El juicio del siglo

Rubén Aguilar · 21 de enero de 2011

El juicio del siglo

El juicio del siglo

Maria Amparo Casar y Guadalupe González, editoras

Editorial Taurus

México, 2010

El texto reúne seis ensayos donde se revisa el último siglo. Se inscribe en los textos que se han publicado con motivo de la celebración del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución. En el prefacio las editoras plantean que el sentido de la obra es aportar “desde perspectivas disciplinarias diferentes, elementos para una comprensión crítica e informada de los momentos de quiebre así como de las continuidades de la historia del país entre 1910 y 2010”.

El prólogo es de Fernando Escalante Gonzalbo y se muestra sorprendido de que en los ensayos “a pesar de todas sus diferencias, a pesar de que el juicio general sea tibio y más bien problemático, el ánimo de las élites a cien años de la Revolución sea tan uniforme y tan uniformemente sombrío” y plantea que todos cuentan la misma historia: “la de una revolución triunfante, paradójicamente moderada, progresista y justiciera, que (…) Si se mide por lo que prometió o lo que se propuso, un doloroso fracaso en casi todo; si se compara con los demás regímenes del primer tercio del siglo XX, con el resto de los países en desarrollo, un caso raro de estabilidad y crecimiento sin dictaduras, un caso de redistribución del ingreso sin altos niveles de violencia política: un éxito”.

En “Cien años de política”, el primero de los ensayos, Mario Amparo Casar hace un lúcido análisis de la política mexicana del último siglo. En él plantea ocho lecciones que se derivan del pasado y propone, a manera de epílogo, las cinco lecciones del hoy. Desde su perspectiva en el país “se hizo una reforma política pero no una reforma del poder” y “las transición a la democracia y la alternancia pusieron en evidencia un abanico de vicios que se resisten a morir”.

El segundo ensayo, “La economía mexicana del siglo XX, entre “crisis” y “milagros”, de Francisco Suárez Dávila asegura, después de analizar los distintos modelos económicos que se han hecho valer a lo largo del siglo, que el actual “está agotado y es ahora ineficaz”. Federico Reyes Heroles en “La oportunidad del Bicentenario”, el tercer ensayo, reflexiona sobre los cambios que han ocurrido en éste siglo y se rebela contra las miradas pesimistas de siempre. Al final de su texto plantea que: “Los retos son enromes, sobre todo si queremos ingresar en la sociedad del conocimiento y generar mayores niveles de bienestar. Pero negar los cambios es engañar y engañarnos, es ser injusto con los demás y con nosotros”.

En el cuarto ensayo, “La justicia prometida (1919-2010)”, José Ramón Cossío profundiza en el “agotamiento del modelo imperante de impartición de la justicia” en el país. Afirma que “el problema que enfrentamos es que la administración de la justicia no hace justicia sino, a lo más, reproduce las formas procesales establecidas para ordenar, desde fuera, la operación de los correspondientes órganos”. “Un siglo de política exterior mexicana (1910-2010): Del nacionalismo revolucionario a la intemperie global” es el quinto ensayo, escrito por Guadalupe González. En su texto plantea preguntas centrales que deben ser respondidas como país para poder articular una política exterior congruente entre ellas, por ejemplo “¿diversificar relaciones y establecer contrapesos o sumarse al menguante poder de Estados Unidos”.

El último ensayo, “A la sombra cultural de la Revolución Mexicana”, es de Héctor Aguilar Camín. Enuncia las distintas etapas de la historia de México y abunda sobre la “quinta” que inica con la crisis económica de 1982 y continúa al día de hoy. Se niega a considerar la “catástrofe” como el futuro del país y piensa que “…México está llamado a ser lo que quiere ser: un país próspero, equitativo, y democrático”.