blogeditor · 18 de junio de 2020
“Dinero que uno tiene es el instrumento para la libertad,
el que uno persigue es el de la servidumbre“.
Jean Jaques Rousseau (Confesiones)
La emergencia sanitaria y crisis económica no permite titubeos, cuando la vida y sustento de millones de familias está de por medio. Por ello un grupo de diputadas de la legislatura de la paridad, junto con una parte de la sociedad civil organizada encabezada por Nosotrxs, decidimos impulsar el Ingreso Único Vital, para que fuera entregado a cada persona que ha perdido su empleo o ingreso durante el confinamiento -que asciende a un salario mínimo durante tres meses- para lograr condiciones de supervivencia y que, según datos del INEGI, al día de hoy son doce millones de personas.
Esta propuesta ha sido acogida por diputados y diputadas casi todos los partidos políticos como una muestra clara de que, en momentos de crisis, podemos caminar juntos. Así lo hemos hecho desde hace tiempo diversas diputadas de distintos partidos, en la conformación de una agenda única legislativa para las mujeres. Quizá porque entendemos que la colaboración es un principio básico para la vida personal y colectiva.
Desde la empatía y la fraternidad, surgió esta iniciativa para paliar el drama que están viviendo miles de familias en este momento. Lamentablemente la polarización, esa nube negra que nubla el entendimiento, no ha permitido que la medida sea adoptada por todos y, en su momento, instrumentada; pero seguiremos insistiendo porque tenemos la razón.
Es importante decir que esta propuesta es parte de las recomendaciones que ha hecho la CEPAL, sabiendo que en México corremos el riesgo de que se incrementen las filas de la pobreza y la pobreza extrema entre 15 y 20 millones de personas. El Ingreso Único Vital busca evitar la precarización de la vida, es un planteamiento sin colores partidarios, es -como lo señaló Porfirio Muñoz Ledo- una bandera blanca, una señal para pactar el fin de una falsa división entre mexicanos y mexicanas .
El Ingreso Único Vital es un medida paliativa contra los estragos de una pandemia, pero estamos listas desde el Poder Legislativo para iniciar el debate que colocaron mentes audaces de la izquierda en el mundo, el ingreso básico ciudadano, y que hoy es parte del catálogo de derechos de los ciudadanos en diversos países.
Se trata de un pilar fundamental para forjar una sociedad libre, que garantice el ejercicio pleno de derechos fundamentales a través de establecer como derecho para los ciudadanos y ciudadanas un ingreso básico universal. Sustentado en una política fiscal redistributiva y progresiva que permita este ingreso mensual, permanente , incondicional y universal. Es también una verdadera alternativa al neoliberalismo que cumple los mandatos del mercado global, y sólo ha profundizando la desigualdad y precarización de la vida laboral.
Necesitamos un piso firme en el que podamos ponernos de pie como individuos y comunidades. Más aún cuando ha quedado claro que el crecimiento por sí mismo no ofrece una solución estructural al desempleo y a la pauperización de la sociedad.
Con este ingreso lograrían superar la línea de la pobreza millones de mexicanos y mexicanas que habitan en ella, excluidos y sin derechos. Además de que esta medida estimularía el consumo apoyando nuestra diezmada economía.
Se trata de una política social universal -que evita el ejército de reclutadores-, que no promueve el clientelismo, y derrota las trampas de la pobreza y el desempleo, al ser incondicional y permanente.
No olvidemos también que estamos entrando a una nueva etapa de automatización del trabajo, lo cual expulsará del mercado laboral a miles de personas, y este derecho tendrá que ser reconocido para evitar que ante la falta de empleos, los que se mantengan no sean retribuidos con salarios de hambre y condiciones de esclavitud, como ocurre actualmente.
Pero primero el uno y después el dos. Por el bien de todos impulsemos el Ingreso Único Vital para enfrentar la emergencia del COVID-19, de quienes viven al día. Inmediatamente después hagamos que “primero los pobres” se convierta en una política universal, incondicional y permanente, a través de Ingreso Básico Ciudadano, acompañado por un Sistema Universal de Salud y de Cuidados, y de esta manera, desterremos la pobreza. Para ese único propósito, aquí están dos propuestas sobre la mesa.
* Lorena Villavicencio (@SLVillavicencio) es legisladora integrante del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados.