El arcano arte de no querer saber

blogeditor · 14 de abril de 2014

El arcano arte de no querer saber

La historia se repite y envejecemos dándonos de topes contra la misma pared.

Cambió el método, pero no la clientela secuestrada.

No podemos, ni de lejos, llamarnos a engaño.

Se intenta, a mayor escala, desvirtuar el sentido de una reforma constitucional que jamás pensó en acotar a los grandes medios masivos de comunicación. Un preámbulo que sirvió para que nos fuéramos con la finta. Como cuando el sexenio pasado se aprobó una rimbombante reforma al artículo 17 sobre Acciones Colectivas, que dejaba en manos del Congreso la elaboración del Reglamento finalmente redactado por representantes de la banca y la industria, y que deja en el más absoluto desamparo a consumidores, defensores del Medio Ambiente, grupos vulnerables y a la población en general. Sin la menor posibilidad de emprender procesos de grupo reales contra el gobierno, limitando el alcance de las mismas a un universo raquítico, diseñado apenas para perpetuar el abuso y la desigualdad.

En el mismo tenor -y peores circunstancias- opera el galimatías enviado por el presidente al Senado. Uno que busca negar en los hechos el avance constitucional obtenido el año pasado, cuando eran tiempos poselectorales de luna de miel y amigables rounds de sombra entre las agrupaciones que firmaron el Pacto por México.

Obstinada olvidatitud, la de nuestros funcionarios en las dos Cámaras. En su permanente afán de controlar todo, incluyendo al sexenal Mensaje congraciándose con la principal correa transmisora del mismo, Televisa, el gobierno priísta es fiel a sus orígenes (sus adversarios, también). Podría aventurarse que nunca ha perdido un ápice de su consistencia; es dueño de cuantiosas formas de adaptación a los tiempos, que ahora parecen correr a su favor.

El proyecto de reforma a las telecomunicaciones y la radiodifusión se erige en sus actuales términos como una especie de epílogo de la Transición, antes de completar el desmontaje de las instituciones que pudieron haberla apuntalado.

Un proyecto de IFETEL que le resta atributos y autonomía. Apartheid digital. Proveedores que seguirán avasallando a sus usuarios cautivos, facultados ahora para atropellarlos mediante el ofrecimiento de paquetes diferenciados. La Segob –o cualquier ministerio público que lo requiera, para el caso- solicitando datos personales de usuarios, bajando páginas de circulación a su arbitrio o suspendiendo señales por motivos de Seguridad Nacional u otros que puedan ocurrírseles. Cero control judicial. Minucias orwellianas consagradas en el teatro de las infamias que fingen ser ‘concesiones democráticas’. Ultrajes ‘incluyentes’.

[contextly_sidebar id=”67a9024d1eb86bb469cbd8e836babc90″]A los cantos autoritarios de sirena de Enrique Peña y su alter ego Emilio Azcárraga, huelga sumar, en esta particular coyuntura y contexto, la profunda y deliberada voluntad de No Saber. Salma Hayek fue parte de la comitiva que acompañó a Francois Hollande durante su gira recién concluida a México. En un intento por hacer borrón y cuenta nueva, y omitiendo casi por completo los reclamos de Maude Versini en el litigio que ella sostiene contra Arturo Montiel -tío y padrino político del exgobernador mexiquense que lo catapultó a la gubernatura y la eventual presidencia de México- la actriz, casada con uno de los hombres más ricos de Francia, se permitió acompañar a funcionarios de ese país a una estancia infantil del Seguro Social Potemkin debidamente habilitada para recibir a tan distinguidos personajes. Como si su repentina preocupación por el bienestar de los niños fuera mera casualidad, Hayek se proclamó impresionada por el estado que guardan esos lugares (asumiendo que todos disfrutan de amenidades similares), así como muy satisfecha y orgullosa de ser mexicana. Esto, a unas cuantas semanas de que se cumplan cinco largos años de criminal negligencia e impunidad en el caso Guardería ABC, gran ausente de las discusiones nacionales entre la clase político-empresarial de México.

La marcha #NoMásPoderalPoder #DefiendeInternet, encabezada mayormente por jóvenes desde Televisa hasta la sede del Senado, aunada a las propuestas concretas de especialistas, asociaciones civiles y ciudadan@s preocupad@s por la creciente putino-berlusconización tropicalizada del quehacer público y privado bajo la tutela del Peñismo, culmina con la conformación –la semana pasada- del Frente por la Comunicación Democrática (cuenta de Twitter, @nomaspodertv) que agrupa a personajes públicos cuya exitosa aventura cuando la Suprema Corte revirtió la aprobación de la Ley Televisa en 2006 después de ser votada a favor en tiempo récord, los recomienda con amplitud.

Si los creadores de la nueva contrahechura, digna de un PRI aferrado a perdurar cuando menos tal vez otros setenta años (más perniciosa todavía que su manifestación inicial, cuando no se definía quién iba a ser el futuro presidente de México tras el sexenio foxista), se imaginaban acaso que ésta era ya un hecho consumado, la realidad y la vinculación entre organizaciones defensoras de derechos digitales en México y el extranjero comienzan a desmentirlos.

En ese mismo sentido, serán las mamás y papás hermosillenses agrupados en asociaciones civiles que van a llevar a tribunales internacionales la tragedia irresuelta de la Guardería ABC, quienes desmontarán -con resultados concretos- las cínicas imprecisiones de portavoces oficiosos o propagandistas que insisten, contra evidencias en contrario, que ‘aquí no pasa nada’.

 

@alconsumidor