blogeditor · 14 de octubre de 2021
El fracaso de Dos Bocas tiene cinco adjetivos: político, financiero, energético, ambiental y laboral. Político porque contradice las promesas que hizo López Obrador en campaña. Prometió producir a menor costo nuestra propia gasolina y con ello reducir su costo para los usuarios finales. Esto no sólo no ha sucedido, sino que tanto el costo de Dos Bocas como el costo de la gasolina en todo el país han aumentado considerablemente, sin mencionar las pérdidas multimillonarias de PEMEX cada trimestre. El costo financiero de Dos Bocas es aproximadamente 50% mayor que lo originalmente planteado; pasó de 160,000 millones de pesos a 240,000 millones de pesos. En medio de la pandemia no sólo no paró la obra, sino que el gobierno federal destinó 45 mil millones de pesos más ese año sin priorizar a las millones de familias que perdieron sus ingresos durante la pandemia.
La apuesta energética no es en favor de una transición a energías renovables, sino para seguir invirtiendo en energías fósiles como el petróleo y gas. Dos Bocas promete una producción de 340,000 barriles diarios, prácticamente una quinta parte del total que se producirá en el país. El fracaso energético es aún más profundo cuando la comparación con la misma inversión en producción de energía eólica pudo haber creado 80 parques eólicos con una capacidad de producción de 14,400 MegaWatts (MW), capaces de alimentar de electricidad a 4,752,000 hogares.
En cuanto al costo medioambiental, la construcción de Dos Bocas acabó con 300 hectáreas de selvas y manglares de Tabasco. El Tren Maya, a pocos kilómetros de ahí, devastará más de 2500 hectáreas de selvas húmedas y secas de la península. El medioambiente sufre un triple revés: el primero por la fauna desplazada y en riesgo, el segundo por la flora destruida y sus impactos en el ecosistema, y la tercera por la apuesta ciega sobre energías no renovables. Júzguelo con sus propios ojos:
El fracaso más reciente es el laboral. El gobierno que se comprometió a respetar y reconocer todos los derechos para todas las personas, violenta derechos laborales de trabajadores en uno de los megaproyectos más relevantes para esta administración. Desde este martes entraron en paro 5,000 trabajadores de la empresa ICA Flour para exigir mejores condiciones laborales, ya que trabajan horas extras, fines de semana, les exigen cuotas sindicales y les pagan por debajo de los salarios acordados.
Ayer, la policía estatal enfrentó a los trabajadores con gases lacrimógenos, sin que existiera trifulca de por medio. Los videos son dolorosos, hay heridos y reflejan parte del desgaste de esta administración y su incapacidad de mediar en el conflicto. Tanto el Presidente como la Secretaria de Energía intentaron minimizar el caso. El presidente dijo que era un conflicto momentáneo y que sólo participaban 200 o 300 empleados. En los videos se puede ver a miles de trabajadores. Por supuesto, tanto el gobierno federal como la empresa ICA Flour dijeron que todos los derechos laborales son respetados a cabalidad y que el problema no es de ellos, sino de un conflicto entre sindicatos -que se está llevando entre las patas a 5,000 trabajadores-.
ICA Flour presumió la presencia de la Guardia Nacional y la Secretaría de Marina (SEMAR) para “cuidar” a los trabajadores, pero la Guardia Nacional se deslindó en Twitter diciendo que “no participa en ninguna diligencia relacionada con la Refinería Dos Bocas en #Tabasco”. La SEMAR no se deslindó de la mención. Lo que no sorprende es que la secretaria de Energía y el presidente minimicen el hecho, desestimen un movimiento legítimo, nieguen la presencia de heridos, llamen “grupito” de choque a trabajadores que luchan por mejores condiciones laborales y, peor aún, que no logren resolver o mediar un conflicto con los sindicatos con los que negociaron los contratos colectivos de empleo para su megaproyecto.
Los derechos laborales no pueden desestimarse ni dejarse en segundo plano de lo que pasó en Dos Bocas. No en un país con una tasa de informalidad de más del 50% de la población económicamente activa. Hoy, la informalidad no sólo refleja la violación sistemática de derechos laborales en un país que no logra desligar la situación laboral de la protección social. El desconocimiento de derechos laborales impacta en la salud física y mental de las personas, en su calidad de vida, en el ahorro para la vivienda o para el retiro y en el acceso a bienes o servicios públicos (guarderías o a los distintos subsistemas de atención a la salud).
Los trabajadores de Dos Bocas tienen razón al demandar mejores condiciones laborales o, al menos, las que acordaron. El sindicalismo en México no puede seguir siendo comparsa de negociaciones en lo oscurito que afectan a los trabajadores y encumbran a líderes corruptos o deshonestos y, mucho menos, que el gobierno solape estos comportamientos. Ojalá pongan a las personas y sus derechos al frente para que se resuelva pronto.