blogeditor · 8 de julio de 2020
En recientes semanas México ha evidenciado un brutal debilitamiento del sector ambiental, resultado de un claro desinterés del presidente Andrés Manuel López Obrador en la agenda. Para el presidente, la política ambiental del país se reduce a su programa “Sembrado Vida”, cuyo presupuesto es mucho mayor que otros programas realmente ambientales. Por ejemplo, en 2019 el programa tuvo 15 mil millones de pesos, mientras que el programa de apoyos de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) tuvo 1,154 millones de pesos, es decir, 10 veces menos1. Será interesante saber cual será el campo de acción de la Secretaría de Medio Ambiente y de Recursos Naturales (SEMARNAT), ahora que decidió “sumarse” al programa de la Secretaría de Bienestar2.
Los reveses al sector ambiental con la propuesta de recortar 75% a organismos como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y llevar al potencial cierre de la Comisión Nacional para la Biodiversidad (CONABIO) son solo la punta del iceberg. El problema, por supuesto, no es solo que recorten presupuesto, pues es una tendencia que se ha venido dando desde tiempos de Peña Nieto: tan solo de 2015 a 2020 la reducción del presupuesto representó el 56% en 5 años. El problema es que el sector ambiental siempre han sido un obstáculo quienes han querido hacer uso de los recursos naturales para generar ganancias económicas y adeptos políticos, y no es casualidad que siempre esté liderado por funcionarios con poco peso político, y cuando han intentado poner a personas con más visión estratégica, han tendido a desplazarlos.
De esto ya se ha dicho mucho en estos últimos meses, pero ¿qué impacto tendrá todo esto en la política climática de México y que tanto afectará el cumplimiento de los compromisos adquiridos por el país a nivel nacional e internacional?
Por un lado, es claro que el debilitamiento del sector ambiental tendrá repercusiones en todas las agendas del sector: agua, bosques, biodiversidad, y por supuesto, la agenda ambiental que regula al sector hidrocarburos. Sin embargo, el tema de cambio climático es un problema que va más allá del sector ambiental y por ello, no debemos dejar solo en sus manos la atención de algo que se genera en otros sectores.
En este sentido, hace falta una clara estrategia de transversalización de la política climática cuyo fundamento ya está en ley. Sí, la Ley General de Cambio Climático (LGCC) en su artículo 2 establece “la concurrencia de facultades de la federación, las entidades federativas y los municipios en la elaboración y aplicación de políticas públicas para la adaptación al cambio climático y la mitigación de emisiones de gases y compuestos de efecto invernadero”.3
Ahora bien, el problema observado es que el sector ambiental ha sido “celoso” del tema de cambio climático, pues lejos de buscar colaborar de forma estructurada con otros sectores y niveles de gobierno, le ha dado por hacer la política climática en aislamiento, con una que otra consulta, pero sin una estructuración conjunta. Lamentablemente las y los funcionarios no han entendido que la emergencia climática nos superó a todos, y que es necesario tender una gran colaboración con diversos sectores y actores, pues el gobierno no cuenta con todos los recursos para lograrlo, y menos el actual, con su denominada política de austeridad.
La LGCC mandata la creación del Sistema Nacional de Cambio Climático (SINACC), de la Comisión Intersecretarial de Cambio Climático (CICC) y de un Consejo de Cambio Climático (C3). El primero no es actualmente operativo, el segundo solo se “instaló” en 2019, y el tercero ya manifestó su preocupación ante la actual política climática nacional4, al parecer con poco eco al interior de la administración pública.
No habrá política climática exitosa si la misma no transita de un enfoque ambiental a un enfoque integral, en donde los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales son abordados desde todos los niveles de gobierno.
Además del fallido enfoque, aún existen muchos pendientes de la agenda climática, pendientes que de no atenerse ponen en riesgo el progreso de la acción climática, y peor aún, marcarán el mayor de los retrocesos, lo que no solo atenta contra la economía del país sino que suma a un retroceso global que pone en riesgo la existencia de la humanidad.
¿Cuáles son los pendientes de la agenda climática?
Si bien es una lista corta, estos son los 10 grandes pendientes de la agenda climática:
La política climática de México no está representada por una fuerza política y estratégica capaz de alcanzar las metas del país. SEMARNAT es un ente debilitado, pero no debe ser el único promotor de la acción climática. Ante la pandemia del COVID es imperante la movilización de esfuerzos públicos coordinados, en donde se alcance un paquete de recuperación integral. Sin la atención del cambio climático esta pandemia se replicará con mayor frecuencia en años por venir.
A las entidades federativas, al poder legislativo, así como a la academia y a la sociedad civil, es importante que realmente “ciudadanicemos” la política ambiental y climática. El 6 de junio en el marco del día de la tierra más de 130 organizaciones y cerca de 500 expertas y expertos exhortamos al gobierno federal a atender la crisis ambiental y climática11 y nos propusieron una reunión con el titular de SEMARNAT, que a la fecha no se ha cumplido.
Pero más allá del sector ambiental, los cambios que necesita el país son más profundos y estructurales, comenzando por un viraje a un modelo de bienestar libre de extractivismo, para garantizar el futuro sostenible de las generaciones presentes y futuras.
* Sandra Guzmán Luna es especialista internacional en desarrollo bajo en carbono y financiamiento climático. Fue Directora General de Políticas para Cambio Climático de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, SEMARNAT. Es Fundadora del Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe, y actual coordinadora de la Agenda Internacional de la organización. Actualmente colabora con el Secretariado de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, como una de las autoras del reporte de necesidades para países en desarrollo ante el cambio climático.
1 CIEP, 2019. Sembrando vida: bienestar vs sostenibilidad, disponible aquí.
2 SEMARNAT, 2020. Sector Ambiental se suma al programa sembrando vida para recuperar las cuencas del país, disponible aquí.
3 Ley General de Cambio Climático, disponible aquí.
4 Pronunciamiento del Consejo de Cambio Climático, 2020, disponible aquí.
5 SEMARNAT, 2019. Se instaló y sesionó por primera vez en esta administración, la CICC y el SINACC, disponible aquí.
6 Alianza de Gobernadores Mexicanos por el Clima, disponible aquí.
7 Comité del Fondo para el Cambio Climático, 2019. Presentación de Ganadores del Fondo para el Cambio Climático 12/19, disponible aquí.
8 SEDATU, et al, 2020. Movilidad 4S para México: Saludable, segura, sustentable y solidaria, disponible aquí.
9 Consulta Nacional en el marco del proceso de actualización de las Contribuciones Determinadas a nivel nacional (NDC), disponible aquí.
10 En septiembre de 2019 escribí un artículo sobre la política climática y a nueve meses, lamento que ha habido muy pocos avances al respecto. Aquí lo vuelvo a compartir.
11 Exhortamos al Gobierno de México a fortalecer la agenda ambiental y climática para la presente y futuras generaciones, disponible aquí.