blogeditor · 28 de abril de 2014
Los presidentes de México han aparentado, a lo largo de la historia broncínea y con ‘hache’ mayúscula, poseer el don de la ubicuidad. A juzgar por los medios que les son afines, efectivamente se aparecen en múltiples lugares a la vez. Ejércitos de acarreados les hacen la vida mucho más tranquila a los organizadores de sus giras, que siempre deben colocar al público en ángulos estratégicos para cámaras y micrófonos durante giras y visitas oficiales. No puede haber nada que se desvíe del guión perfectamente estudiado. Hasta el último detalle debe cuidarse, sobre todo ahora que el PRI despacha, con todo y parafernalia matraquera llevada al siglo XXI, en Los Pinos.
El olvido se arrastra por los vericuetos añejos y recientes de la demagogia. Lejos quedó la consigna de ‘investigar la investigación’ inicial fallida, articulada ante múltiples canales y medios por Renato Sales Heredia, subprocurador entonces que fue premiado –a pesar de los nulos resultados en este rubro- por la Procuraduría General de la República con un puesto copiado de otros países: Zar Antisecuestro.
Hubo una visita previa de Enrique Peña Nieto a Ciudad Obregón, el 19 de junio de 2012.
Pero el jolgorio político reciente en Hermosillo, superó las expectativas de la nueva familia feliz priísta. Todo era felicidad entre las huestes que se disputan el futuro de la entidad, y que arrancan motores para las elecciones intermedias. Ahí estaba Manlio Fabio Beltrones y la plana mayor agradeciendo al presidente su atención a los problemas imperiosos de tráfico, con risotadas y aplausos transmitidos en tiempo real por cortesía de la televisión semioficial.

Nada que desentone con el protocolo. Ni la más mínima referencia al evento que significó el nadir de nuestra involución como gobierno y sociedad, así fuera para cumplir con el expediente.
Del comunicado de la Presidencia, disfrazado de noticia:
Este martes 22 de abril el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, visita por primera vez el Estado de Sonora, haciendo un recorrido por diferentes partes de la entidad.
El recorrido iniciará a las 12:00 horas en la Reserva de la Biósfera “El Pinacate”, esto con motivo del Día Internacional de la Madre Tierra.
Se dio tiempo para inaugurar un hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social en la ciudad. Por supuesto, se abstuvo de mencionar cuál fue el papel jugado por el IMSS en el incendio al subrogar la estancia infantil a parientes de la esposa de Felipe Calderón y otros personajes de la casta divina sonorense.
Era y es como si la Guardería ABC, a casi un lustro de haber ocurrido, fuera un evento imaginario e inasible. En eso, Peña Nieto comparte con el gobernador del PAN, Guillermo Padrés, o los senadores del PRI preparados para ocupar su lugar arrancándole la jefatura del ejecutivo estatal en 2015 a ese partido (Ernesto Gándara, ex alcalde de Hermosillo responsable de la nula protección civil durante el incendio del 5 de junio de 2009 y Claudia Pavlovich, ex diputada local y recomendadora oficial de los propietarios ante el juez que llevaba la causa) la intención de hacernos olvidar el suceso y sus secuelas. En muchos sentidos, lo han logrado. La opinión pública recuerda cada vez menos que la impunidad y el tráfico de influencias sientan sus reales y que dos dueños ya han sido absueltos de cualquier cargo relacionado. Completa este triunvirato del horror el legislador Abel Murrieta Gutiérrez, procubridor del estado que laboró en dos administraciones seguidas (‘¿Tienes, la conciencia tranquila? Absolutamente’), la del tricolor Eduardo (‘duermo como bebito’) Bours y después la del hipócrita blanquiazul Padrés, beneficiario directo del voto de castigo (‘a diferencia de mi predecesor, yo sí haré justicia en el caso de la Guardería ABC’).
Otra tonada, muy distinta, animó a Peña a ofrecer toda clase de promesas vacías cuando el 19 de junio de 2012 (a unos cuantos días de la elección que gracias a los estudiantes, se le complicaba a la nomenklatura del PRI que añoraba el retorno del Carro Completo), la misma noche del debate por Internet -boicoteado por los principales medios- que gracias al tesón y empuje de esos mismos jóvenes escépticos y propositivos sostuvieron los otros tres candidatos sin su presencia, propuso que ahora sí se cumplirían las obligaciones asumidas por el Estado mexicano bajo la incierta ‘tutela’ de Felipe Calderón.

Peña aseguró que de llegar a la Presidencia de la República se mantendrá y mejorará la atención que reciben los menores lesionados por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
“Me quiero comprometer ante ustedes a ser sensible a este problema, darle la atención; de llegar al gobierno tendrán la garantía de que este decreto se mantenga y, eventualmente, amplíe derechos”, dijo sobre el decreto del 20 de julio de 2010, que establece la atención vitalicia a los niños y niñas con lesiones por parte del IMSS.
Al encuentro con la agrupación ‘Manos unidas por nuestros niños‘, que agrupa a padres de menores fallecidos y lesionados, lo acompañaron el senador Manlio Fabio Beltrones [hoy diputado] y el vice coordinador de su campaña, Jorge Carlos Ramírez Marín [actual secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano].
Continuaba diciendo Peña Nieto. “He escuchado las peticiones que sintetizan, primero que se aplique justicia, que la PGR realmente se ocupe de la investigación, la atención debida por parte del IMSS a los niños que resultaron con quemaduras y lesiones”.
Una ausencia notoria –entre muchas otras- fue la de Patricia Duarte Franco, integrante del Movimiento Ciudadano por la Justicia Cinco de Junio y madre de Andrés Alonso, fallecido junto con otros 23 niños y 25 niñas cuya edad promedio era de tres años.
Quizá pensaron en el equipo de campaña de Peña Nieto que podría generalizarse una exigencia como la externada por ella al entonces presidente Calderón, cuando en junio de 2010 el Jefe del Ejecutivo panista se reunió con familiares (allá mismo, en la capital sonorense) después de su inopinado y cobarde viaje al Mundial de Sudáfrica.
Tal vez apuesten los políticos, empresarios y sus múltiples comparsas a la desmemoria colectiva. ¿Serán acertados sus cálculos? Si eso sucede -como se ha reiterado innumerables veces en este espacio- habremos cancelado nuestro futuro, sin excusa, ni remedio.