ayudan a entender mejor lo que se sostiene. Es un gran libro. Me plantea muchas preguntas y amplía mi campo de interés sobre la vida cotidiana de los romanos.