blogeditor · 8 de enero de 2014
Japón se enfrenta desde hace más de dos décadas a un doble problema: el envejecimiento de su población y el bajo índice de nacimientos (1.41 en 2012, uno de los más bajos del mundo). Cada año el gobierno emite la misma advertencia: “es probable que siga a la baja la tendencia en los nacimientos”.
Es el país con más ancianos en el mundo, el 24.8% de la población. El Ministerio de Salud, Bienestar y Empleo señaló en diciembre pasado que por séptimo año consecutivo la población ha decrecido. Y el número de muertes es mayor que el de nacimientos. “En 2013 hubo 1 millón 275 mil muertes frente a 1 millón 31 mil nacimientos y 6 mil bebés menos que en 2012”.
La mayoría de los estudios sobre población señalan que una de las causas de la baja tasa de nacimientos en economías desarrolladas es que las mujeres, al tener más oportunidades de estudios, retrasan el momento de casarse o tener hijos, para trabajar y realizarse profesionalmente. Japón no es la excepción. También se señalan los cambios en la vida laboral de las mujeres como una de las causas de que no haya niños, aunque no es la única.
[contextly_sidebar id=”823ba13764f51ce97fc5b51114f47c3d”]En 2003 el gobierno del primer ministro Junichiro Koizumi creó el Consejo sobre Medidas para la Sociedad con Disminución de Tasa de Nacimientos y dijo: “incluso en Europa y Estados Unidos, donde las mujeres se mueven agresivamente en el mundo de los negocios, la tasa de natalidad es más alta que la de Japón”. Pero, a 10 años de su creación, las medidas adoptadas no han revertido la cifra de pocos nacimientos. En 2013, en la 13a. Reunión del Consejo, el primer ministro Shinzo Abe anunció nuevamente medidas “de emergencia para enfrentar la crisis de natalidad en declive que podría sacudir los cimientos de la sociedad y de la economía japonesa”.
Se acordó eliminar las listas de espera en guarderías y crear más centros para infantes; facilitar la obtención de licencias por maternidad para el cuidado de los hijos y ampliarla hasta sus tres años de edad sin que la madre pierda el empleo. También se anunciaron nuevas medidas dirigidas a lo que llamó “nuestras tres puntas o flechas” para revertir la baja natalidad: el matrimonio, el embarazo y el parto.
Pero la baja tasa de nacimientos en Japón no solo se debe a la decisión de algunas mujeres de posponer el deseo de ser madres a cambio de una vida laboral. Cada vez hay menos parejas que quieren contraer matrimonio y tener hijos.
En 2013 hubo 663,000 matrimonios registrados, según el Ministerio de Salud, cifra que ha ido a la baja en los últimos tres años. Frente a 231,000 divorcios. Sin duda una de las tres puntas o flechas para revertir la natalidad no está dando en el objetivo pues todo indica que las generaciones jóvenes no se quieren casar.
Según la 14a. Encuesta Nacional del Instituto Nacional de Población y Seguridad Social sobre el proceso del matrimonio y la fertilidad en las parejas casadas (la encuesta se realiza cada 5 años), 60% de los hombres solteros entre 18 y 34 años no tienen novia, mientras que 50% de las mujeres de ese mismo grupo de edad no tiene novio. Y la mayoría afirma que tampoco tiene interés en casarse o buscar una pareja. Sobre la fertilidad en las parejas casadas, según la misma encuesta, los motivos de la baja natalidad son económicos, psicológicos y de salud.
El promedio de hijos por pareja es actualmente de 1.96. La mitad de los encuestados tenían dos hijos, pero se estima que la tendencia a tener uno solo o ninguno aumentará, sobre todo en parejas mayores de 30 años. Por rango de edad, 43% de las parejas menores de 30 años señalan como razón principal su salario inestable. En las parejas mayores de 35 años, 65% contesta que no puede tenerlos por razones de salud o edad.
La encuesta arrojó los siguientes motivos por los que las parejas tienen menos hijos o no los tienen: 60.4% lo atribuyó a razones económicas (los altos costos en educación y manutención); 35.1%, a razones psicológicas (no soportan el llanto de los niños), y 17.4% a la carga mental de la crianza de un segundo hijo; 19.3% desea tenerlos pero no puede concebirlos; 16.8% dice que interfieren con su trabajo o su negocio; 18.6% arguye razones de salud, sin especificar cuáles; 13.2%, que su casa es muy pequeña.
Que la falta de niños pueda arrastrar a Japón a una crisis no sólo económica sino de identidad étnica es algo que preocupa al gobierno, aunque aún se percibe como un problema factible de solucionar fomentando más matrimonios y apoyos para el cuidado de los hijos. Pero los resultados de la encuesta hacen pensar que no será suficiente.
Una alternativa que está poco a poco ganando terreno son los tratamientos de reproducción asistida, a los que recurren cada vez más parejas. Según cifras del Ministerio de Salud en 2011, 303 mil 806 bebes nacieron a través de métodos de fertilización “in vitro” frente a 26, 680 niños que nacieron por ese mismo método solo dos años antes, en 2009.
El gobierno japonés, consciente de que sí hay parejas que quieren tener hijos pero no pueden, anunció cambios en la legislación para permitir a partir de 2014 que las aseguradoras cubran en sus pólizas tratamientos de fertilidad debido a los altos costos de los tratamientos pues actualmente las parejas que logran un apoyo es a través de subsidios gubernamentales que cubren solo la mitad de los costos totales. En 2011 fue otorgado a 110,000 parejas (según un reporte de Ryuichiro Takeshima para el Asahi Shimbum), pero evidentemente los costos del tratamiento solo se lo pueden permitir parejas con altos recursos.
Una noticia que salió esta semana en el mismo sentido es que la Sociedad Japonesa de Ginecología y Obstetricia busca flexibilizar sus reglas para permitir que parejas no casadas puedan ser también candidatas para tratamientos de fertilización “in vitro”, que hasta ahora es solo un derecho de los “matrimonios legales”. Es decir, con ese cambio las clínicas no podrán pedir esa información como requisito y con esto se abre la oportunidad para que se reconozcan los derechos y la existencia de las parejas “no legales” en una sociedad tan conservadora como la japonesa.
Sin duda, el siguiente paso del gobierno dada la “crisis de baja natalidad” pareciera que se está dirigiendo a los tratamientos de reproducción asistida. Y quizás ese 19.3% de parejas que, según la última encuesta nacional citada, quieren pero no pueden tener hijos, lo logren. Una medida que podría revertir lo que ya muchos imaginan que le ocurrirá a Japón en unos años: ser un país sin niños.