El costo de estar informado

blogeditor · 20 de mayo de 2016

El costo de estar informado

Un silencio interior me ha impedido escribir últimamente. Como si la porrista que llevo dentro, la que alimenta mi esperanza de que el país va a mejorar, estuviera deshidradata. Tal vez por el calor inusual o la contingencia ambiental.

Llama la atención la forma arbitraria de implementar el “Hoy no circula”, mientras en la CDMX (¿cuánto nos habrá costado el cambio de nombre?) se siguen talando árboles y otorgando permisos de construcción indebidos por doquier.

Pues sí. Estoy desanimada. Me afectó tal vez el hashtag #Miprimeracoso con el que todas tuvimos algo que recordar y me hizo reflexionar cómo todos los días de mi vida, desde mi adolescencia, camino por las calles muy alerta y a la defensiva, porque sé que las mujeres siempre estamos en peligro de sufrir acoso.

Me ha roto el corazón saber qué tan vulnerables están las niñas y niños en México, y qué tan altos son los niveles de violencia contra ellos.

También me indignó esta semana ver que unos empleados del ISSSTE se tomaron una foto muy sonrientes junto al lecho de muerte del comediante Margarito Esparza, como si no fuera una persona sufriendo sino “algo” con lo que era chistoso tomarse una foto para subirla al “face” .

Estos rasgos de deshumanización son solo la punta del iceberg. Hay escenarios peores como la crisis migratoria en Europa y también la que se vive en nuestras fronteras norte y sur. La cosa es que la vida y la dignidad humanas parecen haber perdido valor.

Eso de estar informado tiene un costo emocional muy alto. Aunque en los programas de “Niñonautas” de Kirén Miret dicen que “saber no duele”, hay saberes que duelen mucho. Por ejemplo, enterarse de las resoluciones judiciales o intentos de carpetazo en los casos Ayotzinapa, Tlatlaya o Guardería ABC, entre otros tantos por los que uno ha salido a marchar a las calles exigiendo justicia .

La lista de decepciones es larga. Mi porrista interior está cansada.

La eterna lucha

Para pensar en otra cosa, tuve la brillante idea de ver en Netflix “Tierra de cárteles”, el documental extraordinario de Mathew Heinemann. Una radiografía del origen, desarrollo y destino de las autodefensas en Michoacán y el encarcelamiento del doctor Mireles que, con todo y sus defectos, me sigue pareciendo admirable.

La eterna lucha entre el bien y el mal. Malos disfrazados de buenos, que acaban convirtiendo a los buenos en malos. Supuestos compañeros de batalla que se vendieron al gobierno sin importarles el destino de quienes se arriesgaron con ellos. Más niñas y niños vulnerables, creciendo en medio del horror y la desesperanza. Mi porrista interior se siente aporreada.

Sé que mi estado de ánimo es mi responsabilidad . Debí darle click a Netflix donde decía “comedias”, pero me interesa saber y entender qué nos está pasando a los seres humanos, y por qué nos estamos comportando así. Además, sigo creyendo que algo bueno podemos hacer. Tal vez no salvar al mundo, pero sí ayudar a quienes tenemos cerca y promover la justicia y el respeto en nuestro ámbito de influencia, por pequeño que éste sea.

Afortunadamente hay activistas incansables que trabajan día a día por los cambios a gran escala, como el evento histórico que hubo este 17 de mayo (Día Internacional contra la Homofobia) en el que el presidente recibió en Los Pinos a representantes de la comunidad LGBT y se comprometió a garantizar sus derechos en todo el territorio nacional, empezando por su derecho a casarse con quien quieran. Es un avance importante y me emociona porque he visto gestarse ésta y otras propuestas exitosas en la Asamblea Consultiva del Conapred, a la que pertenezco, y cuyos integrantes me devuelven la fe en el ser humano cada vez que la pierdo. Me animó ver la bandera de arcoiris coloreando las redes sociales de las secretarías de Estado y la Presidencia en éste nuestro país, tan machista.

Reflexión optimista

El otro día le di agua con azúcar a un colibrí cansado que se había metido a mi casa, y volvió a volar. Tal vez logre hacer lo mismo con mi ánimo, y mi porrista interior pueda seguir haciendo su trabajo de animar al equipo.

 

@tiare_scanda