El caso #StephenCompton. Un precedente a favor de nuestros derechos humanos

blogeditor · 9 de mayo de 2014

El caso #StephenCompton. Un precedente a favor de nuestros derechos humanos

Por: Mónica Oehler

“La ciudadanía se ha convertido en un factor de exclusión; un último privilegio de estatus, que discrimina a los individuos en su libertad de movimiento y, por consiguiente, en todos los derechos fundamentales, anclados en la identidad nacional y no en la simple identidad de las personas[1]”.

 

Stephen Compton es australiano y estuvo detenido en la estación migratoria del Distrito Federal “Las Agujas” por más de cuatro meses, a pesar de que contaba con los requisitos para regularizar su situación migratoria, a través del Programa de Regularización Migratoria de 2008. En marzo de 2010, Stephen fue liberado por haber ganado un amparo en el que se reconocían violaciones al procedimiento seguido en su contra[2].

El 30 de abril de este año la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa (TFJFA) resolvió otorgar la reparación integral del daño a Stephen[3]. El caso dividió a los magistrados de la Sala Superior del TFJFA, 5 en contra de la reparación y 6 a favor, pero también dividió la opinión pública.

El hecho de que Stephen estuviera trabajando sin permiso y que ahora se le vaya a reparar el daño causa controversia. ¿Por qué el Estado mexicano tendría que repararle el daño a un australiano cuando nosotros, los mexicanos estamos tan mal? ¿Por qué se respetan los derechos humanos de los extranjeros, pero los de los mexicanos no? ¿Sería lo mismo si se tratara de una persona de Centroamérica?

[contextly_sidebar id=”1823d8c7028e761d7964bc4aa5f00a72″]Tanto en la sesión de la Sala Superior como en comentarios que surgieron en redes sociales a partir del conocimiento de esta sentencia, se refirieron a Stephen como “migrante ilegal”. El término nos hace pensar que estas personas no tienen derechos, que un “ilegal” no podría reclamar cosas “legales”, y olvidan que son los actos y no las personas los que pueden calificarse de esta manera y que, por lo tanto, es imposible que una persona sea ilegal.

Así, cuando hablamos de temas migratorios pareciera que los derechos humanos desaparecen, que la ciudadanía o el estatus migratorio se vuelven un factor determinante para respetar los derechos de las personas.

La respuesta es simple. El Estado mexicano fue el que actuó de manera ilegal en el caso de Stephen, y por lo tanto, debe indemnizarlo, porque en lugar de ponerle una multa y permitirle la regularización a la que tenía derecho, lo detuvieron en una estación migratoria por casi 5 meses. Porque cuando manifestó que era homosexual lo llevaron al área de “vulnerables” con dos personas esquizofrénicas que intentaron suicidarse en su presencia y otra homosexual que lo acosaba, causándole daños que deben ser reparados.

El caso de Stephen es importante porque un Tribunal está reconociendo que se violaron los derechos de un trabajador migratorio; de una persona que, aunque se encontraba de manera irregular en el país, tenía derechos que se debían respetar, y que no basta con reconocer que se violaron sus derechos, sino hay que aceptar la responsabilidad, e indemnizarlo. Es reconocer, por primera vez en la historia, que las violaciones a derechos humanos de personas migrantes tienen consecuencias en México; que estar detenido en una estación migratoria de manera arbitraria causa daños en el estado psíquico y mental de las personas; que Stephen, como cualquier migrante, merece un trato digno y humano.

Al año, el Instituto Nacional de Migración detiene aproximadamente a 80,000[4] personas y ésta es la primera vez que una de ellas levanta la voz y lucha por sus derechos. Como Stephen, hay muchísimas personas que están detenidas de manera arbitraria y que podrían seguir el mismo camino que utilizó en este caso. Es un precedente que puede ayudar a cualquier persona, independientemente de ser centroamericana, australiana, europea, o de cualquier otra nacionalidad, a luchar en contra de la arbitrariedad del INM y solicitar una reparación integral del daño.

Para exigir a las autoridades que se respeten los derechos humanos de todas las personas, tenemos que empezar por creer en ellos, por tomarnos en serio lo que significan y entender que una noticia a favor de los derechos humanos de cualquier persona es una buena noticia para todos.

 

* Mónica Oehler es abogada de Sin Fronteras (@Sinfronteras_1)

 

 

[1] Ferrajoli, Luigi, Razones Jurídicas del Pacifismo, Editorial Trotta, 2004, Madrid, página 127.

[2] TFJFA, Boletín 002/2014, correspondiente al día miércoles 30 de abril de 2014. Disponible aquí.

[3] TFJFA, Ordena el TFJFA al INM indemnizar al australiano Stephen John Compton, 30 de abril de 2014. Disponible aquí.

[4] De acuerdo con los Boletines Estadísticos de la Unidad de Política Migratoria, en 2013 hubieron 86,929; en 2012 unas 88, 506 y en 2011, 66583. Disponibles aquí.