blogeditor · 3 de septiembre de 2015
Por: Mariana Gómez Sánchez (@gsmmariana)
Una vez más utilizamos este espacio para ofrecer un poco de información que nos sirve a todos sobre el uso de nuestros recursos. Anteriormente, hemos enfatizado el hecho de que no tenemos tanto un problema de escasez de recursos, sino del mal uso que hacemos de ellos, tal es el caso del agua y la energía. No menos preocupante es el desperdicio de alimentos, la materia de este artículo.
[contextly_sidebar id=”Ig3hwG5PNhR2FxgL2yL5VowEcMZKKK5C”]Se calcula que el un tercio de toda la comida que se produce en el mundo se desperdicia, lo cual representa un trillón de dólares aproximadamente anuales, a nivel global. México supera esta estadística, pues pierde 37% de los alimentos que produce. Lo que se traduce en más de 100 mil millones de pesos.
Para darnos una idea de lo que esto significa, cada año, los países industrializados desperdician casi la misma cantidad de comida que la producción de alimento del África Subsaharianana. En Canadá, por ejemplo, el desperdicio de comida representa 31 billones de dólares al año, esto es casi mil dólares por persona (16,500 pesos).
Desgraciadamente, las consecuencias de este desperdicio no son tan visible a los ojos de todos los que hemos desperdiciado comida alguna vez. Entre las más graves encontramos:
¿De qué manera se desperdicia la comida?
Gran cantidad de comida se pierde durante el proceso de producción y transporte. En la industria alimenticia, ya existen iniciativas –por ejemplo de Nestlé o Unileve – para reducir el desperdicio en la producción en un 50% para 2025. Sin embargo, la mayor cantidad de desperdicio se da en los hogares. Aproximadamente, el 42% de la comida en un hogar, se tira a la basura. Y de este 42% de desperdicio, el 60% podría prevenirse. El efecto que esto podría tener en el medio ambiente, es casi equivalente a tener 20% menos coches en las calles.
¿Cómo podría disminuir el desperdicio de alimento en los hogares?
Si bien es un problema que implica un cambio de comportamiento por parte del consumidor, nosotros también nos enfrentamos a la falta de información sobre el consumo, por ejemplo, se presume que un tercio de la comida que se tira, no ha llegado a su fecha de caducidad.
Entonces, ¿qué podemos hacer? Aquí algunas ideas:
Lo que vemos aquí es una falta de información sobre cómo aprovechar el desperdicio de comida, o simplemente cómo no convertir en desperdicio, lo que no lo es. Leer este pequeño texto podría significar un ahorro que va de los seis a los diez mil pesos anuales, por hogar, pues con un poco de información, cada uno de nosotros podríamos desperdiciar menos. Acciones que se verían reflejadas directamente en nuestra cartera.
*Mariana Gómez Sánchez es Directora Ejecutiva de @IntPublica.