blogeditor · 31 de agosto de 2021
El gobierno sigue enredado. No comprende los objetivos, alcances y conformación de las comisiones de la verdad. Revuelve conceptos de la justicia transicional, los acota y parcializa. No sobra decir que los medios y la sociedad en general también.
El día de ayer el presidente anunció en un tuit: “Hoy que se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas nos reunimos con familiares y sobrevivientes de la guerra sucia. Llegamos al acuerdo de crear una comisión presidencial de verdad, justicia, reparación, memoria y no repetición”.
Este anuncio genera varias preguntas y preocupaciones. Se ha entendido como la creación de una Comisión de la Verdad, pero no puede serlo. Evidentemente confunden comisión de la verdad con justicia transicional. Esta última contempla 5 pilares: memoria, verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. No hay ninguna comisión que contemple los 5 pilares en su mandato. Las buenas prácticas internacionales apuntan a sistemas integrales de justicia transicional que contemplan mecanismos extraordinarios de verdad, justicia y reparación que generan o proponen los cambios necesarios para la no repetición. Por otro lado, las comisiones de la verdad deben ser independientes y no depender del presidente. Si se trata de una comisión presidencial de justicia transicional la preocupación es mayor. Estos procesos se construyen con una base política y social amplia. Requieren forzosamente independencia y más de la presidencia. Y por último me pregunto, ¿por qué detener el mandato solo en la guerra sucia? ¿Qué hay de la violencia de finales del siglo XX? ¿Qué hay de la gran violencia del siglo XXI? ¿Será que la guerra sucia abona a la narrativa del actual gobierno y una comisión de la verdad que llegará hasta el día de hoy ya no es del interés del presidente? Si la justicia es selectiva, no es justicia; la verdad selectiva, tampoco lo es.
¿El presidente estará al tanto de que la comisión de la verdad que propone requerirá que la SEDENA abra sus archivos? ¿Aceptará las recomendaciones de una comisión de guerra sucia que se centraría en el ejército? ¿Pondría los límites que esta comisión recomendaría para las Fuerzas Armadas?
México requiere un sistema integral de justicia transicional. Una Gran Comisión de la Verdad que aborde los fenómenos de la gran violencia y crímenes contra la humanidad, así como la corrupción e impunidad sistémicas. No una comisión acotada temporalmente ni dependiendo de la presidencia.
El presidente podría retomar la “Propuesta ciudadana para la construcción de una política sobre verdad, justicia y reparación”, que se trabajó con el actual equipo de SEGOB y que decidieron abandonar.
La propuesta de Comisión de la Verdad tendría como mandato: “Esclarecer y reconocer las graves violaciones de derechos humanos y, en su caso, crímenes de lesa humanidad cometidos del 1 de enero de 1965 al presente (…) que incluyen: desaparición, desaparición forzada, asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, tortura, violencia sexual y otras graves (…) cometidas por agentes del Estado mexicano, empresas privadas, organizaciones del crimen organizado, y otros grupos armados (…) ya sea de manera independiente o en colusión”.
Entre sus resultados, señalan las propuestas, deberá presentar “narrativas nacionales, regionales, temáticas y temporales que den cuenta de los contextos, métodos, patrones de violencia y de impunidad y redes de colusión entre autoridades, fuerzas de seguridad del Estado, empresas privadas, crimen organizado y otros grupos armados”. Adicionalmente, exploraría “la posible conexión entre la violencia política del pasado y la violencia criminal del presente” y emitiría recomendaciones para la reparación a víctimas y garantías de no repetición.
Para cumplir con la demanda de justicia en un entorno de impunidad absoluta y fiscalías inoperantes es que se recomienda la creación de un mecanismo extraordinario de justicia con acompañamiento internacional. Por último, el modelo de reparaciones debe ser ajustado a la realidad mexicana. Propuestas tienen, lo que han hecho es desmantelar al Sistema Nacional de Atención a Víctimas y sus comisiones estatales y nacional.
Urge una pedagogía a la clase política, a los medios y la sociedad en general sobre este tipo de mecanismos. De lo contrario seguirá el ruido. ¿Habrá interés de entrarle a la agenda de verdad, justicia y paz de manera integral y en serio o solo seguir simulando y acotándola?