El fin de la La Paz

blogeditor · 26 de febrero de 2015

El fin de la La Paz

Sin exagerar, el 2014 fue el año más violento en la historia de Baja California Sur. Con un total de 70 ejecuciones superó en 25 por ciento al 2013, el año inmediato más violento. Como nunca antes en la historia de este estado, La Paz, su capital, se cubrió de balaceras durante noche y día, se multiplicaron las ejecuciones en todas las zonas de la ciudad y el terror fue poco a poco apoderándose de los paceños, acostumbrados a vivir en un territorio ajeno a las problemáticas del resto del país.

La Baja, como la isla que bien podría ser, se ha mantenido en buena medida alejada de la problemática de violencia en la que viven otros estados del país. No obstante, una de las capitales más tranquilas del país se empezó a teñir de rojo justo a finales del año en que las autoridades federales declaran observar la reducción de los homicidios y otros delitos violentos en el país.

Si bien en algunas partes del país la violencia no se vive con la misma intensidad que hace un par de años, todo indica que el mapa delictivo nacional está sufriendo algunas transformaciones derivadas de los golpes asestados a los cárteles durante la presente administración. Es altamente probable que se esté conformando un nuevo mapa delictivo.

Fuente: elaboración propia con datos del SESNSP.
Fuente: elaboración propia con datos del SESNSP.

 

En Baja California Sur, este brote de violencia se explica, en parte, como consecuencia de la detención de Joaquín Guzmán Loera (“El Chapo”) en febrero de 2014. Este suceso habría de sacudir los equilibrios existentes y la estructura del cártel de Sinaloa, tanto en ese estado, como en todos aquellos territorios donde esta agrupación tiene influencia, generando una pugna con otros grupos delictivos como es el caso particular de los Beltrán Leyva.

A pesar de que no es una ruta principal de trasiego, la Baja se considera como un refugio para los capos, donde pueden operar tranquilamente en la anonimidad del desierto.

Habría que recordar el episodio en marzo de 2012, cuando se da el pitazo de que “El Chapo” Guzmán tendría un encuentro amoroso en una mansión en Punta Ballena (Los Cabos). En cuanto se supo de los movimientos del capo se puso en marcha un operativo de la Policía Federal y la Marina. Aterrizó un avión con decenas de elementos de la PF en el aeropuerto de San José del Cabo. Se le intentó rastrear por todo Los Cabos, pero finalmente, “El Chapo” escapó. Entre los Marinos trascendería la versión de que los federales habían advertido al capo de que iban tras él y que había logrado escapar en una lancha rápida. Fue una de muchas veces.

Sin embargo, durante 2014, los reacomodos en los cárteles presentes en Baja California Sur se complicaron al mismo tiempo con algunos ajustes internos entre las procuradurías, policías estatales y puestos clave del gobierno del estado. Estos movimientos no ayudaron a contener lo que perecía ser una pugna por el control del narcomenudeo en La Paz, lo que derivó en una secuencia de homicidios.

Fuente: Elaboración propia con datos del SESNSP
Fuente: Elaboración propia con datos del SESNSP

Por otro lado, las leyendas locales narran que la delincuencia organizada se asienta desde hace décadas en este territorio, atractivo como zona de descanso y escondite. Durante el gobierno de Narciso Agúndez (electo recientemente como candidato del PRD al municipio de Los Cabos), el crimen organizado encontró cobijo y facilidades para su expansión.

En este año habrá elecciones para gobernador, ayuntamientos y congreso local en Baja California Sur y es muy probable que las campañas agiten al submundo del crimen y que ello provoque incrementos en la violencia. A todo esto, Los Cabos, se mantiene extrañamente impermeable ante la ola de violencia. El rumor local señala claramente a un grupo político como responsable de esta particularidad. Sin duda, un incremento de la violencia en este municipio como el ocurrido en La Paz puede ser devastador para la economía regional. De cualquier forma, el PRD ha elegido impulsar por segunda ocasión a un potencial Abarca en este municipio. Tal parece que la lección en Guerrero no está del todo aprendida. El botín cabeño es demasiado jugoso para resistirse.

En fin, no formo parte de los entusiastas analistas que aseguran que la violencia va a la baja. En mi opinión los datos de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del SNSP siguen siendo extremadamente dudosos en su procesamiento y metodología, y los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción (ENVIPE, 2014) nos revela que la cifra negra va en aumento (creció 1.7 puntos porcentuales entre 2013 y 2012). Esto significa que un mayor número de delitos no son reportados y por lo tanto no son cuantificados. Difícil celebrar los logros utilizando instrumentos de medición tan precarios.

Es complicado asegurar que la incidencia delictiva esté bajando en todo el país, lo que sí es fácilmente verificable es que la geografía de la violencia está cambiando.

 

 @rodaxiando