El autogol de Peña

blogeditor · 7 de junio de 2015

El autogol de Peña

El pasado 26 de mayo, Ann Coulter, la periodista estadounidense conocida por sus opiniones polémicas anti-inmigrantes, aseguró en entrevista con Jorge Ramos sobre su publicación “¡Adios, America!”, que la cultura mexicana es obviamente deficiente.

Ante la declaración de que los mexicanos son más peligrosos que ISIS: “Si no quieres ser asesinado por el Estado Islámico, no vayas a Siria; si no quieres ser asesinado por un mexicano, no hay nada que pueda decirte”, Jorge Ramos preguntó si realmente consideraba que hay personas predispuestas biológicamente a cometer crímenes.

Pienso que hay culturas que son obviamente deficientes y si no lo fueran, no estarías sentado en Estados Unidos entrevistándome a mí, y yo estaría sentada en México“, contestó Coulter.

A lo que agregó: “Tú huiste de esa cultura porque hay muchos problemas con esa cultura. A lo mejor podemos cambiar eso. Podemos compartir nuestra cultura con otras naciones sin traer a toda su gente aquí. Cuando traes a esas personas aquí, traes a esas culturas“.

Eso incluye asesinatos de honor, incluye tíos que violan a sus sobrinas, incluye arrojar basura por todos lados, incluye no pagar impuestos e incluye pagar sobornos a funcionarios públicos. Esa no es nuestra cultura“, afirmó la comentarista.

[contextly_sidebar id=”IYFDU8esDpu08M6u363j2Cot5q9qA0r2”]Siguiendo esta línea que propone Coulter, los mexicanos cometen crímenes por su cultura, no pagan impuestos por su cultura, sobornan a funcionarios públicos por su cultura: los mexicanos son corruptos por su cultura, es decir, como reiterara nada más y nada menos que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, en el Foro Económico Mundial sobre América Latina: “la corrupción es un asunto cultural”.

Tan claro: no es solo Ann Coulter quien considera a la cultura mexicana deficiente.

¿Cómo expresar indignación ante tales argumentos cuando es el Jefe de Estado, nuestro representante ante el mundo, quien perdona de cultural lo que nombra “el flagelo de las sociedades”?

En automático lo tachamos de inherente e irremediable, como si tuviéramos que ser comprensivos ante la corrupción. Como si lo único que se esperara de los mexicanos, por su cultura, fuera que cometieran crímenes. Entonces sí, Coulter tiene razón.

Es grave no solo las declaraciones de ambas partes, que se convierten en lo de menos, sino que donde colocamos el problema es necesariamente donde buscamos la solución; resumo: ¿en la cultura o en el sistema?

Mientras que cueste menos evadir la ley que respetarla (hablamos de impunidad), la corrupción no dejará de formar parte de la cultura. Repito: es parte, más no su causa.

¿Qué podemos esperar del combate a la corrupción si se encuentra “descarrilado” desde el inicio?

Por supuesto que me refiero a la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción, pues si no es su objetivo modificar las condiciones para que resulte impráctica la deshonestidad a la honradez, entonces no tendrá un impacto mas que mediático.

¿Y cuál es la responsabilidad de la sociedad? Dejemos a un lado el trincherismo de no dar mordida como única solución, sino a la imprescindible tarea de presionar a las autoridades para que los políticos corruptos vayan a la cárcel, sean sancionados; presionar para que el ciclo de la corrupción se rompa y entonces la sociedad no tenga que adaptarse a la ilegalidad. Si esto resulta tan inconveniente, entonces que la corrupción deje de formar parte de la cultura será consecuencia.

Descartar el origen cultural de la corrupción, o de la lista que pronunció Ann Coulter, nos evitará tener que resignarnos ante los escándalos de la casa blanca, de las propiedades de Miguel Angel Osorio Chong y de Luis Videgaray, ante las declaraciones que catalogan al mexicano como peligroso para otra sociedad por el simple hecho de serlo, y entonces actuar desde la raíz del problema; para tener con qué exigir que a los mexicanos no se les asesine al cruzar la frontera, que no sean discriminados y, por supuesto, que no tengan que recurrir a ello por razones económicas; para no tener que promulgar otra ley de la ley de la ley que combata la corrupción unos años después.

 

* Melissa González Caamal (@MelissaCaamal) estudiante de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNAM y analista de @Contrapoderfm