Redacción Animal Político · 15 de diciembre de 2022
Si alguna vez has hecho un corto circuito al escuchar frases como “los hombres proponen y las mujeres disponen”, “el hombre llega hasta donde la mujer quiere” o “las mujeres deben darse a respetar”, este texto es para ti. Hablemos de consentimiento, ¿cuáles son las claves para brindarlo y solicitarlo?, ¿por qué el consentimiento se ha cargado hacia las mujeres? y ¿cómo puede ayudar en gran medida a prevenir la violencia?
De manera básica, el consentimiento en las relaciones sexuales es “cuando dos (o más) personas están de acuerdo en realizar una práctica sexual de un modo determinado en un momento cualquiera. Por el contrario, está ausente o se vulnera cuando se fuerza una práctica sexual; la máxima expresión es la violación”. 1
Existen algunas claves del consentimiento.
Si estarás con otra persona y quieres identificar y obtener el consentimiento puedes utilizar esta fórmula sencilla:
No = No
Sí + No = No
Sí + ? = No
Sí + Sí = Síííí
Es decir, si la persona dice que no quiere, luce incómoda, no se ve convencida o está dormida o inconsciente, es un “no” y no hay que insistir. Si la persona en principio dijo que sí, pero después cambió de opinión, significa que no hay consentimiento, y es un no.
Si tienes dudas puedes preguntarle explícitamente antes de comenzar y también durante el proceso: ¿quieres realizar “equis” práctica conmigo?, ¿te sientes bien con esto? Y si la respuesta es afirmativa, ¡a disfrutar!, sin dejar de considerar que la otra persona puede cambiar de opinión en cualquier momento y la práctica tendría que parar o modificarse.
El tema parece muy sencillo, pero la realidad ha mostrado que es difícil aceptar un “no” como respuesta y además se complejiza cuando la lógica social responsabiliza a las mujeres de establecer límites a los hombres. Y es que acorde a Fraisse (2012) la posibilidad de que a una mujer en la sociedad occidental se le permita consentir las relaciones sexuales es apenas un logro de la modernidad vinculado a eventos históricos como la ilustración, el divorcio y los movimientos de los 60 y 70. 2
Además, existen falsos indicadores del consentimiento basados en el machismo, por ejemplo, que una mujer use cierto tipo de ropa, que acepte tomar un trago o que entre a la casa de la otra persona. La realidad es que ninguna de esas acciones implica consentimiento.
Comprender esto es muy relevante para tener relaciones más sanas y más placenteras, pero también porque no tomar en cuenta el consentimiento puede convertirse en violencia y tener consecuencias bastante graves: la falta de consentimiento está contemplado en el código penal federal en delitos como el abuso sexual y la violación a la intimidad sexual con penas de hasta seis y diez años de prisión respectivamente.
1 Pérez Hernández, Yolinliztli. (2016). Consentimiento sexual: un análisis con perspectiva de género. Revista mexicana de sociología, 78(4), 741-767. Recuperado el 20 de noviembre de 2022, de aquí.
2 FRAISSE, Geneviève (2012). Del consentimiento. México: Universidad Nacional Autónoma de México / El Colegio de México.