Redacción Animal Político · 14 de febrero de 2023
Es bueno que el Salario Mínimo General decretado a finales del año pasado haya tenido un ajuste; no tan bueno que siga siendo insuficiente para contribuir a que millones de personas puedan vivir en mejores condiciones y superar la línea de pobreza.
Con los datos del IMSS de diciembre del 2022 contra los de enero de 2023 se puede apreciar una primera radiografía sobre el efecto del alza al salario mínimo en los ingresos de quienes cuentan con empleo formal.
El primer dato a destacar es que apenas para 1.1 millones de personas, de 21.3 millones inscritas en el Seguro Social, el incremento salarial les permitió colocarse en un nivel de posibilidad de superar la pobreza. Es solamente el 5 % de los inscritos en el IMSS que pasaron del ingreso insuficiente a la posibilidad de cubrir el costo de dos canastas básicas al mes.
En el Reporte Especial 1 de la serie Salarios Bajo la Lupa: La precariedad invade la formalidad, que Acción Ciudadana Frente a la Pobreza dio a conocer en enero pasado, refleja que en diciembre de 2022, 9 millones 598 mil trabajadores, el 45 % de los inscritos en el IMSS carecían de un salario suficiente para superar la pobreza.

Ahora, en el Reporte Especial 3 de la misma serie: Trabajos formales sin salario suficiente, y con base en los datos de enero de este año, se da cuenta que en ese nivel de precariedad se ubican 8 millones 414 mil de personas; esto representa el 39% de todos los inscritos en el IMSS.

Esto significa que la proporción de personas que mediante el alza al Salario Mínimo les permitió la posibilidad de adquirir dos canastas básicas al mes es realmente menor ante todos los que tienen empleo formal, pero no logran salir de la precariedad. El avance fue, apenas, de 5.7 puntos porcentuales.
Hay que anotar, además, que de un mes a otro hubo 112 mil nuevas plazas. La comparación permite apreciar que si bien el primer impacto del aumento al salario mínimo benefició a una pequeña parte de los trabajadores, el reto se ubica en 8.4 millones de personas que siguen ganando menos del costo de dos canastas básicas.
Son personas que, al menos este año, no podrán dejar de ser pobres. Y a ellas se sumarán quienes estén justo en el límite, cuando vaya subiendo de costo la canasta básica. Millones de personas tienen trabajo formal, pero seguirán estancadas en la precariedad.
En la misma línea comparativa, la situación en los estados del país mostró avances poco halagadores. Del lado positivo, hay que destacar que Baja California es la primera entidad en donde ningún trabajador con empleo formal registrado en el IMSS está por debajo del salario suficiente.
En diciembre pasado, en esa entidad 24.3% de las personas con trabajo formal carecían de salario suficiente; ahora el indicador es 0%. Sin embargo, en las primeras posiciones de la precariedad siguen las mismas entidades. Llaman mucho la atención estados como Sinaloa y Durango. Aunque estos niveles son inaceptables en cualquier parte del país.
Estados con mayor proporción de personas sin salario suficiente

Estos años el salario mínimo ha tenido una lenta recuperación, después de años de deterioro y estancamiento. Durante las negociaciones para fijar el incremento para este año, entre los sectores obrero, patronal y el gobierno, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza alertó que el 20 % “parejo” sería insuficiente. Era “alto” para el salario en la frontera y para algunos salarios profesionales, pero totalmente insuficiente para el salario mínimo general.
Pasar de 5,186 pesos al mes a 6,210 pesos al mes fue un avance, pero sigue distante de las necesidades que requieren millones de personas para alejarse del umbral de pobreza. Con la inflación del año pasado, dos canastas básicas se ubican cerca ya de 8,600 pesos al mes. Al nuevo salario mínimo le siguen faltando casi 2,400 pesos al mes u 80 pesos al día, para colocarse en la línea de pobreza.
Por eso, no quitaremos el dedo del renglón: los salarios mínimos en el empleo formal, para la gran mayoría, son y seguirán siendo insuficientes mientras las autoridades y la iniciativa privada no se atrevan a dar el empujón para lograr que haya millones de trabajos que dejen de ser fábricas de pobreza.