Georgina González Toussaint · 11 de agosto de 2011
México, generoso y rico semillero de grandes dichos. Yo particularmente gusto de aquellos que pueden aplicarse al deporte. “Este arroz ya se coció” lo decimos cuando faltan escasos minutos y cae el gol que amplía la ventaja a dos goles, cuando es un hecho que el rival ya no puede hacer nada, cuando -en pocas palabras- ya la hicimos, o nos la hicieron.
El TRI original -porque recordemos que este verano hemos tenido TRI femenil, TRI sub-17, TRI sub 20 y el sub-TRI (Copa America)- enfrentó en fecha FIFA a los Estados Unidos, después del rebazón y repazón de la final de Copa Oro. Rebazón y repazón porque vinieron de un dos a cero en contra, para terminar aplicándoles un cuatro a dos encima, asunto que no solo nos hizo sentir felices, complacidos y empatados con esa ancestral creencia futbolera de que en fut “los gringos” no son mejores que los nuestros. Al contrario, como regalo principal de nuestra victoria, los “all americans”, terminaron despidiendo a Bob Bradley, su Head Coach. El golpe fue expansivo, al estilo de las derrotas que nos han propiciado -que disfrutan en la cancha y en la prensa- al leer cómo por acá también terminan cayendo cabezas de técnicos, jugadores y estructuras.
Y de pronto se presenta la oportunidad de dar “el hervor de gracia” a la crecidota arrogancia de los vecinos “invasores” (de CONCACAF, Texas de plano se la pasamos a regalar), el chance de gritar que “este arroz ya se coció”, que ni friendly ni formally nos vuelven a sonar. ¿Y que pasó? Nada, que volvimos a ser ese equipo que encuentra justificaciones miles en su intrincada estructura económica, futbolística y mediática, para administrarse, dispersarse y perderse, en lugar de volverles a poner un repazón.
Aun cuando el Chepo se queja de falta de nueves en el futbol mexicano, creo que este equipo de Estados Unidos era mas viable de ser goleado que al que se enfrentó en la final de Copa Oro. El equipo estadunidense con distinto plantel, entrenador nuevo, sin un estilo de juego claro, medrosos, echados atrás. No solo eso: ni siquiera salían a quitarles el balón a los nuestros, quedurante un tiempo y ante la poca resistencia, lucían dispuestos a “hacerseselas”. Pero no, nos nos terminan empatando.
Chepo, ese hombre que gusta de regañar hasta la propia prensa, que siempre tiene una respuesta lógica y defiende el que ganar no es obligación, sino la consecuencia del amor y gusto por jugar. No le pudo, quiso o supo ganar al Estados Unidos más vulnerable de los últimos 10 años. ¿Que si era partido amistoso? Sí, así se hacen llamar los partidos que no implican torneo oficial, pero era un partido serio, como él. O a poco ¿amistoso siempre será sinónimo, de cascarita? Ya chole del eterno “experimiento” (de mentir) y experimento (de mentar). Los futbolis causa nos desglosarán el cómo, por qué y para qué del planteamiento táctico, pero la vox fútboli es vox dei. Se debió salir a ganarle bien y bonito a Estados Unidos.
Además, a nivel mundial el asunto menos le da la razón al afloje del TRI: Alemania de local le gana al equipo favorito del mundo, Brasil. Italia decide salir, ganar y gozar de vencer al campeón del mundo.
¿No había nada en juego? Mentira: el prestigio de quienes quieren ser mejores en el deporte siempre esta en juego y se renueva con actitud, por encima muchas veces del resultado.
Solo acá solemos ser tan consentidores, convertimos en un empate de cuates el partido contra España, después de la Copa del Mundo y luego le permitimos un empate con sabor a triunfo a los gringos, cuando se han cansado de ganarnos en amistosos, oficiales y mundiales.
Ya estamos hasta el cepillo de la larga lista de justificaciones por las cuales el TRI en fechas FIFA friendly no salga a ganar prestigio, a cuidarlo. Porque si lo vamos a reservar para los partidos oficiales, nuestra zona ofrece un bajo nivel para incrementar el prestigio. De hecho más bien está en riesgo siempre de ser disminuido, puesto que triunfos de uno a cero pueden -y son- muy cuestionados (ya ni que decir de empates o derrotas de visita).
Tendremos que seguir esperando a que nuestros jugadores se impregnen de presión, de motivación económica y mediática, para que quieran mostrar más actitud y menos cuatitud (de cuates) contra Estados Unidos. Pudimos ponerles las peras a dollar y nada. Si la orden de “aflojar” la manda el Chepo mal, y si no la manda el Chepo, peor.
El entrenador de la selección habla de mejorar hábitos en el TRI. La disciplina fue un extraordinario comienzo, pero el hábito de pelear, perrear y no conceder tregua, también se debe entrenar mas allá del rival, del torneo o de la fecha FIFA. Chepo lleva en los números buen paso, ni que dudarlo, pero de que ayer dejó ir una valiosísima oportunidad, anímica, idiosincrática, deportiva y mental de ganar respeto y recuperar prestigio, sí la dejó.
En pocas palabras: el arroz no se coció, y no creo que fuera solo porque el arroz a la mexicana, lleva chicharitos.
P.D.
El TRI Femenil tuvo el tino y fortuna de ganarle a las estadounidenses en el premundial, les cortaron la racha y se las hicieron gacha. Las mandaron al repechaje y terminaron con una racha de dos años de invictas. Meses después volvieron a jugar en un “amistoso”. Fue en New Jersey. El estadio con muy buena entrada y, por primera vez en la historia, el público se balanceó, los aficionados que apoyaban a Estados Unidos no eran mayoría dominante. Estados Unidos metió y mantuvo a su cuadro titular mas de 70 minutos, ganaron uno a cero, lo festejaron con sabor de desquite y conste que las nuestras solo les han ganado una sola vez en su historia. El equipo femenil de Estados Unidos es el mejor del mundo, eso no creo que se logre administrando la intensidad en los juegos, guiándose bajo el “como veo doy” y menos para aquellos países que, como dijera Menotti, no son protagonistas, sino animadores o contendientes.