El Club de las Malas Madres

blogeditor · 8 de diciembre de 2014

El Club de las Malas Madres

Por: Brenda Rodríguez (@mothernidades)

 

Para Milena y el/la que viene en camino Romero

 

Soy una malamadre, lo digo sin tapujos ni vergüenza alguna. Desde hace siete años, cuando me estrené como madre, fui encontrando la manera de hacerle trampas al modelo de maternaje de la época de oro del cine mexicano. Al cabo de los años he ido perfeccionando la técnica cuando me fui encontrando a más del clan. Esas que son independientes, que planean vacaciones en solitario, que defienden su espacio y su tiempo para ejercitarse, leer, escaparse al cine; para el activismo o para pintarse las uñas.

[contextly_sidebar id=”ZoJ4O7XgwhVK0w3nILz8Cl3G1cC5c6cg”]Y ya que ando de honesta, debo decir que no soy una mujer de frases célebres, es más ni siquiera cumplo con la sabia y ancestral encomienda de repetir adecuadamente las “clásicas” de madre mexicana. Quiero ser estricta, pero en pleno “castigo” y cuando mi hija Milena saca a esa Marguita López que todas las mexicanas traemos dentro y sufre, y vuelve a sufrir, y sufre más y más y más, yo me muero de risa y me gana la ternura. Ni siquiera me sé canciones de cuna, el mundo del rock me perdió a muy temprana edad. Para rematar el melodrama (soy mexicana y qué), no soy un hada con un talento en especial, es más ni siquiera sé volar.

Total que yo llegué al mundo de la maternidad siendo perfectamente imperfecta y hedonista a más no poder. ¿Entonces? ¿Cómo cumplir con ese mandato de perfección, abnegación, sacrificio y bondad de tiempo completo que nos hacen creer debe ser la maternidad? No hay manera.

Justo contra ese estereotipo surgió en España hace ya más de un año el Club de las Malas Madres: una crítica a la sociedad que exige a la maternidad mucho. Con una singular ironía se indignan ante lo ñoño y se rebelan a la culpa, reivindican la conciliación de la vida laboral y personal con la maternidad, sin complejos ni frustraciones. Ya de por sí las políticas laborales son poco amistosas y los empleadores (en general) poco respetuosos como para encima ponernos nosotras mismas trabas y culpas.

Laura Baena, una exdirectora creativa de una agencia de publicidad, funda este grupo que diariamente alimenta su página de Facebook donde “malamadrean”, comparten sus experiencias que se transforman en carteles vintage con frases imperdibles, que en el fondo no hacen más que rebelarse contra las exigencias de lo que se dice debe ser “una buena madre”. Sin duda, una manera muy creativa y divertida de reinventar esos espacios de autoconciencia feminista de los años setenta en los que quedan pintadas de cuerpo completo las nuevas formas de maternidad.

Y como la maternidad es de quien la trabaja, bienvenidos esos espacios que nos hacen reinventarnos, divertirnos y criticarnos sin culpa.

Acá uno de los carteles de las frases que solo una mala madre diría:

clubmalasmadres

 

@GIRE_mx