blogeditor · 25 de agosto de 2015
Por: Laura A. Méndez
El derecho de la competencia económica es relativamente reciente si lo comparamos con otros marcos normativos como el estadounidense, el canadiense, el inglés o el europeo. Desde la publicación de primera legislación de competencia mexicana en 1992, la evolución de esta rama del derecho ha sido notable. Las reformas de 2006, 2011 y la reciente reforma constitucional de 2013, y su legislación secundaria del año pasado, han adoptado el derecho de la competencia mexicano a las mejores prácticas internaciones, a la vez de buscar resolver los problemas endémicos que sufren los mercados mexicanos, especialmente los regulados.
Visto en perspectiva, el derecho de la competencia en México es aún una materia poco explorada. No solamente me refiero a los textos académicos publicados o el escaso número de artículos científicos al respecto. Más allá de eso, hasta hace poco, esta materia despertaba poco interés de los directivos de las universidades, de los universitarios y de los estudiantes de posgrado. Mientras que en otros países como Inglaterra, Bélgica, España, Estados Unidos de América y Alemania existen estudios de maestría especializados en temas de competencia, en México a la fecha es imposible encontrar alguno.
[contextly_sidebar id=”IGcDSqTEnrm9GQq3HaT62FfU5uMKQ9CM”]Sin embargo, es importante reconocer que durante los últimos años, gracias al importante esfuerzo de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) y de su predecesora, así como de varios departamentos de derecho y académicos interesados en los temas de competencia, regulación y consumidores, se ha incorporado en algunos programas universitarios la materia de derecho de competencia económica. Asimismo, se han creados cursos y diplomados de actualización cuya calidad es en verdad notable.
En el marco de lo anterior, he tenido la oportunidad de impartir durante los módulos relacionados con competencia económica en la clases de la materia “La empresa ante los consumidores y la competencia” en el ITAM. Lo anterior me ha permitido confirmar la importancia que la transmisión del conocimiento y los principios de la competencia económica tiene para el desarrollo de la política de competencia en el país. Asimismo, me ha permitido identificar algunos retos que la docencia de esta materia representa para alumnos y profesores.
Antes de continuar, considero importante distinguir entre el derecho de la competencia y la política de la competencia, pues aunque son términos que frecuentemente son utilizadas como sinónimos, en realidad encierran importantes diferencias. De acuerdo con Jones y Sufrin[1], la política de competencia describe la forma mediante la cual los gobiernos adoptan medidas para promover conductas y estructuras de mercado competitivas. En consecuencia, el derecho de la competencia es una de las herramientas para instrumentar la política de competencia.[2]
Derivado de lo anterior, debemos entender que la política de competencia incluye acciones de aplicación del derecho de la competencia, pero también de la promoción de la política de competencia. Lo anterior no sólo a nivel de los reguladores y otras autoridades públicas, sino también como la creación de una cultura de la competencia. Dicha función de promoción a la competencia es comúnmente denominada como “abogacía” alrededor del mundo y es una piedra angular para lograr los objetivos de la competencia.
La impartición de materias relacionadas con la competencia económica sin duda contribuye con la labor de promoción de la competencia y el fortalecimiento de la política de competencia en nuestro país. Desde mi punto de vista, la formación de estudiantes en esta materia coadyuva con las autoridades de competencia al:
Sin perjuicio de lo anterior, es importante también resaltar los retos que la docencia del derecho de la competencia económica significa, tanto para los docentes como para los alumnos:
A partir de mi experiencia, la docencia del derecho de la competencia debe de mirar hacia dos lados. Por una parte, hacia la experiencia nacional, qué es lo que la Comisión y los Tribunales han decidido a lo largo de estos veintidós años. Sin embargo, dado que la competencia económica es un tema global y que existe una tendencia hacia la armonización de los sistemas de competencia alrededor del mundo, debemos atender a la experiencia internacional también. Así, lo que se ha decidido en otras jurisdicciones como la norteamericana, la europea, la brasileña, la inglesa o australiana, es muy relevante para que los alumnos comprendan los alcances y límites del derecho de la competencia. Adicionalmente, es fundamental lo que organismos internacionales como la Red Internacional de Competencia (ICN, por sus siglas en inglés) o la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) tienen que decir al respecto.
Asimismo, es relevante que el derecho de la competencia sea enseñado a partir del estudio de casos, tanto nacionales como internacionales. De esta forma, los alumnos aprenden a analizar los diferentes elementos de los problemas de competencia. Hay que recordar que una misma conducta puede tener varias aristas, y que para unos puede ser considerada anticompetitiva y para otros no, sobre todo cuando se trata de concentraciones o prácticas unilaterales.
Además, es importante que los profesores fomenten la elaboración de trabajos de investigación en la materia, como son las tesis. El Premio de Competencia que creó la COFECE busca incentivar que los estudiantes lleven a cabo investigación en esta materia. Este tipo de trabajos son sin duda complementarios para la construcción del derecho de la competencia mexicano, pues se trata de cuestionar y analizar el derecho.
La enseñanza de estas materias también es una fuente de Identificación de talentos. Cuando uno da clase, se da cuenta de que existen estudiantes a los que estos temas les apasionan, pues les permiten combinar aptitudes y gustos tales como la economía, el derecho, la regulación, los consumidores y hasta a veces, hacer labor un poco de detectives.
Asimismo, considero que será muy importante que en los años venideros las universidades mexicanas establezcan alianzas con sus pares extranjeras que tienen departamentos especializados en competencia económica. Lo anterior sin duda dará un impulso enorme a la docencia de la competencia en nuestro país.
Finalmente, quisiera concluir que la política de competencia y docencia del derecho de la competencia económica son elementos inseparables. La enseñanza y promoción de esta materia en las aulas coadyuvará con el desarrollo y la implementación efectiva de la política de competencia en México.
* Laura A. Méndez es Maestra en Derecho de la Competencia Económica, KCL. Las opiniones y comentarios vertidos en este artículo por la autora son estrictamente personales a partir de su experiencia en la docencia. No representan a ninguna institución pública, ni privada.
[1] Alison Jones y Brenda Sufrin, EU Competition Law, OUP, 2011, p.1,
[2] Idem, p.2