blogeditor · 9 de septiembre de 2014
A riesgo de que parezca más bien un chirrión de agua en ese océano de opiniones en torno al Segundo Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, creo que me concentraré en decir algunas cosas más allá de los lugares comunes usados tanto del lado de las porras, como de los tomatazos. En efecto, el Segundo Informe de Gobierno es, como los que realizó Felipe Calderón, un guateque organizado para las élites, los más allegados, los cuates. De eso no hay duda y creo que no hay mucha discusión, ni de parte de rojos, ni azules, ni amarillos, ni verdes.
Desde que se cambió el formato que consistía en verdaderas pruebas de resistencia tanto del presidente en turno, como de su abnegada y entrenada audiencia, en donde se citaban estadísticas y datos sin contexto casi de manera tan entusiasta como recitar el “Mamá, soy Paquito”, los ciudadanos sólo nos tenemos que chutar los spots en radio, televisión, cine y redes sociales, de una manera mucho más encapsulada (aunque más repetitiva casi a manera de mantra) de los logros alcanzados por la administración federal en digamos, ¿ocho meses?
Superando esa discusión, y abstrayéndome también de otra más relativa a los logros, errores, retos y perspectivas (en el umbral del Siglo XXI, como rezan muchos foros pseudo académicos de dudosa calidad), lo que a mi verdaderamente me sorprendió fue la ausencia de un discurso de oposición mínimamente coherente, con una narrativa clara y adecuadamente estructurada que contrastara con la visión del Gobierno Federal. Por ningún lado vi una verdadera oposición con ideas claras y contundentes que presentara alternativas viables, ni de los principales partidos políticos como Acción Nacional, el de la Revolución Democrática, o inclusive, del emergente Movimiento de Regeneración Nacional, alias MORENA. Los primeros, inmersos en su lucha interna, tipo “Festen”, donde cada facción del partido hace hasta lo imposible por hacer visibles los trapitos sucios del grupo contrario, olvidándose de su importante papel de ser oposición, aportador de ideas que contrasten con la visión presidencial. El PRD, también con sus pugnas internas que hacen pensar que son el mejor ejemplo del Estado de Naturaleza de Russeauniano, donde cada una de sus diversas corrientes (casi hay una corriente ideológica por cada militante), se disputan por lo que queda del partido antes de decidir pedirle posada a Andrés Manuel López Obrador en su nueva arca.
Por su parte, la sociedad civil organizada, tan acostumbrada a la autorreferencia (salvo sus honrosas excepciones), incapaz de ser verdaderamente “organizada”, carente de autocrítica, sumamente excluyente, acostumbrada al foro ciudadano multitudinario, a la entrevista, a la nota de prensa, al café con el presidente en turno, a la leperada acompañada del beso, al camerino, también ha sido ineficaz en articular una narrativa que contraste con el discurso oficial, en donde en muchas ocasiones de hecho, ambos se confunden.
Debo reconocer que hay organizaciones que trabajan realmente, que tienen propuestas, que se preparan y que buscan un verdadero cambio. Sin embargo, son voces aisladas y cuyas propuestas no han podido trascender a un plano nacional ya que sus voces son sobrepasadas por aquéllas que tienen derecho de picaporte, que tienen las cámaras, micrófonos, reflectores y los contactos.
En este Informe de Gobierno no escuché verdaderas voces de oposición, críticas, pero sensatas, incisivas, pero propositivas. Eso es lo que extrañé en este Segundo Informe de Gobierno, y sin oposición, no hay una verdadera consolidación democrática. Por desgracia, no hemos podido pasar de la protesta, del grito, del lamento, a la propuesta útil, viable, verdaderamente constructiva. Estamos huérfanos de ella.
La Miscelánea de Don Marce
Hay buenas noticias para los transparentólogos, presupuestólogos y geeks de los datos. Para todos aquéllos que somos sociópatas de las estadísticas, las políticas públicas y de la información presupuestaria, a la par de la entrega del Paquete Fiscal 2015, en donde el Ejecutivo Federal presenta al Congreso de la Unión su propuesta de impuestos para el próximo año, pero también el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, se presentó el nuevo portal de Transparencia Presupuestaria con información que está bastante interesante.
Sé muy bien que habrá quienes dirán que el gobierno es opaco o que no participó la sociedad civil en su diseño (aunque ni siquiera hayan visitado la página aún), pero les digo que vale la pena, sobre todo porque trae bastantes bases de datos sobre el gasto público, tanto federal, como el referente a las transferencias a estados y municipios. Lo novedoso del asunto es que el lenguaje es mucho más amigable que antes, y la información está disponible tanto para los geek del presupuesto (datos, datos y más datos), como para ciudadanos que son menos clavados en estos temas.
Este es un muy buen ejercicio que vale la pena reconocerle al Gobierno Federal, sobre todo, a la Secretaría de Hacienda. Aunque Lolita apriete, también es capaz de enseñarnos los chones.
La Panza es Primero
Hay algo novedoso en Chilangolandia y son los llamados “foodtrucks”, que no son más que camiones acondicionados para vender comida en distintos puntos de la ciudad, en especial en el mundo godín. Lo interesante de la versión tenochca es que además de vender comida fresca a precios accesibles, son una alternativa a la comida de tupper. Andan rolando por distintos puntos de la ciudad y vale la pena probarlos, sobre todo, porque son una expresión viva de la creatividad chilanga y sobre todo, porque son una muestra de que Pepa y Toño pueden tener su versión rodante.
Pueden visitar varios de ellos en Foodtrucks Inn, que está en Esparza Oteo 108, entre Juventino Rosas y Ricardo Castro, en la Colonia Guadalupe Inn. Hay uno muy bueno de tacos y tlayudas que se llama “el Venado”. Vayan, les va a gustar.