El fenómeno de El Niño: ¿está México preparado para algo tan grave como la tormenta económica?

blogeditor · 2 de febrero de 2016

El fenómeno de El Niño: ¿está México preparado para algo tan grave como la tormenta económica?

2015 concluyó con una serie de noticias preocupantes sobre el comportamiento climático: temperaturas cálidas en ciudades usualmente gélidas en invierno como Nueva York o Boston, inundaciones atípicas en el Reino Unido, tornados en el norte de Texas, temperaturas por arriba de los 0ºC en el Polo Norte y fuertes nevadas en el norte de México. Entre las múltiples explicaciones científicas a estas anomalías se encuentra El Niño, un fenómeno recurrente en el hemisferio, pero que debido al cambio climático agudiza cada vez más sus efectos[1].

El Niño, cuya presencia está confirmada en 2016, se caracteriza a grandes rasgos por la elevación de las temperaturas en el océano Pacífico, lo que incrementa la intensidad e impacto de las tormentas tropicales y huracanes, como ocurre en países como México y Perú, y genera sequías e incendios en países como Indonesia y Australia.

En el caso mexicano, uno de los huracanes de mayor intensidad registrada en la historia fue Paulina, que golpeó al país en 1997 con vientos de hasta 240 km/h y alcanzó la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson. Justo ese año fue uno en los que El Niño se manifestó con mayor intensidad. Paulina impactó las costas desde Oaxaca hasta Jalisco, afectando especialmente al estado de Guerrero. Los costos, no solo materiales sino también humanos, fueron de los más altos registrados, de acuerdo con cifras del CENAPRED, con pérdidas estimadas en 80 mil millones de pesos, más de 200 muertos y alrededor de 50 mil damnificados.

Si a la intensidad que pronostican tendrá este fenómeno durante 2016 –probablemente superior a la registrada en 1997[2]– agregamos la delicada situación fiscal que atraviesa el país –los bajos precios del petróleo, la depreciación del peso, los derivados de deuda, entre otros– y la consecuente necesidad de optimizar más que antes el aprovechamiento de cada peso público, es indispensable revisar cómo hemos reaccionado como país ante condiciones climáticas similares y asegurar que las agencias gubernamentales, sus políticas y sistemas para prevenir y atender desastres naturales están en posibilidad de afrontar las condiciones más severas.

Esto no solamente implica revisar los servicios de emergencia y protección civil sino también evaluar los sistemas y programas de atención a desastres naturales y reconstrucción, entre los que se encuentra el Fondo de Desastres Naturales (FONDEN). Entre los aspectos a evaluar con mayor cuidado están las reglas y mecanismos mediante los cuales estos sistemas y programas acceden y hacen uso de los recursos disponibles –tanto nacionales como internacionales– para atender a las poblaciones afectadas.

En años recientes ha habido avances en la transparencia de estos sistemas y programas. Sin embargo, aún falta que esa transparencia se conecte con mecanismos de prevención y control de corrupción, que den lugar a procesos más íntegros y abiertos y con mejores resultados: infraestructura pública más resiliente, medicamentos y víveres a menores costos, atención más eficiente a damnificados, entre otros. De igual forma, es necesario identificar y sancionar los casos en que se lucra con los recursos públicos destinados a la atención de situaciones de emergencia y, sobre todo, los dirigidos a las familias más afectadas.

Será útil que el país inicie lo antes posible una discusión nacional al respecto, a la que se sumen gobernadores y presidentes municipales, así como organizaciones de la sociedad civil, para asegurar la transparencia en el manejo de los recursos que serán destinados a este propósito, revisar y evaluar las condiciones de gobernanza e integridad de los sistemas y programas de atención a desastres naturales, y proponer acciones que los fortalezcan antes de que toque tierra el primer –y muy probablemente intenso– huracán de 2016.

 

* Rafael García (@rafagaceves), Vania Montalvo (@vaniamontalvo) y German Petersen (@germanpetersenc) son integrantes de Transparencia Mexicana (@IntegridadMx).

 

 

[1] El Niño explicado de manera sencilla en un video de menos de tres minutos por Vox.com.

[2] De acuerdo con la Organización Metereológica Internacional.