El estudio del sufrimiento. Un asunto bioético

blogeditor · 23 de junio de 2021

El estudio del sufrimiento. Un asunto bioético

En el ámbito clínico, usualmente se consideran asuntos de Bioética los que parten de preguntas normativas: ¿Qué es permisible en la práctica e investigación médicas? ¿Para qué y cómo realizar ciertos procedimientos? ¿Qué nos es dado esperar como profesionales de la salud o como pacientes? ¿Cómo conducirnos de forma virtuosa? ¿Qué hacer en situaciones en las que debemos tomar decisiones difíciles? La investigación en este campo busca fundamentar las respuestas a esas preguntas.

Hay buenas razones para tomar al estudio del sufrimiento como un asunto de la Bioética. Ampliar la comprensión que tenemos de este tema profundiza en la vocación de las ciencias de la salud y del cuidado. El progreso epistémico se traduce en progreso ético cuando hablamos del dolor y el sufrimiento: entender de manera más amplia aquello en lo que consiste sufrir nos hará avanzar en cuestiones urgentes como mejorar la atención paliativa, incrementar la calidad de vida poblacional o atender a poblaciones vulnerables, entre otras.

El sufrimiento está en el centro de las consideraciones más actuales de la medicina contemporánea. Es protagonista, por ejemplo, del modelo de atención de los cuidados paliativos, del concepto “calidad de vida”, del movimiento que plantea salud en la enfermedad y de la medicina centrada en el paciente, entre muchas otras. Son numerosos los llamados a convertir en causa común reducir el sufrimiento a escala planetaria. Sabemos, por ejemplo, que las restricciones de medicamentos opioides son responsables de cargas injustas de sufrimiento en el Sur Global 1.

Plantar cara al sufrimiento es una tarea de la Medicina que ha ganado tan buena reputación como la de salvar vidas. Pese o quizás gracias a ello, nos hemos dado cuenta de que el sufrimiento es un área de la afectividad humana sobre la que no hemos conseguido gran claridad y quizá tengamos más preguntas que respuestas ¿Qué es sufrir? ¿Se puede medir el sufrimiento a pesar de la subjetividad humana? ¿Cuáles son los límites de lo soportable? ¿Quién tiene autoridad para decidir sobre esta experiencia? Todas estas preguntas exigen un análisis exhaustivo de comprensión amplia, diversa e informada por la mejor evidencia científica y humanista respecto a lo que significa sufrir, padecer una enfermedad o vivir los embates propios del final de la vida.

El sufrimiento atañe a la persona en su totalidad. No sólo estamos hablando de los cuerpos orgánicos, biológicos. Los seres humanos somos realidades multidimensionales: al recibir atención médica buscamos el restablecimiento de nuestra salud, alivio, entendimiento y armonía. El sufrimiento trasciende al dolor físico: dentro de su consideración están también los factores sociales, espirituales y psicológicos, generando así una experiencia global y exclusiva de cada uno. Nadie puede llegar a sentir el sufrimiento del otro, por más empatía que sustente; por esta razón, cada vez que un paciente acude con un profesional de la salud, se encuentra en un estado de vulnerabilidad sistemática que sólo puede ser superada por la comprensión ampliada que se tenga del sufrimiento: “(…) dolor físico, ansiedad existencial, problemas financieros, problemas maritales, sólo así se podrá tener una imagen completa del individuo y de su dolor”.

Desde una perspectiva bioética se invita a una comprensión integral del sufrimiento: que aliviar un padecimiento no se limite al aspecto clínico de paliar el dolor u otros síntomas físicos. El llamado es a considerar que las enfermedades crónico-degenerativas, las enfermedades mentales y demás sintomatologías traen consigo sufrimiento existencial, desde el temor a la muerte y la pérdida de la dignidad hasta la angustia que genera la incomprensión del discurso médico, que en ocasiones es demasiado especializado.

El sufrimiento es por pleno derecho un tema para la Bioética, sumándose así al interés renovado que ha tenido en áreas como las Neurociencias, la Psicología, la Biología, la Antropología, la Sociología, la Filosofía y las Letras. El futuro es promisorio respecto a las lecciones interdisciplinarias que desde ahora se están trazando para las ciencias de la salud y del cuidado.

* David Fajardo-Chica es doctor en Filosofía. Estudió en la Universidad del Valle de Cali, Colombia, y en la UNAM, donde también es investigador posdoctoral en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental. Colabora con los seminarios de Estudios sobre la Globalidad y Universitario de Afectividad y Emociones. Jennifer Hincapie Sanchez es doctora en Filosofía, coordinadora del Programa Institucional Ética y Bioética de la Facultad de Medicina y responsable del Campo de Conocimiento de Bioética del Programa de Maestría y Doctorado en Ciencias Médicas, Odontológicas y de la Salud, todo en la UNAM. También es magister y licenciada en Filosofía por la Universidad del Valle de Cali, Colombia.

 

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1 Wein, S. (2011). “Impact of Culture on the Expression of Pain and Suffering”. J Pediatr Hematol Oncol. 33, Sup. 2.