blogeditor · 23 de agosto de 2021
Los ríos de desierto tienen un enorme valor para la vida en la Tierra. Habiendo agua donde todo es árido genera un efecto isla como el que permitió la diversidad de especies en las Galápagos, el Dodo en islas del Océano Índico o el Homo floresiensis o “hobbit” en la Isla de Flores en los mares de Indonesia. Aquellas son islas de tierra en un mar de agua, estas son islas húmedas en medio de un mar desértico.
El Parque Estatal Cañón de Fernández es un área natural protegida en el municipio de Lerdo, Durango, que busca conservar el último tramo vivo del Nazas, el río endorreico más grande de México que corre por el corazón del vasto Desierto Chihuahuense. Desgraciadamente en esta parte del Nazas se ha documentado la extinción de una decena de especies de peces, únicos en el mundo, por la construcción de presas y otra infraestructura hidráulica. En el Cañón de Fernández habitan hoy más de 160 especies de aves, 258 de plantas, 283 de insectos, 25 de hongos, 38 de mamíferos, 50 de reptiles, 30 de arácnidos, 5 de moluscos y 24 de peces.
Hoy el gobierno federal quiere construir parte de un megaproyecto llamado “Agua Saludable” dentro del parque, con un potencial de crear un daño irreparable al mismo. La construcción de una represa derivadora y una estación de bombeo significará una alteración más a las condiciones en las que ha vivido la naturaleza del sitio. Esta obra es ilegal, al tratarse de un área natural protegida y un humedal de importancia internacional o Sitio Ramsar.
Por otra parte, el millón y medio de personas que habitan la Zona Metropolitana de La Laguna (Durango-Coahuila) se encuentran bebiendo agua con niveles de arsénico que minan su salud. Dotar de agua limpia a esa población es la intención declarada del gobierno para justificar el megaproyecto “Agua Saludable”. Es de hacer notar que el arsénico aparece en el agua de la comarca por la sobreexplotación de los mantos acuíferos a manos de las grandes empresas agropecuarias. También juega a favor del arsénico el control de los ríos que los desconectan de los acuíferos impidiendo su recarga. Pero aún con la urgencia de detener el daño a la salud por el hidroarsenicismo, no salen las cuentas de este mega proyecto de más de doce mil millones de pesos.
El agua sin arsénico que requiere cada habitante de la Comarca Lagunera es la que necesita para beber y para cocinar. De tres a cinco litros diarios. Sin embargo, el proyecto “Agua Saludable” pretende potabilizar 200 millones de metros cúbicos al año de los cuales: 50% se perderán por fugas por la mala infraestructura de agua potable en nuestras ciudades. Del 50 % que llegue a los hogares se usará en su mayoría (más del 90 %) en llenar piscinas, depósitos de excusados, duchas, regar las plantas del jardín, lavar el coche, usos en los que no se requiere remover el arsénico. Un total de 95 % del agua que se le quite al río y que se potabilice a un enorme costo irá directamente al drenaje o se perderá en fugas.
“Agua Saludable” no solo pone en grave riesgo la viabilidad del último tramo de río vivo que tiene el Nazas en La Laguna y de sus comunidades, sino que será un desperdicio enorme de recursos que finalmente no resolverá nada.
Una solución más sustentable, inteligente y justa consiste en a) detener la sobreexplotación del acuífero, b) recuperar el paso del Nazas por la zona urbana permitiendo la recarga de los mantos subterráneos, proveyendo de un microclima fresco a las ciudades de la comarca y creando nuevas oportunidades económicas y de recreación al tener un río dentro de la zona urbana y c) dotar a la población de garrafones de agua sin arsénico para su ingesta de manera gratuita o a un precio módico, utilizando un subsidio modesto y directo.
Por nuestra oposición a la destrucción del Cañón de Fernández hemos usado los recursos legales al alcance nuestro (amparo). El juez ha visto visos de ilegalidad y vamos ya en la suspensión definitiva de la obra. Esto nos ha valido todo tipo de descalificaciones por parte del poder, incluyendo al presidente de la república. Estas descalificaciones se expresan desgraciadamente en campañas de linchamiento y amenazas en las redes sociales. Seguiremos defendiendo a nuestra comunidad, a nuestro territorio y al patrimonio natural y cultural de las laguneras y los laguneros.