blogeditor · 26 de septiembre de 2021
Luis Muñoz Oliveira es -probablemente- el autor mexicano al que más he reseñado en este espacio. A lo largo de ocho años le reseñé novelas y ensayos, pero esta es la primera vez que hago lo propio con un libro de cuentos, el primero de su trayectoria. Y si me dieran a elegir entre las novelas, ensayos o cuentos de Luis, me decantaría una y otra vez por el fresquísimo ejercicio que regala a sus lectores en los nueve relatos que se desprenden de El mismo polvo, libro publicado este año por la editorial independiente Dharma Books. Luis es doctor en filosofía, curioso detalle que puede distinguirse fácilmente si se presta suficiente análisis a su narrativa. Dice Nerea Blanco que «Separar la emocionalidad de la literatura de la racionalidad de la filosofía es como pretender decir que cuando estemos trabajando solo podemos ser racionales, y que solo en pequeños espacios de la vida se nos permite ser emocionales, cuando, en realidad, ambas están ligadas todo el tiempo» y la prosa de Luis Muñoz es claro ejemplo: cada trabajo de su autoría se sumerge en tremendas reflexiones existenciales desde una óptica que nunca echa de lado la emocionalidad del individuo, su fragilidad y motivos.
El mismo polvo puede leerse desde distintos islotes contemplativos. Podemos abordar la lectura desde la aburrida composición de un libro estructurado por nueve relatos, o, asumir que realmente estamos leyendo una historia única “La revelación de las sombras”, y los restantes ocho mensajes, son fragmentos, apéndices de un mismo cuerpo. Se necesita prestar atención al mapa del primer cuento, para encontrar las migajas en el camino que nos colocan las historias restantes, lo que construye una relación con el lector profundamente lúdica. A lo largo de una trayectoria de más de 15 años frente a la hoja en blanco, Luis ha logrado construir una voz única y reconocible, porque los trucos de desdoblamiento narrativo que utiliza delatan su formación filosófica y un profundo estudio a los principios de la corriente estoica.
El estoicismo practicaba el dominio de las pasiones que perturban la vida valiéndose de la virtud y la razón; y su principal eje era alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de las comodidades, los bienes materiales y la fortuna. Esta estampa del ejercicio estoico es un constante guiño en la obra de Luis, si recordamos la novela El oficio de la venganza (Alfaguara, Punto de vista), Cristóbal, némesis de Ari -el protagonista-; abraza el lado torcido y cruel del estoicismo para destrozar todo bajo sus pies, pontificar y desaparecer.
A partir del relato “El profesor honorable” el lector descubrirá que el narrador comienza a desdoblarse. Pasará de la primera a la tercera persona a traición, con el caprichoso disfraz de testigo omnisciente que narrará en voz alta -y a veces quedo- una intrincada cadena de revelaciones poco ortodoxas. Y aunque Luis reconoce la visible influencia del Aleph, sin duda alguna, El mismo polvo puede leerse como el libro revelación de un escritor que encontró la mañosa estrategia de continuar escribiendo y construyendo su prolífico trabajo filosófico y hacérnoslo tragar como uvas, pero en forma de poco inocentes relatos. Pero no es queja, faltaba más.
Aquí pueden encontrar los dos últimos libros de Luis Muñoz publicados por Dharma Books.