El lujo de ser impopular

Redacción Animal Político · 4 de mayo de 2025

 El lujo de ser impopular

Hace unos días me preguntaron cuál era mi opinión más impopular. Ya sabes, una de esas ideas que, al escucharla, incomodan, pican, raspan. Esas que despiertan el deseo inmediato de refutarla. Me quedé pensando y descubrí que tengo varias. No por rebeldía gratuita, sino porque la vida me ha enseñado a ver desde distintos ángulos.

Crecí en una familia de valores tradicionales. Esfuerzo, honestidad, transparencia. Esa brújula ha guiado muchas de mis decisiones, pero también me enseñó que algunas creencias —aunque nobles— pueden limitar. No porque estén mal, sino porque fueron aprendidas antes de que pudiera cuestionarlas. Hoy me reconozco como una mujer de parches, vendas y cicatrices. Algunas cerradas, otras aún sangrantes. Y, sin embargo, más mías que nunca.

¿Cómo se transforma una piel así? En mi caso, fue gracias al trabajo. En especial, a mi experiencia en LEXIA, donde el oficio de investigar me ha llevado a hacer algo cada vez más raro: escuchar. Escuchar de verdad. Sin preparar la respuesta mientras el otro habla. Sin buscar confirmar lo que ya creo.

Escuchar a personas distintas a mí me ha enseñado algo profundo: el cerebro prefiere lo familiar. Estamos programados para sobrevivir, no para confrontar lo distinto. Por eso, cuando alguien desafía nuestra forma de ver el mundo, nos incomoda. Nos resistimos. Lo mismo pasa con la pertenencia: biológicamente estamos diseñados para buscar comunidad. Y esa comunidad, muchas veces, está compuesta por quienes piensan como nosotros. En redes sociales, eso se traduce en feeds que nos dicen justo lo que queremos oír. ¿El resultado? Cada vez nos cuesta más aceptar la diferencia.

Pero si todo en nosotros nos empuja a lo seguro, ¿cómo innovar? ¿Cómo construir futuros distintos? Aquí van 10 cosas que he aprendido como investigadora cualitativa y diseñadora de futuros:

  1. Sé curiosa

Haz preguntas, aunque no tengas las respuestas. Preguntar es un acto de humildad intelectual y de apertura emocional. La curiosidad no solo enriquece el conocimiento, también fortalece la empatía.

  1. Escucha de verdad

No escuches para contestar, escucha para comprender. Escuchar es, quizá, el acto más revolucionario de nuestra época. No subestimes su poder transformador.

  1. Sé valiente

A veces, ser la voz disidente es lo más generoso que puedes hacer por un grupo. No se trata de llevar la contraria por sistema, sino de defender con respeto una perspectiva que puede ampliar el horizonte de los demás.

  1. Rodéate de diferencia

Los equipos diversos en edad, formación, visión y estilo de vida piensan distinto. Y en esa diferencia surgen las ideas más creativas. La innovación no nace del consenso, sino de la fricción.

  1. Activa tu creatividad

La creatividad no es patrimonio de artistas o genios. Es una capacidad humana que todos tenemos, y que florece cuando se le da permiso de explorar, fallar y volver a intentar.

  1. Aprende siempre

Incluso de lo que crees dominar. La actitud “aprendedora” implica reconocer que todo está en movimiento. Y que aprender no es acumular datos, sino hacer sentido del mundo. No te abrumes: no se trata de saber más, sino de saber mejor.

  1. Cambia la mirada

No necesitas viajar al otro lado del mundo para mirar distinto. A veces basta con caminar por tu colonia como si fuera la primera vez. El cambio de mirada transforma lo cotidiano en extraordinario.

  1. Comparte lo que sabes

El conocimiento que no se comparte se marchita. Difundirlo lo potencia. Cuando compartes tus ideas, las pones a prueba y las enriqueces.

  1. Piensa en sistemas

Vivimos en una realidad compleja, interconectada. El pensamiento lineal ya no basta. Adoptar una mirada sistémica nos permite ver relaciones, impactos cruzados, efectos inesperados. Diseñar el futuro requiere esa amplitud.

  1. Ten un optimista cerca

El futuro necesita menos cínicos y más soñadores con los pies en la tierra. No hablo de ingenuidad, sino de esa capacidad de imaginar escenarios deseables y comprometerse con lograrlo. Tener una persona así cerca cambia cualquier proceso.

¿Y mi opinión impopular? Esa me la guardo para después. Por ahora, basta con recordar que no hay mayor lujo que ser capaz de sostener una opinión impopular… y seguir escuchando.

*Karina Vega (@KarinaVegaP) es socia directora en LEXIA. Comunicóloga y especialista en prospectiva.