El color del futbol

blogeditor · 14 de febrero de 2014

El color del futbol

En México, para cerca del 70 por ciento de los ciudadanos, el color de la piel constituye un factor para la discriminación… Encuesta Nacional de Discriminación en México

 

El racismo ha sido tristemente parte de nuestra historia como país, pero no había sido parte de nuestro futbol. El anonimato que ofrece perderse en una barra o detrás del avatar de Twitter, envalentona a quienes sólo son parte podrida del tejido cultural y social.

[contextly_sidebar id=”25beb47a1e35d50f188e1a94d08dcef0″]En México las porras estaban ligadas al ingenio, la picardía, el insulto pasional léase mentada, pero no a la discriminación, tanto en forma de homofobia como el grito de “PUTO” al portero o de racismo imitando el sonido de los simios para intimidar y ofender a jugadores de raza negra. Lo sucedido en el estadio de León no es un hecho aislado ni único. Ya ha habido antecedentes en el estadio de Torreón, en Ciudad Universitaria, con jugadores como Rogelio Chávez y Chaco Giménez en contra de Darwing Quintero llamándolo “simio de mierda”, Pikolin Palación llamando, “negro, mono, esclavo” a Felipe Baloy y, en todos ellos, la afición, jugadores, árbitros, directivos, autoridades y medios nos hemos quedado muy lejos de ser un detonante que haga crecer culturalmente a nuestra sociedad a través del futbol.

Sabemos que quien practica un deporte de contacto debe estar preparado para convivir con los catorrazos, sean fuertes, francos, incidentales o a la malagueña. Pero la aceptación, la práctica y el fomento de la discriminación en cualquiera de sus vergonzosas presentaciones no van incluidos. De poco impacto será una campaña de fair play y un protocolo con la voz de niñ@s antes de un juego, si no va sustentado con sanciones y acciones que pongan límites.

Los equipos están obligados a ofrecer estadios seguros y deben ser corresponsables de lo que en ellos pueda suscitarse. Cuando un aficionado vea que puede ser denunciado por otros, sacado del estadio y remitido a las autoridades, vetado el estadio y su equipo perder los puntos, lo pensará dos veces antes de incorporarse a la inercia discriminatoria, así también lo haremos medios y dueños cuando se atente en contra de nuestros intereses.

Si bien no es labor de la federación educar a una horda de primitivos, si es su obligación ponerles límites. La estrategia de ponerle un curita a una hemorragia no soluciona nada. Dar por cerrado los casos apostando al olvido no es el camino.

No se trata de saber si “Los Trejo” (Mario y José Luis) aceptan o no haber oído las manifestaciones racistas, se trata de sancionar el hecho. Pero mientras 3 puntitos, una racha, un gol, un campeonato se conviertan en intereses más importantes que los principios, estamos perdidos. Mientras las comisiones disciplinaria y arbitral no sean autónomas y sigan sujetas a los intereses particulares de equipos y no de una mejor liga, continuaran atándose las manos entre ellos.

Dejemos de jugar a “matar” al mensajero y atendamos el mensaje.

Nuestro futbol aspira a ser visto como una liga de calidad, pero olvida que no sólo es el nivel de juego, inversión o mercadotecnia lo que da respeto y excelencia a una liga, también lo es el compromiso de varios. ¿Cómo?

· La verdadera afición señalando a los culpables y aislándose de estas inercias nocivas.

· Los árbitros, reportando el hecho.

· Los jugadores, rehusándose a jugar en un ambiente hostil.

· Los clubes, aplicando filtros a las barras de conflicto y detectando a las células infectadas.

· Autoridades, respaldando estos esfuerzos con sanciones ejemplares.

· Medios, adoptando el compromiso cultural educando y educándose en el tema.

· Federación, con mano dura en castigo a los equipos y grupos que no lo cumplan.

Falta que quieran entrarle, movernos de nuestras costumbres y vicios. No es fácil ni agradable, pero cuando éstos están en contra de la equidad, la ley, el respeto, debemos hacerlo, de lo contrario estaremos disparándonos en un pie.

Todavía somos más los que queremos que el futbol sea un territorio habitable y honorable y no esa trinchera llena del más absurdo primitivismo. Somos muchos lo que creemos que el futbol es un deporte de los más variados y maravillosos colores.

 

@Geo_Gonzalez