El mito del aumento de recaudación con la 4T

Redacción Animal Político · 19 de octubre de 2022

El gobierno mexicano tiene una recaudación de impuestos insuficiente para cumplir los objetivos sociales a los que está obligado, y no se propone que cambie para 2023. 1 Promediando 16% del PIB desde hace casi una década (luego de la última reforma fiscal, en 2014), la recaudación en México no es sólo la más baja de la OCDE, sino también es de las más bajas en Latinoamérica, superada ampliamente por países con PIB per cápita menor como Honduras, Nicaragua y Bolivia, 2 quienes recaudan más del 20 % del PIB. El gobierno está obligado a hacer todo lo que esté en sus manos para aumentar la recaudación y tener el presupuesto suficiente para realizar así el acceso a derechos de su ciudadanía. 3 Pero, a pesar de tales obligaciones, se ha negado a aumentar los impuestos recientemente, particularmente en el sexenio actual.

Durante la pandemia por Covid-19, a nivel mundial creció la exigencia de mayores impuestos, especialmente aquellos que gravaran a los más ricos (en ocasiones específicamente a los multimillonarios): impuestos a la riqueza, a diferentes formas de propiedad y a los ingresos más altos. “¡Que los ricos paguen la crisis!” era una exigencia clara luego de toda la información que mostraba cómo las personas más ricas a nivel mundial veían incrementos exagerados en su riqueza durante 2020 y 2021, mientras la mayor parte de la población sufría la crisis económica más grave en décadas. Y es que la recaudación de impuestos no sólo sirve para financiar al Estado, sino que también tiene la función de incidir de forma progresiva en los ingresos, acotando las brechas entre los más ricos y los más pobres y disminuyendo la desigualdad económica.

Pero, aunque es claro que en el sexenio de López Obrador no se ha modificado la estructura tributaria como se ha exigido desde un sector importante de la ciudadanía, hay algunas personas que defienden una supuesta “reforma fiscal en los hechos”. ¿Qué quieren decir con eso? Supuestamente, aunque el presidente y el poder legislativo se han negado a realizar una reforma fiscal, en realidad han logrado aumentar la recaudación porque “se acabaron los privilegios” y se están cobrando los adeudos a los más grandes morosos. Pero, al igual que sucede con las falsas ideas existentes sobre una mayor política social que privilegia a los más pobres, la realidad es que el aumento de la recaudación durante el sexenio de la 4T es nada más que un mito comunicacional.

Los datos son muy claros. Como se puede observar en la siguiente gráfica, que muestra la recaudación tributaria total en México desde finales del sexenio de Carlos Salinas de Gortari hasta la primera mitad del sexenio de López Obrador, el último gran aumento de la recaudación fue justo en los dos años posteriores a la reforma fiscal de 2014, que logró aumentarla en $800 mil millones de pesos o 3.2% del PIB. 4

De hecho, en pesos constantes (quitando la inflación), la recaudación de 2021 seguía sin superar lo alcanzado en 2016. Sólo durante 2020 parecía que se mostraba un aumento en recaudación cuando se compara ésta con el PIB, pero se debía más bien por el efecto de la gran caída en el PIB durante el primer año de la pandemia, y no por el aumento de la recaudación (que de hecho había bajado 4% frente a 2019). Prueba de lo anterior es que para 2021 (en que el Producto Interno Bruto volvió a crecer), la recaudación bajó en 0.7 puntos del PIB.

Fuente: Elaboración propia con datos de SHCP.

Fuente: Elaboración propia con datos de SHCP.

Al desglosar el cambio en los ingresos federales entre distintos períodos, es más clara la insuficiencia de lo que está recaudando el gobierno. En el siguiente cuadro se pueden observar dichos cambios de forma comparable hasta el año 2022 (la información pública hasta el momento corresponde a los meses de enero a agosto, por lo que se comparan sólo esos periodos para otros años). Así, podemos observar que entre 2018 y 2022, en los primeros cuatro años del sexenio de López Obrador, la recaudación federal apenas ha aumentado $79.6 mil millones de pesos (o 0.3% del PIB), 5 lo cual es muy bajo si lo comparamos con los primeros cuatro años del sexenio anterior (aumento de $1.128 billones de pesos) o con la totalidad del sexenio pasado (aumentó de $1.172 billones de pesos). Es decir, comparando periodos similares, el sexenio de Peña Nieto aumentó la recaudación de impuestos 14 veces más que el sexenio de AMLO. ¿Cómo? Con una reforma fiscal, básicamente.

Fuente: Elaboración propia con datos de SHCP.

Igualmente insuficiente ha sido el aumento del Impuesto Sobre la Renta (ISR), principal instrumento de política tributaria progresiva en el país. Entre 2018 y 2022, el aumento ha sido de 14 %, mientras que entre los primeros cuatro años del sexenio anterior el aumento fue de 55 %, nuevamente, gracias a la reforma fiscal. Si bien mucho se ha presumido sobre las estrategias del SAT para la recuperación y el aumento de la cobranza de impuestos de los “Grandes Contribuyentes”, la realidad es que sin modificar la estructura del impuesto, no se ve que haya mayor margen para aumentar la recaudación de forma importante. Y es que el mayor problema no son necesariamente los adeudos de los grandes contribuyentes empresariales, sino la baja tasa efectiva que pagan ya sea por el inmenso monto de deducciones y demás gastos fiscales que utilizan, así como incluso la insuficientemente progresiva tasa que pagan las personas físicas ricas que acaparan la mayor parte del ingreso.

Fuente: Elaboración propia con datos de SHCP.

Desgraciadamente, aunque espero equivocarme, lo más seguro es que este sexenio acabará sin una reforma fiscal o algún cambio relevante a la estructura tributaria del país. Esto es grave, no sólo porque se habrían desperdiciado seis años durante los cuales el gobierno federal contaba con la mayoría en el congreso para promover una reestructuración de los impuestos en el país, un nuevo pacto solidario tributario o alguna gran reforma que aumente la recaudación y la progresividad, sino también porque el espacio fiscal en el país es cada vez más reducido, ya sea por el aumento del porcentaje que ocupan las pensiones y otras gastos irrenunciables lo que tiene como consecuencia aún menos presupuestos disponible para garantizar derechos humanos y crear un sistema de protección social universal.

Los grandes proyectos políticos de transformación hacia la igualdad entienden bien que necesitan hacer fuertes reformas fiscales para aumentar el presupuesto disponible del gobierno, así como afectar la estructura económica de desigualdad. Un ejemplo es la propuesta de reforma fiscal de Gustavo Petro en Colombia, que incluye particularmente más impuestos a los más ricos. Desgraciadamente, este tipo de iniciativas suelen encontrarse con obstáculos, normalmente provenientes de las élites, que buscan evitar perder poder económico. 6 En México hemos documentado que existen esos obstáculos por parte de las élites, y se requiere de un gobierno dispuesto a cobrarles más para poder pasar una reforma fiscal de gran calado. Parece ser que no es el caso del actual sexenio.

El tema es que muchas veces los gobiernos suelen escudarse en la supuesta impopularidad de los impuestos para no implementar reformas fiscales. Pero es cada vez más claro que las personas más jóvenes y las nuevas generaciones están más a favor de gravar más a los más ricos. El sentido de injusticia fiscal percibida crece, y los gobiernos no han actuado en consecuencia. Se exigen impuestos al patrimonio y a los ingresos de los más ricos. Según la encuesta piloto del Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG), en México las personas creen que los más ricos deberían pagar una tasa promedio de ISR de 45%, y en su mayoría están a favor de impuestos a la riqueza neta (8 de cada 10 encuestados) y las herencias multimillonarias (también 8 de cada 10).

Parece ser que este 19 de octubre de 2022 el poder legislativo discutirá la Ley de Ingresos para 2023, ignorando cualquier propuesta e iniciativa para modificar la estructura tributaria y mejorar la recaudación en el país. En gran medida, justificados en el mito comunicacional de que “ya se recauda mucho más que antes”. Mentiras. Esta será la quinta Ley de Ingresos durante este sexenio que no toma en cuenta las propuestas de cómo ejercer una reforma fiscal (pueden leer algunas de estas propuestas en el sitio: impuestosvsdesigualdad.org). Será responsabilidad de la ciudadanía seguir exigiendo más impuestos a los más ricos, y castigar con su voto a quienes les ignoren.

 

 

1 Se prevé que la Iniciativa de Ley de Ingresos 2023 pase sin cambios en el Congreso.

2 Revisar acá para más datos. Si bien la recaudación en 2020 aumentó por encima del 16% del PIB, esto se debe a la caída del PIB y no al aumento significativo de la recaudación. Incluso, como se muestra más adelante, para 2021 y 2022 parece ser que la recaudación comparada con el PIB volvió a los niveles promedio de la última década.

3 Esto según el principio de que “los Estados deben movilizar el máximo de los recursos disponibles para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales”, de los “Principios de Derechos Humanos en la Política Fiscal”, disponibles acá.

4 Pueden leer más sobre la reforma fiscal de 2014 en la investigación “(In)justicia fiscal en México”.

5 Aquí se está tomando en cuenta claramente también el boquete fiscal que abre el IEPS con el subsidio al precio de los combustibles. En el cuadro se pueden observar las cantidades exactas.

6 El caso de Colombia es una clara muestra al respecto. Disponible aquí.