Redacción Animal Político · 5 de abril de 2023
A propósito del Día Internacional del Deporte, este 6 de abril, es de suma importancia reconocer su evolución en el acceso a disciplinas históricamente negadas o inaccesibles para determinados grupos sociales. Sin embargo, también es necesario señalar que existe algo que no ha logrado cambiar. Se trata de los procesos administrativos (burocráticos) que se solicitan por parte de instituciones públicas y privadas para facilitar el acceso a prácticas, competencias, representaciones, entre otros ámbitos deportivos, que afectan de manera particular a las personas en contextos de movilidad.
Solo por un momento, imagina que por alguna razón tienes que salir de tu país dejando una vida en tu lugar de origen, para ir a un espacio nuevo que es completamente desconocido; dejas atrás amigos, una cultura, una lengua, una familia e incluso una pasión como el deporte. Esto ocurre cuando una persona en movilidad llega a su lugar de destino, ya que el principal reto que enfrenta es asimilar lo que ha pasado para así poder adaptarse a su nuevo contexto, sin embargo, cada persona vive este proceso de diferente manera y existen varios factores que pueden apoyar para que la adaptación sea menos compleja. Uno de ellos es el deporte.
Hoy en día el deporte es reconocido como un derecho humano, sin embargo, debemos entender que no todas las personas tienen acceso de manera formal. Esto ocurre con la mayoría de las personas que recién llegan al país y están en proceso de regularización migratoria, por lo que no cuentan con un documento que les permita ser parte de una institución deportiva. Por otro lado, en la mayoría de los casos los jóvenes y adultos jóvenes optan por dejar de lado sus intereses personales y dedicarse a trabajar para solventar sus diferentes necesidades y poder ejercer otros derechos.
En este sentido, se requieren espacios de interculturalidad que les permitan a las personas en movilidad desarrollar y practicar una actividad deportiva sin importar su condición migratoria, permitiendo que se logre una adaptación al espacio y una integración efectiva, en donde las personas puedan ir resolviendo diferentes aspectos de su plan de vida.
La realidad actual es que el deporte, más que un derecho, es un espacio excluyente para las personas en movilidad. De acuerdo con las diferentes normas deportivas y los reglamentos de las múltiples ligas del país, se requiere documentación para poder ser participe, por lo que es importante que se reconozca el talento y se garantice la participación de todas las personas en todos los deportes, dándoles la oportunidad de una mejor integración y un desarrollo de manera integral, recordando que el deporte es un derecho humano y no debe ser negado a ninguna persona, sin importar su situación migratoria.
* Marcos Ocampo es auxiliar de acompañamiento psicosocial de Sin Fronteras.