blogeditor · 17 de enero de 2014
Jack London
Now Books
Barcelona, 2013
pp. 63
En 1911, Felipe Rivera, que tiene 18 años, se presenta en la Junta de apoyo a la Revolución, que está en Los Ángeles, donde él vive, y les dice que quiere trabajar para ella. No agrega palabra alguna. Nadie ahí lo conoce y le asignan el trabajo de limpieza del local, que el acepta sin quejarse.
Cumple siempre con sus responsabilidades sin hablar con los demás. Es un hombre introvertido. Un día se da cuenta de que falta el dinero para pagar la renta del local y sin decir nada días después llega con la cantidad que se necesita. Hay especulaciones, pero nadie la pregunta de dónde obtuvo el dinero.
Un grupo de revolucionarios en México están ya listos para entrar al combate, pero la Junta no ha podido reunir los cinco mil dólares que se requieren, para comprar las armas y municiones. El envío, pues, se ha retrasado. La situación es desesperada.
Rivera dice a los dirigentes de la Junta que soliciten las armas y que él va a conseguir el dinero. Él entrena en un gimnasio de box y ya ha hecho algunas peleas. El contrincante del gran Danny Ward, Bill Carthey, está lesionado y no se puede presentar a la pelea.
[contextly_sidebar id=”881604393f21f1348918c8ad5282e39f”]A los promotores les urge conseguir a alguien y esa es la oportunidad de Rivera. A él se le ofrece el 20 por ciento de la paga, que es una buena cantidad, pero se niega a aceptarla. Lo que propone es que el ganador se lleve todo. Se le hace ver que es un error, que no tiene ninguna posibilidad de ganar y por eso le conviene aceptar lo que se le ofrece.
El sigue terco en su propuesta que al final se acepta. Viene el día del combate. El coliseo está lleno. Todo está en contra de él. En los primeros rounds recibe una paliza, pero estoicamente resiste. En los rounds finales cambian las cosas. A la esquina de Rivera se le pide que éste se deje ganar.
Rivera tiene un propósito y no cede. Al final, pese a las trampas que le hacen y con todo el público en contra, noquea a Ward y recibe, entonces, los cinco mil dólares que va y entrega a la Junta. Así, los revolucionarios van a poder entrar al combate.
London se pone del lado del mexicano débil, de Rivera, que de manera heroica termina por triunfar, y de los revolucionarios que en México han empezado la lucha contra la dictadura. El socialista London de manera maniquea concentra todos los males en los estadounidenses y todas las virtudes en el mexicano.
El texto tiene una escritura ágil que en el caso de la pelea, descrita a detalle, la intensidad de la narración crece a medida que pasan los rounds y da cuenta, ese es su propósito, de la lucha entre David y Goliat y entre el bien y el mal.
London escribió este relato en El Paso, Texas, y fue publicado por el Saturday Evening Post en 1911, y adaptada al cine en 1952 con el título de The Fighter, donde se cuenta la historia de un revolucionario que boxea para ayudar a comprar armas para la causa.
Versión original: The Mexican, 1911. En inglés. La traducción al español es de Laura Salas Rodríguez.