Redacción Animal Político · 1 de marzo de 2023
La forma de medir el desempleo en México tiene una trampa, no necesariamente intencional, sino metodológica y de interpretación. Sin embargo, esa trampa no permite dimensionar el tamaño real del problema. En México la tasa de desempleo no es del 3 % como se dio a conocer recientemente, sino de 11 %, casi cuatro veces más. Ahora explicamos por qué.
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, relativa al 4º trimestre de 2022 y publicada el pasado 20 de febrero, refiere una tasa de personas desocupadas del 3 % hacia el cierre del año pasado. Es decir, de un universo de 60.1 millones de personas mayores de 15 años de edad que conforman la Población Económicamente Activa (PEA), 1.8 millones están desocupadas.
Al momento de levantar la encuesta, esas personas dijeron que durante la semana previa en que se les preguntó, buscaron trabajo pero no lo hallaron y no laboraron ni una sola hora. Sin embargo, en el país hay un enorme grupo de personas que no encajan en este supuesto: son 5.4 millones, también mayores de 15 años de edad, que están disponibles para trabajar, pero no buscaron activamente trabajo porque creen que no podrán encontrarlo. Es el grupo que la CEPAL ha denominado como “desalentadas” y, por lo tanto, se les debe considerar dentro del segmento del desempleo.
La suma de estos dos grupos, las personas desocupadas y las disponibles, suma 7.2 millones de personas. Y la tasa real sería 11 %. 1 En los hechos, ni unas ni otras tuvieron trabajo remunerado en el momento en que el encuestador del INEGI tocó la puerta de su hogar y les consultó, a pesar de que sí estarían en condiciones de incorporarse a un trabajo.

Al analizar los datos de la reciente ENOE, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza cuestiona esa percepción errónea sobre las dimensiones del desempleo que lo han ubicado en los últimos años en un margen de 3 % a 4 %. Sin embargo, eso es sólo la tasa de desocupación y, al tomarse únicamente ese factor, se minimiza el problema.
Si así fuera, México tendría menos nivel de desempleo que la gran mayoría de los países desarrollados. Sólo por desocupación, por ejemplo, estaríamos en el quinto mejor lugar del mundo, con menor desempleo que países como Reino Unido, Dinamarca, Noruega, Estados Unidos, Canadá o España.

Al focalizar el desempleo completo (desocupados más disponibles) por grupos de población, la situación es particularmente dramática en el caso de las mujeres y de personas jóvenes. Las mujeres representan el 41 % de la PEA, pero sumando las que manifestaron estar desocupadas, más las disponibles, aportan el 61 % del desempleo.
Del total de mujeres en edad y posibilidad de trabajar, la tasa de desempleo real entonces llega a 15.7 %. Tomando en cuenta el desempleo completo, de 7.2 millones de personas desempleadas, casi 4.4 millones son mujeres.

Para el caso de las personas jóvenes (de 15 a 29 años de edad) el panorama también es complicado: representan el 28 % de la PEA, pero al conjuntar los desocupados más los disponibles, aportan en realidad el 43 % del desempleo.
En este caso, de los que están en posibilidad de trabajar, la tasa real de desempleo es de 16.1 %. En números, son 3 millones 75 mil personas jóvenes.

La exclusión del derecho al trabajo tiene rostro femenino. Fuera de las cifras de la PEA hay, además, 16.4 millones de personas en edad de trabajar, pero que se consideran “no disponibles”. Por eso no consideramos adecuado sumarlas al desempleo, pero están excluidas y muchas de ellas por un rol impuesto de género.
De ellas, 15.6 millones son mujeres, representan el 95 % de la Población No Económicamente Activa (PNEA) y no están disponibles porque realizan labores de cuidado y domésticas, sin remuneración, aunque su actividad es esencial para el funcionamiento de los hogares y de la economía.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza ha insistido en que, para enfrentar el desempleo de mujeres, es imprescindible crear en el país el Sistema de Cuidados, con la intención de que, las que quieran, puedan sumarse al trabajo remunerado.
Cuando se pone al desnudo el espectro total del desempleo, y no solamente la tasa de desocupación, el problema cobra otra dimensión. El reto como país es mayúsculo, urge crear condiciones para incorporar al trabajo digno a las personas desalentadas y también a las excluidas, que quieran incorporarse al trabajo remunerado.
1 La tasa de desocupación es personas desocupadas / PEA. La tasa de desempleo que usamos es personas desocupadas + personas disponibles / PEA + personas disponibles. Así las personas disponibles suman tanto al numerador como al denominador y no se distorsiona el porcentaje.