blogeditor · 24 de abril de 2015
Amy Tan
Editorial Tusquets
México, 1990
En 1949, cuatro mujeres chinas emigradas que viven en San Francisco se reúnen con regularidad para comer platillos típicos, jugar al mah-jong y platicar de sus vidas. Ellas se hacen llamar El Club de la Buena Estrella. Son dos los temas que articulan la primera de las novelas de la estadounidense Amy Tan, de padres chinos nacida en Estados Unidos: la incomunicación y la intolerancia, que produce o conlleva la crisis de identidad de las protagonistas.
En la novela madres e hijas están llenas de prejuicios respecto a las dos culturas a las que pertenecen, la china y la americana, y hacia sí mismas porque los esquemas culturales que rigen sus vidas son rígidos. Unas y otras no reconocen la alteridad, al otro, porque madres e hijas están invadidas de esquemas mentales y generacionales que les impiden acercarse.
El texto también se introduce en el universo mítico chino y en las supersticiones propias de esa cultura, que son elementos que provocan el choque entre madres e hijas. Las hijas, ya nacidas en Estados Unidos, tienen otros códigos y referentes culturales. La obra nos permite introducirnos en esos dos códigos de creencias que se ven como antagónicos. De un lado el mundo espiritual, mítico, de las tradiciones populares, y de otro el mundo práctico y de resultados rápidos propio de la modernidad.
Tan nació en 1952, en Oakland, California. Su padre y su madre son emigrantes chinos en busca de mejores condiciones de vida. En 1966, cuando muere su padre y hermano mayor de tumores cerebrales, la familia se traslada a Europa. Ella estudia en Suiza. Después regresa a Estados Unidos, para hacer la universidad en Santa Cruz y Berkeley. Al terminar sus estudios trabaja como escritora freelance. El Club de la buena estrella se ha traducido a una treintena de idiomas que incluye el chino y en 1993 fue llevada al cine.