El impacto del punitivismo en las personas LGBT+

blogeditor · 16 de diciembre de 2021

El impacto del punitivismo en las personas LGBT+

Por primera vez, la Encuesta Nacional de Población Privada de la Libertad (ENPOL) 2021 incluyó en su cuestionario dos preguntas relevantes: una sobre orientación sexual y otra sobre identidad de género. Esto nos permite analizar de manera diferenciada la vida de las personas LGBT+ que están privadas de su libertad.

Según la ENPOL 2021, un total de 220,477 personas están privadas de la libertad en México. De ese total, el 95.8% se identifica como heterosexual, mientras que el 2.7% se identifica como bisexual y el 1.1% como homosexual. Estos porcentajes cambian cuando se desagregan por sexo. Del total de las mujeres privadas de la libertad, que representan un 5.7% de la población penitenciaria, el 81.3% por ciento se identifica como heterosexual, mientras que el 12.8% se identifica como bisexual y el 5.6% como lesbiana.

La criminalización y la violación de los derechos humanos de los grupos histórica y sistemáticamente vulnerados, como la población LGBT+, tiene raíces muy profundas. Las sentencias en casos como los de Atala Riffo e hijas vs. Chile, Ángel Alberto Duque vs. Colombia y el de Homero Flor Freire vs. Ecuador, presentados ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, dan cuenta de ello. La sociedad criminaliza aquello que es “diferente”. La creación de la alteridad, de aquellos cuerpos “fuera de lugar”, los cuerpos no-blancos, no-heterosexuales, no-cisgénero, etc., se conforma mediante el odio. Y el odio crea jerarquías y estatus.

Los resultados de la ENPOL 2021 señalan que, si hacemos una separación entre personas heterosexuales y personas no-heterosexuales, así como entre personas cisgénero y transgénero, a quienes más impacta el sistema punitivo es a las personas LGBT+.

¿Qué pasa durante el trayecto cuando las personas son detenidas y llevadas al Ministerio Público o ante un juez? De las personas que fueron arrestadas, las mujeres reportaron haber sufrido más violencia sexual que los hombres. Las mujeres bisexuales son las más afectadas, pues representan el 37.83% de personas que sufrieron algún tipo de acoso sexual, lesiones en genitales, desvestimiento o violación sexual.

Si hacemos una desagregación de la violencia sexual sufrida durante el arresto por identidad de género, las personas trans son las más afectadas. El 38.6% de las mujeres trans privadas de su libertad reportaron haber sido obligadas a desvestirse o haber sufrido acoso sexual, lesiones en genitales o violación sexual. El 36.3% de los hombres trans reportan también haber sufrido algún tipo de violencia sexual durante el arresto.

La violencia también está presente dentro de los centros penitenciarios. La ENPOL 2021 arroja que fueron los hombres gays (37.7%) quienes más sufrieron algún tipo de violencia (lesiones física, abuso sexual o violación sexual). Las mujeres bisexuales y lesbianas también conforman una parte de la población que más reporta haber sufrido algún tipo de violencia dentro de un centro penitenciario, representando un 28.7% y un 27.3% de las personas privadas de su libertad, respectivamente.

En cuanto al análisis enfocado en las personas trans, son ellas quienes más sufren violencia dentro de los centros penitenciarios, a diferencia de las personas cisgénero. Los hombres trans son el grupo más afectado por la violencia, ya que el 39.17% reporta haber sufrido algún tipo de lesión física, abuso o violación sexual. Mientras que el 37.06% de las mujeres trans reporta haber sufrido también algún tipo de violencia dentro de la cárcel.

¿Y qué pasará cuando recuperen su libertad?

Si para una persona cisgénero o una persona heterosexual el panorama es adverso cuando salen de la cárcel y tienen pocas opciones y poco apoyo para la reinserción social, es todavía más difícil para las personas LGBT+. De entre los sistemas de opresión y desigualdad, haber estado privade de la libertad y vivir fuera de la cisheteronorma puede definir una serie de dificultades todavía mayores, como discriminación y estigma.

Esto se ve reflejado en los resultados de la ENPOL 2021 sobre las expectativas diferenciadas de salida para las personas LGBT+. Tanto los hombres heterosexuales como las mujeres heterosexuales consideran tener menos dificultades para “retomar su vida” que las personas bisexuales y homosexuales. El 76.5% de las mujeres bisexuales considera que tendrá dificultades para conseguir trabajo, recuperar sus estudios, integrarse con sus amigues o regresar con su familia. Mientras que el 71.3% de los hombres gays considera que también tendrá dificultades al salir de la cárcel.

En cuanto a expectativas de salida, cuando se hace un acercamiento hacia la variable de identidad de género se muestra una diferencia entre hombres y mujeres. Las mujeres trans son el grupo que considera que tendrá más dificultades para encontrar trabajo, continuar sus estudios, integrarse con sus amigues o con su familia, ya que representan el 78.11%.

Aunque a nivel estatal y federal existen instancias que están obligadas a atender la reinserción social de las personas, éstas no son suficientes (ver informe “La reinserción social en México: diagnóstico, recomendaciones y rutas de acción”). La ENPOL 2021 nos muestra que es necesaria una política urgente de restitución de derechos para las personas que estuvieron privadas de su libertad, sobre todo con un enfoque interseccional y focalizado en las necesidades específicas de las personas.

Sí, el punitivismo afecta más a las personas LGBT+. Y sí, cuando hablemos de políticas de igualdad tenemos que hablar de políticas que sean antipunitivas. No podemos seguirle apostando a un sistema que nos criminaliza y violenta.

* Este artículo forma parte del ejercicio que realizaron Data Cívica, Intersecta, CEA Justicia y Animal Político en #DatosParaLaLibertad para revisar los resultados de la #Enpol 2021.