Elidet Soto · 14 de julio de 2023
La semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento (ENASEM) en México 2021. Dicho trabajo tiene el objetivo de recopilar información sobre la salud y las condiciones de vida de la población adulta mayor de 53 años en nuestro país, con la finalidad de contribuir al diseño de políticas públicas y programas que promuevan el envejecimiento saludable y la calidad de vida de los adultos mayores en México.
Para nadie es un secreto que a medida que una población vive más años, los riesgos de la misma de sufrir alguna enfermedad que complique su salud aumentan, principalmente las de carácter crónico degenerativas o no transmisibles.
En nuestro país hay cerca de 26 millones de personas mayores de 53 años, que representan el 20 % de la población, de las cuales, casi la mitad padecen hipertensión, misma que incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales.
Además, 3 de cada 10 mexicanos mayores de 53 años padecen diabetes que, sumado a las enfermedades antes descritas, aumenta los riesgos de tener problemas oculares, neuropatías y amputaciones de extremidades.
Es por ello, que el 54.6 % de la población adulta en México percibe su salud como regular, esto pese a que 7 de cada 10 visita al doctor con frecuencia.
La ENASEM también muestra algunos datos sobre el estilo de vida de la población adulta, mismos que son muy distintos entre género. En cuanto a la realización de ejercicio, 4 de cada 10 hombres lo practican, mientras que solo 2 de cada 10 mujeres lo hacen. Respecto al consumo de alcohol las diferencias también son notables, debido a que mientras solo el 15 % de las mujeres ingieren bebidas alcohólicas, en los hombres el porcentaje se eleva a 44.5%.
Lo mismo sucede con el consumo de tabaco, ya que el 17 % de los hombres mayores de 53 años fuma, en tanto que solo el 6 % de las mujeres lo hace.
Los datos mostrados por el INEGI, se suman a la vasta información existente para comprender las necesidades de la población adulta mayor, identificar desafíos para el sistema de salud y orientar las políticas en la mejora de la calidad de vida de esta población en México.
Urge pensar más y mejores estrategias públicas de salud preventiva que estén encaminadas en la promoción de estilos de vida saludables, vacunación, detección temprana y control de factores de riesgo según el contexto y las necesidades de los habitantes de un lugar determinado.
La tarea de cada orden de gobierno es fundamental para crear un sistema de salud preventivo y no curativo como se ha conceptualizado por décadas, enfocado en tratar enfermedades una vez que ya se han desarrollado en lugar de evitar que estas aparezcan. Para ello, es necesario un enfoque integral que abarque no sólo la atención médica, sino también factores sociales, económicos y ambientales que influyen en la salud de las personas.