El INE no sabe dónde encontrar a los candidatos

blogeditor · 24 de abril de 2015

El INE no sabe dónde encontrar a los candidatos

Cuando arrancaron las campañas para las diputaciones federales, hace un par de semanas, la estación de radio donde conduzco un programa en Torreón me pidió enviar una carta a todos los candidatos que compiten en los tres distritos que tocan a la zona metropolitana de La Laguna, para invitarlos a entrevistas.

El objetivo era cumplir con las recomendaciones de equidad en los medios electrónicos que da el Instituto Nacional Electoral, cuyos consejeros y funcionarios son muy dados a llenarse la boca precisamente de recomendaciones a los medios para que mantengan la equidad.

El problema empezó cuando la equidad chocó con el acceso a la información (supuestamente) pública.

Después de redactar 26 cartas, algunas dirigidas a perfectos desconocidos postulados por partidos igual de desconocidos, me di a la tarea de averiguar dónde tienen los candidatos sus casas de campaña o conseguir sus números telefónicos para hacerles llegar las invitaciones.

Ingenuamente pensé que era fácil. Aún si no todos tienen página de Internet, sólo bastaba acudir al INE, seguramente ahí me proporcionarían la información. Al fin y al cabo la autoridad electoral, supervisora, reguladora y fiscalizadora de partidos y candidatos, tendría una lista de direcciones para saber dónde encontrar a los abanderados que desde del 6 de abril están gastando una buena cantidad de recursos públicos en busca de votos para ganar un cargo público cuyo sueldo se paga con dinero público.

Y esa información tiene que ser pública, ¿verdad? A los consejeros y funcionarios del INE también les encanta llenarse la boca con declaraciones sobre la necesidad de una ciudadanía informada para ejercer su voto.

[contextly_sidebar id=”RwSqAmDcoTCxxaftUqXbBQuCaL2DTjS9″]La primera duda surgió cuando vi que esa información no se encuentra en Internet por ningún lado, pues en la página del INE sólo vienen los nombres de los candidatos. A lo mejor tanto dato es oneroso para la página del INE, pero seguramente esa información la tienen las juntas distritales. A final de cuentas, si un hijo de vecino va a una oficina del INE a preguntar dónde encuentra al candidato Fulano del partido Mengano, puede encontrar el dato en la autoridad electoral más cercana.

Empecé en la Vocalía del Distrito 5 de Coahuila, uno de los dos distritos que tocan a la ciudad de Torreón, donde expliqué mi situación a una funcionaria del INE.

“Fíjese que el Vocal ejecutivo no está”, me dijo aludiendo al responsable de la oficina.

“Pero seguramente aquí tienen la información”, le contesté.

“¿Para qué la quiere?”, me preguntó. Le expliqué por segunda ocasión que necesitaba los datos de contacto de las casas de campaña para entrevistar a los candidatos pues era importante, en aras de la equidad, que todos tuvieran espacios.

“Es que sólo el Vocal pude autorizar que se entregue”, me dijo.

“Pero esa información debe ser pública”, le aclaré.

La funcionaria se resignó: “Déjeme preguntar. ¿De dónde me dijo que viene?”

Le volví a explicar. Regresó en unos minutos con el veredicto. “Fíjese que no tenemos los datos de las casas de campaña”.

“¿O sea que no sabe dónde encontrar a los candidatos del distrito?”, le pregunté.

“Podemos conseguir las direcciones. Pero no le puedo dar la lista porque me tiene que autorizar el Vocal”, me respondió.

Salí con las manos vacías y la impresión de que andaba tras un secreto de Estado. Me dirigí a la Vocalía del Distrito 6, el otro que corresponde a Torreón. Ahí, por fortuna, logré hablar con uno de los vocales.

“Pero no tenemos los datos de las casas de campaña”, me dijo.

Le respondí con la misma pregunta que había hecho en la otra oficina. “¿Y si tienen que buscar a un candidato no saben dónde encontrarlo?”.

“Es que los registros de candidatos se hicieron supletoriamente ante el Consejo General del INE en la Ciudad de México”, me respondió.

Esto me produjo dos preguntas: ¿Qué significa “supletoriamente”? y “¿Entonces tengo que buscar la información en México?” Pero decidí sólo hacer la segunda, para que el Vocal no pensara que yo desconocía los puntos finos de la legislación electoral y yo podría aparentar que tengo a Lorenzo Córdova en los contactos de mi celular.

“Pues allá debe tener los datos. Aquí sólo le puedo dar los de los representantes ante la Junta Distrital”, me dijo el Vocal.

Algo es algo, pensé, aunque eso sólo me resolvía el problema de un distrito, pues en el otro ya me habían bateado. Entonces se me ocurrió pedirle las direcciones de los comités municipales de los partidos. Sólo ubico a los principales y necesitaba averiguar dónde encuentro a los demás, las del Humanista, Encuentro Social y esos. A final de cuentas, los comités municipales de los partidos en Torreón tratan con las juntas de ambos distritos.

“Pues aquí tengo algunas”, me dijo el vocal. Finalmente me entregó una lista con las direcciones y teléfonos de los representantes de los partidos y las direcciones de sólo cuatro de los nueve partidos que compiten en estas elecciones.

Salí desconcertado y eso que todavía tenía que ir a Gómez Palacio a buscar la información de los candidatos del distrito 2 de Durango.

Pero esa es otra historia. El punto es que los funcionarios del INE, que hablan mucho de la fiscalización a los partidos, no saben dónde encontrar a los candidatos. Y aunque supieran, no lo informarían, como si los gastos de una casa de campaña (renta, agua, luz, teléfono, sueldos) fueran fondos privados y no del erario público. Dudo mucho que se trate de un caso aislado, más bien sospecho que es la regla en las 300 oficinas distritales. De aquí se puede concluir que un candidato puede no montar casa de campaña, no instalar propaganda, no hacer proselitismo, a fin de cuentas el INE ni se fija.

Luego de pensarlo bien, no resulta tan descabellado. Hace un par de años, en la elección para la alcaldía de Torreón, la candidata del Partido Primero Coahuila nunca apareció en actos de proselitismo, colocó propaganda en las calles, apareció en foros o debates con candidatos ni tuvo página de Internet o cuentas en redes sociales. La primera vez que la candidata apareció en medios de comunicación fue dos días antes de las elecciones para decir que había andado “en los ejidos”. El PPC nunca comprobó sus gastos de campaña y de su proceso interno, para los que recibió casi un millón de pesos. La autoridad electoral de entonces, el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Coahuila no aplicó ninguna sanción. El PPC volvió a competir el año pasado en la elección de diputados locales, y aunque perdió el registro, pudo gozar durante dos procesos electorales de prerrogativas para gastarlos como se le viniera en gana.

En estas elecciones, ¿sabe el INE dónde encontrar a los candidatos? La fiscalización de los recursos públicos será hasta después del 7 de junio, pero si la rendición de cuentas no funciona en el nivel local no va a funcionar en el nacional. Si una junta distrital del INE no puede rastrear a nueve candidatos, menos va a poder el Consejo General saber lo que hacen más de 2 mil 500 en todo el país. Y eso es nada más para diputados.

Hasta el 7 de junio, los candidatos y partidos pueden gastar a su antojo y luego desaparecer. No dejan huella. No puede uno encontrarlos ni siquiera para gestionar una entrevista. Pasadas las elecciones, no faltará alguno que meta una impugnación alegando que no tuvo acceso a los medios. Si tan sólo supiéramos dónde encontrarlos.

 

@jagarzaramos