El club de las infiltradas

blogeditor · 28 de septiembre de 2020

El club de las infiltradas

Nos descubrieron: nos hemos infiltrado en la historia.

Desde hace varios siglos, las infiltradas hemos tenido la costumbre de poner el dedo en la llaga para señalar todo aquello que nos ha marginado, oprimido, explotado, vulnerado, violentado.

Como bien lo ha dicho Nuria Varela, “El feminismo es la linterna que muestra las sombras de todas las grandes ideas gestadas y desarrolladas sin las mujeres y en ocasiones, a costa de ellas: democracia, desarrollo económico, bienestar, justicia, familia, religión…”. Las feministas somos quienes hemos exigido justicia cuando el sexismo, la violencia en todas sus formas (desde la individual, hasta la institucional, pasando por la colectiva y en estos tiempos la digital), la intolerancia, el machismo, la misoginia, el abuso, el prejuicio han cobrado nuestras vidas, limitado nuestras libertades y atropellado nuestros derechos.

Sí, hace siglos nos hemos infiltrado en los pasillos de la historia, no sólo de México sino del mundo entero. Somos paradójicamente mujeres en la historia y atemporales, porque las voces de las mujeres que exigieron justicia hace siglos siguen haciendo eco hoy, en nuestro presente globalizado y fragmentado. Tal vez no hablamos la misma lengua, pero hemos compartido significados y realidades: marginación, violencia, otredad, silencios impuestos, subjetivación, cosificación. Si hay algo que no reconoce fronteras ha sido y es la violencia de género.

En efecto, nos hemos infiltrado y hemos incomodado a quienes han querido callar nuestra voz. Que no la quisieran o quieran escuchar hoy, no significa que no tuviera o tenga fuerza y poder.

Las voces de las mujeres siempre han incomodado a quienes aman el poder absoluto, porque no toleran el diálogo, porque les molesta que se cuestione su verdad. Porque si algo hemos aprendido las mujeres a lo largo de la historia es que “a nombre de las grandes verdades” nos han matado, desaparecido, oprimido, marginado. Desde la quema de brujas (porque las mujeres no podían saber más que sus opresores) hasta las amenazas por osar participar en política (porque se espera que las mujeres se queden en sus casas y no discutan sobre los asuntos públicos ni que se atrevan a respirar en la esfera pública).

Aquí dejo una pequeña (muy pequeña) lista de infiltradas en la historia:

Christine de Pizan (Francia)

Francois Poulain de la Barre (Francia)

Sor Juana Inés de la Cruz (México)

Mary Astell (Inglaterra)

Mary Wollstonecraft (Inglaterra)

Li Ju-Chen (China)

Flora Tristán (Francia)

Elizabeth Cady Stanton (Estados Unidos)

Sojourner Truth (Estados Unidos)

Kishida Yoshiko (Japón)

Francisca Diniz (Brasil)

Rokeya Sakhawat Hossain (India)

Alexandra Kollontai (Rusia)

Luisa Capetillo (Puerto Rico)

Virginia Wolf (Inglaterra)

Huda Shaarawi (Egipto)

Funmilayo Ransome-Kuti (Nigeria)

Simone de Beauvoir (Francia)

Mariarosa Dalla Costa (Italia)

Domitila Barrios de Chungara (Bolivia)

Gertrude Mongella (Tanzania)

Palesa Beverley Ditsie (Sudáfrica)

Marcela Lagarde (México)

….. y la lista puede seguir y seguir, reconociendo que hay muchísimas omisiones y que faltan muchas en ella.

Así que, para quienes piensan que las feministas no tenemos voz propia y que nos mueven intereses ajenos a los nuestros, les tengo una noticia: somos millones de mujeres en el mundo que no necesitamos que nadie nos diga qué decir ni cuándo decirlo, porque nuestra vida, experiencias, las experiencias de quienes nos precedieron y abrieron el camino, la voz de las mujeres que nos rodean, la voz silenciada de las que ya no están, nos impulsan, motivan, acompañan todos los días para acabar con el sistema que busca callarnos, en el país que sea, en el contexto que sea y del partido que sea.

Así que sí, debo confesar que formo parte de las infiltradas, el 50% de la población del mundo (y en México, mi país, el 51%).

#LaInfiltradaSoyYo

@LaClau