blogeditor · 1 de abril de 2020
La pandemia de coronavirus que aqueja al mundo tiene una característica que la hace temible entre el personal de salud: su capacidad para atacar el sistema respiratorio. Afortunadamente la mayoría de los casos no son graves, y de los casos que necesitan intervención hospitalaria, solo un pequeño porcentaje requiere que el paciente se conecte a un ventilador mecánico.
Desafortunadamente, la tasa de contagio es muy alta. Esto quiere decir que aun cuando el porcentaje de pacientes que necesita un ventilador es aproximadamente del 4%, con la tasa de contagio que existe al día de hoy los sistemas de salud del mundo se encuentran en serios apuros para cumplir con la demanda de ventiladores.
Si se necesitan tantos ventiladores, ¿por qué no vemos a las fábricas producirlos en masa, como se producen autos o radios? La respuesta está en las entrañas mismas de estos aparatos. Durante años se han perfeccionado para pasar de ser solo un fuelle que empuja aire a los pulmones a ser máquinas de precisión milimétrica. Estas máquinas tienen sensores sumamente sensibles y software complejo, cuyo único objetivo es ayudar al personal de salud a que el paciente se recupere de forma adecuada. Los pacientes afectados por COVID-19 no solo necesitan aire que entre y salga de sus pulmones, necesitan precisión y monitoreo de cómo se da cada respiración, con qué volumen se da, con qué velocidad se da, etc., para poder recuperarse de forma adecuada. La mayoría de los pacientes en la unidad de cuidados intensivos pasa siete u ocho días conectado al ventilador, y posteriormente éste se retira. Pero en los pacientes afectados por COVID-19 se ha visto que los tiempos de recuperación son muy largos, de hasta 15 o 21 días.
México, como la mayoría de los países latinoamericanos, tiene un sistema de salud bastante frágil. La mayor parte del tiempo el sistema mexicano trabaja casi al 100% de su capacidad y es fácilmente rebasado durante las contingencias. El presidente nos informó el 27 de Marzo en conferencia que México cuenta con 5,000 ventiladores disponibles en todo el país (López-Gatell afirmó que el número es cercano a 7,500 unidades), y que 5,000 más se comprarían. Todavía no se han dado detalles de la compra y tiempos de entrega. Esto quiere decir que por el momento solo contamos con la capacidad instalada actual.
Si partimos del falso principio de que la capacidad instalada solo será utilizada para pacientes con COVID-19, la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿alcanzarán los ventiladores para el número de pacientes que México tendrá? Cabe aclarar que es un falso principio pues los ventiladores no solo son para pacientes con COVID-19. La respuesta es escalofriante. La tasa de contagio se ha mantenido estos últimos días alrededor de 22%, esto quiere decir de manera burda que cada 4 días se duplican los casos. Al domingo 29 de marzo estábamos arañando los 1,000 casos. Ahora, recordemos que el 4% de los pacientes requiere de un ventilador y tengamos en cuenta que la tasa de mortalidad de los pacientes que requieren de uno es altísima (del 66% durante los primeros 7 días de uso). Los que sobrevivan, como mencionamos también, requieren de entre 15 a 20 días para liberarse del ventilador. Haciendo un proyección conservadora (que toma en cuenta la tasa de mortalidad, el incremento diario de pacientes, y la recuperación de pacientes que fueron intubados) sabemos que la última semana de abril, si no antes, será cuando los 5,000 ventiladores con los cuenta México estarán en uso. Ese día nos quedaremos sin aire.
* René Palacios González (@cuervo_133) es médico residente en la especialidad de urgencias médico quirúrgicas.