El infinito y particular mundo de la creatividad

blogeditor · 3 de enero de 2019

El infinito y particular mundo de la creatividad

Cada que estoy con mis hijas en un bazar, exhibición, un museo o en cualquier foro ante obras artísticas les digo lo mismo, “¿saben qué es lo que más me emociona?” y ya me recitan la respuesta de memoria y a coro: “que cada quien tenga un estilo tan diferente”. Me chotean.

Me fascina cómo cada quien plasma su visión del mundo a su manera. Constatar que las posibilidades son infinitas y ver la prueba tangible en diversas muestras. Tantas opciones como individuos y luego todavía se desdoblan en cuantos universos existen dentro de una misma mente. No puedo dejar de repetirlo, aunque se burlen mis hijas. Me impresiona.

Lo que más me apasiona de la literatura es lo que cada quien es capaz de crear con la misma materia prima. Los amantes de las letras cultivamos las palabras en nuestros huertos particulares.

Una obra que me fascinó (por ingeniosa, no por su virtuosismo estético) fue un pizarrón de esos de tela negra donde se insertan una por una letras blancas de plástico, cubiertos por puertas de vidrio que se cierran con llave. Se usaban en los años ochenta para dar avisos, para indicar qué evento era en cada salón en los hoteles lujosos. Bueno uno de esos. Exhibía el alfabeto ordenado de la A a la Z y se titulaba “Love Letters”. Cartas de amor. Y de despedida, avisos de embargo, mentadas de madre, poemas, El Quijote, La Biblia, el premio Nobel, el Pulitzer, Romeo y Julieta. Ahí están en potencia. A ver, destílalos.

Dicen que cuando a Miguel Ángel le preguntaron que cómo logró esculpir al David con ese grado de perfección, respondió “Estaba dentro de la roca, yo sólo le quité lo que sobraba”.

Toda la literatura escrita con el mismo abecedario. Bueno toda la literatura en español o en inglés, para abarcar dos muestras suficientemente amplias y no ponernos puristas con los caracteres y símbolos. Cuántas netas, cuántas reflexiones, dialéctica, tramas, conflictos universales plasmados de tantísimas maneras. Cuantos autores en la búsqueda. Dicen que todo el arte se reduce a tres o cinco temas universales; la forma de abordarlos es lo que hace al arte. Y a la obra maestra, lo que le sigue.

El dominio de la lengua, el manejo del vocabulario, la técnica, la talacha, la dedicación, esos sí hacen al maestro. Ahí radica la complejidad.

En la danza, la materia prima es el cuerpo. Punto. Hay coreógrafos y bailarines que hacen ver al cuerpo como un vehículo capaz de todo.

Los colores son tres primarios (con esos funcionan las impresoras a color) y cada pintor desarrolla su paleta. Y su técnica y sus temas de interés, sus leit motifs.

Estoy tentada a mencionar nombres de autores, pintores, de diferentes cineastas con sus obsesiones recurrentes y sus actores fetiche, que equivalen a su paleta de colores. Pero luego releo mis textos y me arrepiento de las omisiones. Tres cineastas, tres pintores, tres autores admirados.

En el arte plástico o la arquitectura cada quien escoge sus materiales, pero técnicamente son todos recursos del mismo planeta. Qué mueve a cada uno a explorar y perfeccionar su determinada técnica, material y estilo. La cantidad de expertos clavados en su área específica. La suya y no de otro.

Qué tal la diversidad de creaciones de joyeros, diseñadores, chefs. O cuando le dan a decorar a varias personas un mismo objeto para que explayen su creatividad: una vaca, una moto, un balón, una máscara, un rebozo, unos tenis, la caja de un libro y luego los exhiben todos juntos. Lo que se le ocurre a cada quien.

A cada situación se le puede dar un sentido, pero no uno único y acertado que venga encriptado y haya que descifrar, una sola respuesta correcta, sino la que cada quien le esculpa. Eso lo aprendí en mis clases de logoterapia. Para el ambicioso Miguel Ángel era claro y obvio el David que “develó”. No creo que otra docena de artistas le habría quitado las sobras a la roca-útero de la misma manera.

Tenemos nuestra materia prima de vida: nacemos, vivimos y morimos. Aunque, se sabe, venimos equipados disparejo. Pero ponerse creativo con la existencia sí es un reto parejo, para todos. Qué hacemos con eso.

@DaliaPerk