El Ejército en el desfile y en tu teléfono celular

Redacción Animal Político · 18 de febrero de 2023

El Ejército en el desfile y en tu teléfono celular

El Día del Ejército Mexicano es una oportunidad para reflexionar qué es lo que se desea conmemorar. En pleno 2023 este día se contextualiza en una profundización de la militarización en México, la cual es síntoma de un fracaso reiterado en las estrategias de seguridad pública, de desarrollo, y hasta en el sistema de transporte público del país. Hoy en día el Ejército está en todos lados: en los aeropuertos, trenes, hospitales, refinerías, dirigiendo y construyendo distintas obras públicas, piloteando los cielos y saludando en los desfiles. Con este día, la administración en turno intenta conmemorar el poder y la gloria de unas fuerzas armadas omnipresentes y omnipotentes, que también han logrado ampliar su presencia de lo físico, a lo digital.

Las instancias de seguridad pública y nacional -que en México hoy en día resultan ser ineludiblemente una sola- tienen un largo historial de recopilación de datos personales de civiles, a menudo justificando el perfilamiento y monitoreo de las personas y de sus actividades en pos de la seguridad, la estabilidad social o de otros supuestos beneficios para el país -los cuales no necesariamente existen o alcanzamos a percibir-. No obstante, a medida en que las tecnologías de la información y comunicación (TIC) han evolucionado, también lo han hecho otras maneras abusivas, impunes y avasallantes de violar el derecho a la privacidad de las personas, utilizando las mismas excusas de “seguridad nacional” o “para el bien del pueblo” para hacerlo de forma sigilosa y con absoluta opacidad.

La vigilancia y la recopilación masiva de datos personales de forma ilegal y arbitraria es ya una tradición en nuestro país, y es una situación que ha afectado de manera desproporcionada a distintos actores sociales, sobre todo de aquellos que visibilizan y luchan contra la corrupción y violación de derechos humanos de distintos actores gubernamentales del pasado y del presente. A pesar de lo anterior, desenmascarar los abusos reiterados del Ejército mexicano ha resultado imposible ante unos ojos presidenciales que se rehúsan a ver la realidad. El caso de #EjércitoEspía, donde se comprueba el despliegue del poder militar y el uso de recursos públicos para espiar ilegalmente a dos periodistas y una persona defensora de derechos humanos a través de las TIC, ha vuelto a despertar la necesidad de replantearnos qué es lo que cada 19 de febrero hay que festejar.

Básicamente, el gobierno federal intenta que la sociedad aplauda a un Ejército que se manda solo. Un Ejército que, contrario a cuidarnos y velar por México, contrata tecnologías intrusivas a la privacidad -como el malware Pegasus y otros softwares para presuntas “labores de inteligencia”- que utilizan con el fin de espiar a personas periodistas y defensoras de derechos humanos que todo hacen por la democracia y de ninguna forma representan una amenaza para el país.

El solo uso de estas herramientas de espionaje tiene un impacto en las diferentes esferas de la vida de las personas atacadas. No solo porque permite que las instituciones públicas que las despliegan accedan a detalles íntimamente personales (como la orientación sexual, la religión, la salud o las relaciones familiares y sociales) y laborales (como coberturas periodísticas y fuentes informativas) de a quien se está espiando, sino que también existe un impacto en la salud psicoemocional de quienes sufren esta afectación.

¿Por qué el Ejército está en los teléfonos celulares de personas periodistas? ¿Cómo se justifica? ¿Qué lo habilita? ¿Quién sigue? ¿Cómo se atreven a negarlo? Ante tanta evidencia es todavía impresionante que no existan controles estrictos en la adquisición y uso de tecnologías de vigilancia, mecanismos de control judicial, transparencia y otras medidas de rendición de cuentas. Doblemente impresionante es que se pretenda festejar un poder tan estremecedor que ni el propio presidente ha sabido ni querido controlar.

Sin garantía del respeto al derecho a la privacidad no hay ni habrá un ejercicio libre y significativo de la libertad de expresión. El Ejército no pertenece en las calles, y menos pertenece en los teléfonos celulares de la población.

* Martha Tudón (@MarthaTdn) es coordinadora de Derechos Digitales para ARTICLE 19 México y Centroamérica.