El consentimiento: una herramienta para prevenir la violencia

Redacción Animal Político · 15 de diciembre de 2022

Si alguna vez has hecho un corto circuito al escuchar frases como “los hombres proponen y las mujeres disponen”, “el hombre llega hasta donde la mujer quiere” o “las mujeres deben darse a respetar”, este texto es para ti. Hablemos de consentimiento, ¿cuáles son las claves para brindarlo y solicitarlo?, ¿por qué el consentimiento se ha cargado hacia las mujeres? y ¿cómo puede ayudar en gran medida a prevenir la violencia?

De manera básica, el consentimiento en las relaciones sexuales es “cuando dos (o más) personas están de acuerdo en realizar una práctica sexual de un modo determinado en un momento cualquiera. Por el contrario, está ausente o se vulnera cuando se fuerza una práctica sexual; la máxima expresión es la violación”. 1

Existen algunas claves del consentimiento.

  • Es reversible: se puede consentir estar con alguna persona o realizar cierta práctica, podrían estar desnudos en la cama, ya haber comenzado o incluso estar cerca de finalizar, pero en cualquier momento se vale cambiar de opinión y retractarse sin importar si la situación está muy avanzada. Si una persona ya no quiere, ya no se puede continuar.
  • Es libre: no tiene que haber presión de por medio, ni física, ni psicológica. Este punto es complejo porque hay que reconocer que existen relaciones de poder en las parejas y en distintos contextos que pueden llevar a alguien a consentir relaciones sin desearlo mucho, pero conversemos de esto más adelante.
  • Es entusiasta: es importante saber que la persona se siente segura, cómoda y que está disfrutando el encuentro. Muchas veces a las personas se les dificulta decir que no, y comunican esa negativa con expresiones sutiles de incomodidad. Si parece que la persona no quiere, aunque no lo diga explícitamente, es mejor detenerse y ver qué está pasando.
  • Es consciente: si la persona está dormida, inconsciente o demasiado influenciada por alcohol o sustancias y no puede dar claramente su consentimiento, más vale no continuar.
  • Es específico: se da para consentir cierta práctica en cierto momento. Aceptar estar con alguien una vez no lleva implícito el consentimiento para realizar cualquier práctica, ni nos compromete a repetir el encuentro. Por otro lado, realizar una práctica con alguien en particular, no significa que se querrá hacer con otras personas.
  • Es informado: para consentir algo se necesita saber qué se está aceptando, una invitación a cenar no implica aceptar llegar a la cama con alguien. Así como estar ya en la acción no conlleva comprometerse a realizar una práctica nueva que llegó con sorpresa.

Si estarás con otra persona y quieres identificar y obtener el consentimiento puedes utilizar esta fórmula sencilla:

No = No

Sí + No = No

Sí + ? = No

Sí + Sí = Síííí

Es decir, si la persona dice que no quiere, luce incómoda, no se ve convencida o está dormida o inconsciente, es un “no” y no hay que insistir. Si la persona en principio dijo que sí, pero después cambió de opinión, significa que no hay consentimiento, y es un no.

Si tienes dudas puedes preguntarle explícitamente antes de comenzar y también durante el proceso: ¿quieres realizar “equis” práctica conmigo?, ¿te sientes bien con esto? Y si la respuesta es afirmativa, ¡a disfrutar!, sin dejar de considerar que la otra persona puede cambiar de opinión en cualquier momento y la práctica tendría que parar o modificarse.

El tema parece muy sencillo, pero la realidad ha mostrado que es difícil aceptar un “no” como respuesta y además se complejiza cuando la lógica social responsabiliza a las mujeres de establecer límites a los hombres. Y es que acorde a Fraisse (2012) la posibilidad de que a una mujer en la sociedad occidental se le permita consentir las relaciones sexuales es apenas un logro de la modernidad vinculado a eventos históricos como la ilustración, el divorcio y los movimientos de los 60 y  70. 2

Además, existen falsos indicadores del consentimiento basados en el machismo, por ejemplo, que una mujer use cierto tipo de ropa, que acepte tomar un trago o que entre a la casa de la otra persona. La realidad es que ninguna de esas acciones implica consentimiento.

Comprender esto es muy relevante para tener relaciones más sanas y más placenteras, pero también porque no tomar en cuenta el consentimiento puede convertirse en violencia y tener consecuencias bastante graves: la falta de consentimiento está contemplado en el código penal federal en delitos como el abuso sexual y la violación a la intimidad sexual con penas de hasta seis y diez años de prisión respectivamente.

@ISBeauvoir

 

1 Pérez Hernández, Yolinliztli. (2016). Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género. Revista mexicana de sociología, 78(4), 741-767. Recuperado el 20 de noviembre de 2022, de aquí.

2 FRAISSE, Geneviève (2012). Del consentimiento. México: Universidad Nacional Autónoma de México / El Colegio de México.