Redacción Animal Político · 8 de febrero de 2024
Las estructuras médicas apoyadas por los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) han recibido un gran flujo de pacientes heridos de guerra a causa de las últimas olas de enfrentamientos armados en la provincia de Kivu del Norte, que han provocado el desplazamiento de miles de personas en el este de la República Democrática del Congo (RDC).
Con civiles e instalaciones médicas atrapados en el fuego cruzado, MSF pide urgentemente a todas las partes en el conflicto que garanticen la seguridad de pacientes, personal médico e instalaciones sanitarias, la protección de los civiles y el acceso sin obstáculos a las organizaciones humanitarias.
En las semanas posteriores al 22 de enero, tras una escalada de los enfrentamientos entre diversos grupos armados en la zona, unas 10.000 personas huyeron de sus hogares en Mweso y sus alrededores, en el territorio de Masisi, y buscaron refugio en el hospital general de Mweso.
En enero, y especialmente en las últimas dos semanas, los equipos de MSF en el hospital gestionado por el Ministerio de Salud trataron a 67 heridos de guerra, la mayoría por heridas de bala y lesiones causadas por explosiones. Más de 50 de estos pacientes eran civiles, incluidos 21 niños menores de 15 años y 32 mujeres. Además, los equipos de MSF han proporcionado apoyo psicológico a los desplazados y distribuido tiendas, filtros de agua y jabón.
Con la intensificación de los combates en Mweso en los últimos días, el número de personas refugiadas en el hospital se ha reducido y muchas de ellas han huido hacia Kitshanga, Katsiru, Nyanzale Kalembe y Kashuga. Sin embargo, al menos 2.500 personas, incluidos niños cuyos padres han sido asesinados, continúan en el hospital de Mweso.
“La situación es extremadamente preocupante”, afirma el coordinador del proyecto de MSF, Çaglar Tahiroglu. “El hospital está desbordado, con miles de personas hacinadas en su interior, tratando de protegerse de los combates. Junto al Ministerio de Salud, estamos haciendo todo lo posible para brindar atención, pero no tenemos material suficiente, por ejemplo nos faltan alimentos”.
Al otro lado de la frontera, en la provincia de Kivu del Sur -a donde han llegado 155.000 personas desplazadas desde diciembre de 2022, según la ONU- los recientes enfrentamientos han provocado una nueva ola de llegadas, y varios miles de personas, presas del pánico, se han desplazado en los últimos días hacia la localidad fronteriza de Bweremana y desde allí a Minova, más al sur.
En el hospital general de Minova, apoyado por MSF, el personal médico atendió a unas 30 personas heridas entre el 2 y el 6 de febrero, incluidos cuatro niños, 10 mujeres y 12 personas que requerían cirugía.
Dado que la carretera entre Goma, capital de Kivu del Norte, y la población de Shasha, 27 kilómetros al oeste, está actualmente intransitable debido a los combates, muchas personas están siendo derivadas desde los centros de salud de la parte sur de Kivu del Norte al hospital general de Minova y a otras instalaciones sanitarias en Kivu del Sur, sobrecargándolas con pacientes, incluido un número cada vez mayor de supervivientes de violencia sexual.
“Hoy en día, las estructuras de salud en Minova están saturadas y sufren una escasez de medicamentos esenciales para tratar enfermedades comunes como la malaria, las enfermedades diarreicas, la desnutrición y las infecciones respiratorias”, afirma Rabia Ben Alí, coordinadora de emergencias de MSF en Kivu del Sur. “Durante las últimas cuatro semanas hemos visto duplicarse el número de casos semanales de violencia sexual que se tratan en el hospital de Minova”.
A medida que los combates se intensifican y se acercan a las ciudades de Mweso y Minova, la seguridad de los civiles, el personal médico y los pacientes corre cada vez más peligro.
En el centro de la ciudad de Mweso, varias casas han sido alcanzadas por explosivos, matando a civiles. Sólo en la semana del 22 de enero, se estima que 20 civiles murieron, entre ellos un niño, y otros 41 resultaron heridos. En la última semana de enero, balas de fuego cruzado alcanzaron la base de MSF y el hospital de Mweso, hiriendo a un cuidador, mientras que el 2 de febrero, la zona entre el hospital de Mweso y la base de MSF fue alcanzada por un explosivo.
Preocupados por la seguridad de sus equipos, MSF ha decidido reubicar temporalmente a parte del personal de Mweso y Minova.
“Seguimos brindando apoyo, principalmente de manera remota, al hospital de Mweso, así como a nueve centros de salud de la zona”, asegura Tahiroglu. “El personal de MSF regresará tan pronto como la situación de seguridad lo permita. Sin embargo, no podemos brindar atención médica bajo estas condiciones, las instalaciones sanitarias no están protegidas y el personal médico queda atrapado en el fuego cruzado”.
Desde marzo de 2022, el recrudecimiento de los enfrentamientos armados en la provincia de Kivu del Norte, vinculado al resurgimiento del movimiento M23, ha obligado a más de un millón de personas a abandonar sus hogares y ha provocado un desastre humanitario en una provincia ya devastada por más de 30 años de enfrentamientos armados, conflictos y desplazamientos masivos.
En la zona de salud de Mweso, en el territorio de Masisi, provincia de Kivu del Norte, los equipos de MSF han estado brindando atención médica y ayuda humanitaria a las personas afectadas por la violencia, incluidas unas 30.000 personas que se desplazaron en febrero de 2023. En la zona de salud de Masisi, los equipos de MSF continúan apoyando el hospital general y cinco centros de salud, a pesar de la dificultad para llevar suministros debido a las carreteras cortadas debido a los combates.
En la provincia de Kivu del Sur, los equipos de MSF en Minova respondieron a las consecuencias del conflicto en Kivu del Norte durante la primera mitad de 2023. Tras un deterioro de la situación, MSF lanzó una nueva respuesta de emergencia en diciembre de 2023 en nueve sitios donde se habían asentado personas desplazadas.